La muerte de Ernestina Pais continúa generando profundas muestras de dolor en el ambiente artístico y periodístico. Esta vez fue Moria Casán quien protagonizó uno de los momentos más conmovedores de su ciclo televisivo al recordar a la conductora entre lágrimas y destacar la fortaleza con la que enfrentó los momentos más difíciles de su vida.
Durante la emisión de La Mañana con Moria, la actriz conversó con Valentina, una amiga cercana de Pais, quien repasó distintos episodios de los últimos años de la periodista, marcados por sus problemas de salud mental y la lucha que mantuvo contra las adicciones.
Fue entonces cuando la conductora no pudo contener la emoción. «A mí lo que me mandó a la miércoles, que me quebró, fue la mujer sola que sigue con su coche… a trabajar», expresó, con la voz entrecortada y visiblemente afectada por el recuerdo.
El costado invisible de una lucha personal
Casán aseguró que la historia de Ernestina la llevó a reflexionar sobre las dificultades que muchas personas enfrentan lejos de las cámaras y de la exposición pública. En ese sentido, remarcó que detrás de la imagen de éxito que suele proyectarse existen historias atravesadas por el sufrimiento.
«Se me vienen imágenes muchas veces de la obscenidad de la cartera, de los lujos, de la tirada… Pero más allá de eso, no es que mezcle nada, ni política ni corrupción… se me viene que cada una se gana la vida como puede», manifestó.
La conductora insistió en que la periodista nunca dejó de intentar salir adelante pese a los obstáculos que debió enfrentar. «Estas minas solas que luchan, que se levantan, que se rompen la vida… están rotas por dentro y siguen, siguen, siguen. Eso me mata», sostuvo mientras las lágrimas volvían a aparecer.
Para Moria, esa capacidad de seguir adelante fue uno de los rasgos que mejor definieron a Ernestina Pais durante los últimos años de su vida. «A mí me mató eso de ella», resumió.
El mensaje que recibió de Benicio Guyot
Otro de los momentos más emotivos del programa llegó cuando Casán reveló que mantuvo un intercambio de mensajes con Benicio Guyot, hijo de Ernestina, pocas horas después del entierro realizado en el Panteón de Actores del Cementerio de Chacarita.
Según contó, el joven le escribió mientras regresaba de despedir a su madre. «Venía de enterrar a la madre y abro el celular. Me encuentro con algo que decía: ‘Moria, mirá, yo soy muy apegado al barrio. Y vos sos de Parque Leloir, que también era el Indio Solari que partió. Qué año raro este'», relató la conductora.
El recuerdo volvió a conmoverla profundamente. «Estaba en la Chacarita, acá es donde se despide el resto. Ahí termina un ser humano… Ernestina Pais. Ay, Dios mío, qué dolor», expresó antes de cerrar el programa.
Un homenaje que reflejó el impacto de su partida
Las palabras de Moria Casán se suman a las numerosas muestras de afecto que recibió la familia de Ernestina Pais desde que se conoció la noticia de su fallecimiento. Colegas, artistas y figuras de distintos ámbitos recordaron su trayectoria profesional y destacaron la valentía con la que enfrentó problemas personales que nunca ocultó.
El emotivo homenaje también volvió a poner sobre la mesa la importancia de visibilizar los problemas de salud mental y las adicciones, una realidad que la periodista atravesó públicamente durante los últimos años y sobre la que habló en distintas oportunidades con el objetivo de acompañar a quienes atravesaban situaciones similares.
Moria Casán se emocionó hasta las lágrimas al recordar a Ernestina Pais durante su programa de televisión, pocos días después de la muerte de la periodista. La conductora destacó la fortaleza con la que enfrentó sus problemas de salud mental y las adicciones, y reveló el conmovedor mensaje que recibió de Benicio Guyot, hijo de la comunicadora, tras el entierro realizado en el Cementerio de Chacarita.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Hay homenajes que duran un bloque de televisión. Y hay otros que se desarman solos apenas alguien intenta explicar por qué una persona seguía levantándose cada mañana. Moria Casán quiso hablar de Ernestina Pais y terminó peleando con las lágrimas.
La televisión suele fabricar personajes blindados. Maquillaje, luces, aplausos y un corte para la tanda. Pero alcanza una historia verdadera para que todo ese decorado quede tan firme como una sombrilla en pleno Zonda. Detrás de la pantalla aparecen las cuentas, la angustia, los tratamientos y la obligación de seguir trabajando aunque el cuerpo y la cabeza pidan otra cosa.
Cuando Moria dijo que la imaginaba sola, manejando su auto para ir a trabajar mientras cargaba un dolor que casi nadie veía, dejó de hablar únicamente de Ernestina. Habló de todas esas personas que cumplen horarios, responden mensajes y sonríen en una reunión mientras por dentro sienten que vienen perdiendo una pulseada desde hace años.
Las redes sociales se especializaron en mostrar vidas impecables. La foto perfecta, el restaurante perfecto, la felicidad con filtro y el algoritmo convencido de que nadie llora después de publicar una selfie. Después aparece una historia como la de Ernestina y recuerda que la vida real tiene bastante menos iluminación y bastante más silencio.
El mensaje que recibió de Benicio Guyot terminó de romper el clima del estudio. No hizo falta una gran frase ni un discurso elaborado. A veces el peso de una despedida cabe en pocas palabras y alcanza para dejar sin respuesta a un programa entero.
