Blender quedó en el centro de un conflicto laboral luego de una serie de despidos que, según denunció el Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SATSAID), ocurrieron tras un reclamo colectivo por una actualización salarial. La situación tomó estado público cuando la conductora Fiorella Sargenti interrumpió una transmisión en vivo para informar lo sucedido y expresar su apoyo a los trabajadores afectados.
La transmisión se interrumpió en vivo
El conflicto se hizo visible durante la emisión del programa Último Aviso. En pleno desarrollo del ciclo, Sargenti comunicó al aire que la empresa había despedido a trabajadores que participaban de un reclamo vinculado con los salarios y anunció, junto al resto del equipo, la suspensión de la transmisión.
«Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros. Echaron a muchos compañeros por hacer un reclamo vinculado con nuestro salario. No podemos seguir haciendo el programa así», expresó la periodista antes de finalizar la emisión.
La interrupción del programa tuvo una amplia repercusión en redes sociales y puso en primer plano el conflicto interno que atravesaba el canal.
El reclamo de los trabajadores
Según informaron los empleados, horas antes de los despidos la mayoría del personal había presentado una nota conjunta solicitando la apertura de una instancia de diálogo para discutir cuestiones salariales.
Entre los principales puntos planteados figuraban la aplicación de aumentos previamente acordados, el pago de feriados trabajados y la situación de empleados cuyas condiciones laborales habían sido modificadas durante los últimos meses.
El documento fue firmado por trabajadores de distintas áreas, entre ellas producción, programación, redes sociales, comercial y personal de aire. Tras esa presentación, varios empleados fueron desvinculados de la empresa, según denunciaron los trabajadores y el sindicato.
La denuncia del SATSAID y la respuesta de Blender
Mediante un comunicado, el SATSAID repudió los despidos y sostuvo que las desvinculaciones constituyeron una represalia contra quienes impulsaron el reclamo salarial.
La organización sindical afirmó que algunos trabajadores fueron despedidos mientras el canal continuaba transmitiendo y denunció que las notificaciones se realizaron con intervención de personal de seguridad.
Además, calificó las condiciones laborales existentes en Blender como «prácticas abusivas, irregulares, fuera de convenio y antisindicales» y recordó que desde 2024 reclama la regularización de la situación laboral de los empleados del canal. También señaló que, durante ese proceso, habría existido resistencia para permitir inspecciones conjuntas entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la organización sindical.
Frente al conflicto, el gremio anunció que brindará asistencia sindical y asesoramiento legal a los trabajadores despedidos, al tiempo que impulsará las acciones correspondientes para exigir el cumplimiento de la normativa laboral vigente. También reclamó la reincorporación de los empleados desvinculados y la regularización de los canales de streaming.
Por su parte, Blender difundió un comunicado en el que aseguró que cumple con todas sus obligaciones «en tiempo y forma». La empresa sostuvo que un grupo de personas «adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía» al utilizar la pantalla como mecanismo de presión durante una negociación.
Además, afirmó que genera empleo para más de 100 personas, ratificó que honra todos sus compromisos salariales y aseguró que mantendrá las inversiones y el funcionamiento habitual de su grilla de contenidos.
Un debate que excede a un solo canal
El conflicto volvió a poner en discusión las condiciones laborales dentro de las empresas dedicadas a la producción de contenidos para plataformas digitales.
El SATSAID sostiene que la actividad audiovisual desarrollada por los canales de streaming forma parte de su ámbito de representación sindical y que las empresas deben cumplir con los convenios colectivos aplicables al sector.
En los últimos años, el gremio impulsó distintas campañas para incorporar a estos trabajadores a los regímenes laborales vigentes, en un contexto de crecimiento sostenido de este tipo de medios.
Blender pertenece al empresario Augusto Marini, titular de Cale Group. También impulsa el canal de streaming Carajo y participa en distintos proyectos vinculados con el sector audiovisual.
