La empresa estatal Corredores Viales desvinculó a 120 trabajadores que se desempeñaban en la Ruta Nacional 226, con epicentro en el peaje de Hinojo, en Olavarría, en la antesala del traspaso de la concesión del corredor a un consorcio privado.
La medida se conoció pocos días después de la adjudicación de un nuevo paquete de rutas nacionales y antes de que las empresas concesionarias asuman la operación del corredor, donde está prevista la implementación de sistemas de cobro automatizado.
El cambio de concesión
La gestión de la Ruta Nacional 226 será transferida por los próximos 20 años a un consorcio integrado por las constructoras Concret Nor, Marcalba, Pose y Coarco, que también obtuvo la concesión de las rutas nacionales 3 y 205 y de la autopista Riccheri.
Según trascendió, el nuevo esquema prevé la incorporación de estaciones de cobro automático como parte de la modernización del sistema de peajes.
Los sectores alcanzados por los despidos
Las desvinculaciones no alcanzaron únicamente al personal que cumplía funciones en las cabinas de peaje. También fueron afectados trabajadores de las áreas de emergencia vial, grúas, soporte técnico, maestranza y balanza.
«Nos indemnizaron y el 30 de este mes nos vamos todos a nuestras casas», expresó uno de los trabajadores afectados.
La mayoría de los despedidos reside en la ciudad de Olavarría, donde la medida generó repercusiones políticas.
Cuestionamientos desde la oposición local
El bloque de concejales de Fuerza Patria cuestionó los despidos y sostuvo que la decisión forma parte de la política de reestructuración impulsada por el Gobierno nacional.
En un comunicado, los ediles afirmaron: «Este hecho no es aislado: forma parte de una política que ya provocó más de 3.000 despidos en Olavarría durante la gestión de Javier Milei».
Además, señalaron que la privatización «no sólo pone en riesgo los puestos de trabajo actuales, sino que tampoco garantiza obras significativas en rutas».
La empresa estatal Corredores Viales desvinculó a 120 trabajadores que prestaban servicios en la Ruta Nacional 226, en el peaje de Hinojo, antes del traspaso de la concesión a un consorcio privado. Los despidos se producen en el marco del proceso de privatización de corredores viales impulsado por el Gobierno nacional.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Ciento veinte telegramas antes de entregar las llaves. El cambio de concesión en la Ruta 226 llegó con una transición bastante menos ceremonial que un corte de cintas y bastante más parecida a una mudanza donde algunos descubren que ya no tienen habitación.
La automatización promete peajes más ágiles y menos filas. También significa que donde antes trabajaban personas ahora habrá barreras que levantan solas. La tecnología nunca pide vacaciones, no hace paros y tampoco cobra aguinaldo. El detalle es que tampoco paga el alquiler de nadie.
La empresa estatal Corredores Viales concretó los despidos pocos días antes de que un consorcio privado asuma la operación del corredor por los próximos veinte años. Entre los trabajadores afectados no solo hay personal de cabinas de peaje, sino también empleados de emergencias viales, grúas, soporte técnico, maestranza y balanza. La reorganización llega acompañando un modelo que apuesta por reducir costos operativos mientras incorpora sistemas de cobro automático.
Desde el ámbito político local aparecieron críticas a la medida y cuestionamientos al proceso de privatización, con advertencias sobre el impacto laboral y las dudas respecto de las futuras obras en las rutas concesionadas. Del otro lado, el Gobierno sostiene que las nuevas concesiones permitirán modernizar la infraestructura y mejorar la gestión de los corredores.
Las barreras podrán levantarse solas. La discusión sobre quién absorbe el costo de esa modernización todavía necesita bastante intervención humana.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La empresa estatal Corredores Viales desvinculó a 120 trabajadores que se desempeñaban en la Ruta Nacional 226, con epicentro en el peaje de Hinojo, en Olavarría, en la antesala del traspaso de la concesión del corredor a un consorcio privado.
La medida se conoció pocos días después de la adjudicación de un nuevo paquete de rutas nacionales y antes de que las empresas concesionarias asuman la operación del corredor, donde está prevista la implementación de sistemas de cobro automatizado.
El cambio de concesión
La gestión de la Ruta Nacional 226 será transferida por los próximos 20 años a un consorcio integrado por las constructoras Concret Nor, Marcalba, Pose y Coarco, que también obtuvo la concesión de las rutas nacionales 3 y 205 y de la autopista Riccheri.
Según trascendió, el nuevo esquema prevé la incorporación de estaciones de cobro automático como parte de la modernización del sistema de peajes.
Los sectores alcanzados por los despidos
Las desvinculaciones no alcanzaron únicamente al personal que cumplía funciones en las cabinas de peaje. También fueron afectados trabajadores de las áreas de emergencia vial, grúas, soporte técnico, maestranza y balanza.
«Nos indemnizaron y el 30 de este mes nos vamos todos a nuestras casas», expresó uno de los trabajadores afectados.
La mayoría de los despedidos reside en la ciudad de Olavarría, donde la medida generó repercusiones políticas.
Cuestionamientos desde la oposición local
El bloque de concejales de Fuerza Patria cuestionó los despidos y sostuvo que la decisión forma parte de la política de reestructuración impulsada por el Gobierno nacional.
En un comunicado, los ediles afirmaron: «Este hecho no es aislado: forma parte de una política que ya provocó más de 3.000 despidos en Olavarría durante la gestión de Javier Milei».
Además, señalaron que la privatización «no sólo pone en riesgo los puestos de trabajo actuales, sino que tampoco garantiza obras significativas en rutas».
La empresa estatal Corredores Viales desvinculó a 120 trabajadores que prestaban servicios en la Ruta Nacional 226, en el peaje de Hinojo, antes del traspaso de la concesión a un consorcio privado. Los despidos se producen en el marco del proceso de privatización de corredores viales impulsado por el Gobierno nacional.
Ciento veinte telegramas antes de entregar las llaves. El cambio de concesión en la Ruta 226 llegó con una transición bastante menos ceremonial que un corte de cintas y bastante más parecida a una mudanza donde algunos descubren que ya no tienen habitación.
La automatización promete peajes más ágiles y menos filas. También significa que donde antes trabajaban personas ahora habrá barreras que levantan solas. La tecnología nunca pide vacaciones, no hace paros y tampoco cobra aguinaldo. El detalle es que tampoco paga el alquiler de nadie.
La empresa estatal Corredores Viales concretó los despidos pocos días antes de que un consorcio privado asuma la operación del corredor por los próximos veinte años. Entre los trabajadores afectados no solo hay personal de cabinas de peaje, sino también empleados de emergencias viales, grúas, soporte técnico, maestranza y balanza. La reorganización llega acompañando un modelo que apuesta por reducir costos operativos mientras incorpora sistemas de cobro automático.
Desde el ámbito político local aparecieron críticas a la medida y cuestionamientos al proceso de privatización, con advertencias sobre el impacto laboral y las dudas respecto de las futuras obras en las rutas concesionadas. Del otro lado, el Gobierno sostiene que las nuevas concesiones permitirán modernizar la infraestructura y mejorar la gestión de los corredores.
Las barreras podrán levantarse solas. La discusión sobre quién absorbe el costo de esa modernización todavía necesita bastante intervención humana.