En una época donde la emoción suele medirse por tendencias y reproducciones, el llanto de Moria no buscó viralizarse. Apenas confirmó algo que muchas veces se olvida cuando se apagan las cámaras: hay batallas que nadie ve hasta que ya terminaron. Y ahí recién todos descubren que la función había sido mucho más difícil de lo que parecía.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La muerte de Ernestina Pais continúa generando profundas muestras de dolor en el ambiente artístico y periodístico. Esta vez fue Moria Casán quien protagonizó uno de los momentos más conmovedores de su ciclo televisivo al recordar a la conductora entre lágrimas y destacar la fortaleza con la que enfrentó los momentos más difíciles de su vida.
Durante la emisión de La Mañana con Moria, la actriz conversó con Valentina, una amiga cercana de Pais, quien repasó distintos episodios de los últimos años de la periodista, marcados por sus problemas de salud mental y la lucha que mantuvo contra las adicciones.
Fue entonces cuando la conductora no pudo contener la emoción. «A mí lo que me mandó a la miércoles, que me quebró, fue la mujer sola que sigue con su coche… a trabajar», expresó, con la voz entrecortada y visiblemente afectada por el recuerdo.
El costado invisible de una lucha personal
Casán aseguró que la historia de Ernestina la llevó a reflexionar sobre las dificultades que muchas personas enfrentan lejos de las cámaras y de la exposición pública. En ese sentido, remarcó que detrás de la imagen de éxito que suele proyectarse existen historias atravesadas por el sufrimiento.
«Se me vienen imágenes muchas veces de la obscenidad de la cartera, de los lujos, de la tirada… Pero más allá de eso, no es que mezcle nada, ni política ni corrupción… se me viene que cada una se gana la vida como puede», manifestó.
La conductora insistió en que la periodista nunca dejó de intentar salir adelante pese a los obstáculos que debió enfrentar. «Estas minas solas que luchan, que se levantan, que se rompen la vida… están rotas por dentro y siguen, siguen, siguen. Eso me mata», sostuvo mientras las lágrimas volvían a aparecer.
Para Moria, esa capacidad de seguir adelante fue uno de los rasgos que mejor definieron a Ernestina Pais durante los últimos años de su vida. «A mí me mató eso de ella», resumió.
El mensaje que recibió de Benicio Guyot
Otro de los momentos más emotivos del programa llegó cuando Casán reveló que mantuvo un intercambio de mensajes con Benicio Guyot, hijo de Ernestina, pocas horas después del entierro realizado en el Panteón de Actores del Cementerio de Chacarita.
Según contó, el joven le escribió mientras regresaba de despedir a su madre. «Venía de enterrar a la madre y abro el celular. Me encuentro con algo que decía: ‘Moria, mirá, yo soy muy apegado al barrio. Y vos sos de Parque Leloir, que también era el Indio Solari que partió. Qué año raro este'», relató la conductora.
El recuerdo volvió a conmoverla profundamente. «Estaba en la Chacarita, acá es donde se despide el resto. Ahí termina un ser humano… Ernestina Pais. Ay, Dios mío, qué dolor», expresó antes de cerrar el programa.
Un homenaje que reflejó el impacto de su partida
Las palabras de Moria Casán se suman a las numerosas muestras de afecto que recibió la familia de Ernestina Pais desde que se conoció la noticia de su fallecimiento. Colegas, artistas y figuras de distintos ámbitos recordaron su trayectoria profesional y destacaron la valentía con la que enfrentó problemas personales que nunca ocultó.
El emotivo homenaje también volvió a poner sobre la mesa la importancia de visibilizar los problemas de salud mental y las adicciones, una realidad que la periodista atravesó públicamente durante los últimos años y sobre la que habló en distintas oportunidades con el objetivo de acompañar a quienes atravesaban situaciones similares.
Moria Casán se emocionó hasta las lágrimas al recordar a Ernestina Pais durante su programa de televisión, pocos días después de la muerte de la periodista. La conductora destacó la fortaleza con la que enfrentó sus problemas de salud mental y las adicciones, y reveló el conmovedor mensaje que recibió de Benicio Guyot, hijo de la comunicadora, tras el entierro realizado en el Cementerio de Chacarita.
Hay homenajes que duran un bloque de televisión. Y hay otros que se desarman solos apenas alguien intenta explicar por qué una persona seguía levantándose cada mañana. Moria Casán quiso hablar de Ernestina Pais y terminó peleando con las lágrimas.
La televisión suele fabricar personajes blindados. Maquillaje, luces, aplausos y un corte para la tanda. Pero alcanza una historia verdadera para que todo ese decorado quede tan firme como una sombrilla en pleno Zonda. Detrás de la pantalla aparecen las cuentas, la angustia, los tratamientos y la obligación de seguir trabajando aunque el cuerpo y la cabeza pidan otra cosa.
Cuando Moria dijo que la imaginaba sola, manejando su auto para ir a trabajar mientras cargaba un dolor que casi nadie veía, dejó de hablar únicamente de Ernestina. Habló de todas esas personas que cumplen horarios, responden mensajes y sonríen en una reunión mientras por dentro sienten que vienen perdiendo una pulseada desde hace años.
Las redes sociales se especializaron en mostrar vidas impecables. La foto perfecta, el restaurante perfecto, la felicidad con filtro y el algoritmo convencido de que nadie llora después de publicar una selfie. Después aparece una historia como la de Ernestina y recuerda que la vida real tiene bastante menos iluminación y bastante más silencio.
El mensaje que recibió de Benicio Guyot terminó de romper el clima del estudio. No hizo falta una gran frase ni un discurso elaborado. A veces el peso de una despedida cabe en pocas palabras y alcanza para dejar sin respuesta a un programa entero.
En una época donde la emoción suele medirse por tendencias y reproducciones, el llanto de Moria no buscó viralizarse. Apenas confirmó algo que muchas veces se olvida cuando se apagan las cámaras: hay batallas que nadie ve hasta que ya terminaron. Y ahí recién todos descubren que la función había sido mucho más difícil de lo que parecía.