En paralelo, Marini presentó una oferta para quedarse con la operación del Canal de la Ciudad, proceso que aún continúa en desarrollo. Además de sus actividades en el sector de medios, mantiene inversiones en otras áreas vinculadas con servicios e infraestructura.
<p>El canal de streaming Blender atraviesa un conflicto laboral tras una serie de despidos denunciados por el SATSAID como represalia a un reclamo colectivo por mejoras salariales. La situación tomó estado público cuando una conductora interrumpió una transmisión en vivo para informar lo ocurrido. La empresa rechazó las acusaciones y aseguró que cumple con todas sus obligaciones laborales.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Un reclamo por salarios terminó con un programa levantado en vivo y una tanda de despidos. En la industria que prometía reinventar los medios, la discusión volvió a un clásico argentino: cuánto vale el trabajo cuando se apagan las cámaras.
El streaming suele vender velocidad, libertad y formatos nuevos. Pero cuando aparecen los recibos de sueldo, los feriados trabajados y las discusiones por convenios laborales, la escena se parece bastante más a una fila en una oficina pública que a una startup de Silicon Valley. Cambian los micrófonos, no siempre las reglas del juego.
La imagen fue difícil de ignorar. Una conductora interrumpiendo su propio programa para explicar que varios compañeros acababan de ser despedidos mientras el canal seguía al aire. Es una postal que mezcla la lógica del espectáculo con la crudeza de un conflicto laboral: el detrás de escena decidió entrar en escena sin pedir permiso.
El sindicato denunció represalias, habló de prácticas antisindicales y volvió sobre un debate que viene creciendo al mismo ritmo que los canales de streaming: si producen contenidos audiovisuales, también deberían discutir condiciones laborales bajo las mismas reglas que el resto del sector. Del otro lado, la empresa respondió que cumple con todas sus obligaciones y sostuvo que la pantalla fue utilizada como mecanismo de presión durante una negociación.
En el medio quedaron los trabajadores, las posiciones enfrentadas y una industria que todavía busca definir si es el futuro de los medios o una versión más moderna de problemas bastante antiguos. Porque la tecnología cambia rápido. Las discusiones por el salario parecen tener conexión de fibra óptica con el siglo pasado.
El algoritmo podrá recomendar el próximo video. El conflicto laboral sigue apareciendo solo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Blender quedó en el centro de un conflicto laboral luego de una serie de despidos que, según denunció el Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SATSAID), ocurrieron tras un reclamo colectivo por una actualización salarial. La situación tomó estado público cuando la conductora Fiorella Sargenti interrumpió una transmisión en vivo para informar lo sucedido y expresar su apoyo a los trabajadores afectados.
La transmisión se interrumpió en vivo
El conflicto se hizo visible durante la emisión del programa Último Aviso. En pleno desarrollo del ciclo, Sargenti comunicó al aire que la empresa había despedido a trabajadores que participaban de un reclamo vinculado con los salarios y anunció, junto al resto del equipo, la suspensión de la transmisión.
«Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros. Echaron a muchos compañeros por hacer un reclamo vinculado con nuestro salario. No podemos seguir haciendo el programa así», expresó la periodista antes de finalizar la emisión.
La interrupción del programa tuvo una amplia repercusión en redes sociales y puso en primer plano el conflicto interno que atravesaba el canal.
El reclamo de los trabajadores
Según informaron los empleados, horas antes de los despidos la mayoría del personal había presentado una nota conjunta solicitando la apertura de una instancia de diálogo para discutir cuestiones salariales.
Entre los principales puntos planteados figuraban la aplicación de aumentos previamente acordados, el pago de feriados trabajados y la situación de empleados cuyas condiciones laborales habían sido modificadas durante los últimos meses.
El documento fue firmado por trabajadores de distintas áreas, entre ellas producción, programación, redes sociales, comercial y personal de aire. Tras esa presentación, varios empleados fueron desvinculados de la empresa, según denunciaron los trabajadores y el sindicato.
La denuncia del SATSAID y la respuesta de Blender
Mediante un comunicado, el SATSAID repudió los despidos y sostuvo que las desvinculaciones constituyeron una represalia contra quienes impulsaron el reclamo salarial.
La organización sindical afirmó que algunos trabajadores fueron despedidos mientras el canal continuaba transmitiendo y denunció que las notificaciones se realizaron con intervención de personal de seguridad.
Además, calificó las condiciones laborales existentes en Blender como «prácticas abusivas, irregulares, fuera de convenio y antisindicales» y recordó que desde 2024 reclama la regularización de la situación laboral de los empleados del canal. También señaló que, durante ese proceso, habría existido resistencia para permitir inspecciones conjuntas entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la organización sindical.
Frente al conflicto, el gremio anunció que brindará asistencia sindical y asesoramiento legal a los trabajadores despedidos, al tiempo que impulsará las acciones correspondientes para exigir el cumplimiento de la normativa laboral vigente. También reclamó la reincorporación de los empleados desvinculados y la regularización de los canales de streaming.
Por su parte, Blender difundió un comunicado en el que aseguró que cumple con todas sus obligaciones «en tiempo y forma». La empresa sostuvo que un grupo de personas «adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía» al utilizar la pantalla como mecanismo de presión durante una negociación.
Además, afirmó que genera empleo para más de 100 personas, ratificó que honra todos sus compromisos salariales y aseguró que mantendrá las inversiones y el funcionamiento habitual de su grilla de contenidos.
Un debate que excede a un solo canal
El conflicto volvió a poner en discusión las condiciones laborales dentro de las empresas dedicadas a la producción de contenidos para plataformas digitales.
El SATSAID sostiene que la actividad audiovisual desarrollada por los canales de streaming forma parte de su ámbito de representación sindical y que las empresas deben cumplir con los convenios colectivos aplicables al sector.
En los últimos años, el gremio impulsó distintas campañas para incorporar a estos trabajadores a los regímenes laborales vigentes, en un contexto de crecimiento sostenido de este tipo de medios.
Blender pertenece al empresario Augusto Marini, titular de Cale Group. También impulsa el canal de streaming Carajo y participa en distintos proyectos vinculados con el sector audiovisual.
En paralelo, Marini presentó una oferta para quedarse con la operación del Canal de la Ciudad, proceso que aún continúa en desarrollo. Además de sus actividades en el sector de medios, mantiene inversiones en otras áreas vinculadas con servicios e infraestructura.
Un reclamo por salarios terminó con un programa levantado en vivo y una tanda de despidos. En la industria que prometía reinventar los medios, la discusión volvió a un clásico argentino: cuánto vale el trabajo cuando se apagan las cámaras.
El streaming suele vender velocidad, libertad y formatos nuevos. Pero cuando aparecen los recibos de sueldo, los feriados trabajados y las discusiones por convenios laborales, la escena se parece bastante más a una fila en una oficina pública que a una startup de Silicon Valley. Cambian los micrófonos, no siempre las reglas del juego.
La imagen fue difícil de ignorar. Una conductora interrumpiendo su propio programa para explicar que varios compañeros acababan de ser despedidos mientras el canal seguía al aire. Es una postal que mezcla la lógica del espectáculo con la crudeza de un conflicto laboral: el detrás de escena decidió entrar en escena sin pedir permiso.
El sindicato denunció represalias, habló de prácticas antisindicales y volvió sobre un debate que viene creciendo al mismo ritmo que los canales de streaming: si producen contenidos audiovisuales, también deberían discutir condiciones laborales bajo las mismas reglas que el resto del sector. Del otro lado, la empresa respondió que cumple con todas sus obligaciones y sostuvo que la pantalla fue utilizada como mecanismo de presión durante una negociación.
En el medio quedaron los trabajadores, las posiciones enfrentadas y una industria que todavía busca definir si es el futuro de los medios o una versión más moderna de problemas bastante antiguos. Porque la tecnología cambia rápido. Las discusiones por el salario parecen tener conexión de fibra óptica con el siglo pasado.
El algoritmo podrá recomendar el próximo video. El conflicto laboral sigue apareciendo solo.