Este sábado 7 de noviembre, los sectores productivos de San Juan siguen con atención el deterioro económico de Paraguay. Las ventas provinciales hacia ese destino rondan los US$ 10 millones anuales y acumulan un crecimiento cercano al 40% en los últimos tres años, impulsadas principalmente por el rubro agroindustrial y el minero.
Por el bajo peso relativo que tiene Paraguay dentro de las exportaciones totales de San Juan, una retracción del intercambio tendría un impacto acotado sobre el conjunto de la economía provincial. Sin embargo, el freno comercial amenaza con generar dificultades directas a las empresas locales que colocan sus productos en ese mercado y dependen de la regularidad de sus despachos.
Los productos sanjuaninos bajo seguimiento
La canasta exportadora provincial hacia territorio paraguayo está concentrada en bienes de la agroindustria y en la minería no metalífera. Entre los principales despachos registrados figuran las pasas de uva, las salsas y preparaciones de tomate, los preparados de tomate triturado y las cales.
Ese grupo de productos encontró en Asunción un destino en expansión durante el último trienio, con un alza del 40% que permitió diversificar envíos de pequeñas y medianas empresas. La pérdida de poder de compra en el país vecino y las trabas en la operatoria de pagos amenazan con frenar esa tendencia de colocación sostenida.
La crisis bancaria y el frente político en Asunción
El frente financiero se abrió tras la intervención del Ueno Bank por parte de las autoridades bancarias y la depreciación del guaraní frente a la divisa estadounidense. Ese movimiento cambiario encareció las compras de bienes importados y complicó los mecanismos habituales de liquidación de divisas para el comercio exterior.
El escenario se agravó con la renuncia que el presidente Santiago Peña presentó el jueves 5 de noviembre. El Congreso paraguayo no aceptó la dimisión del mandatario y el Senado avanzó con un proceso de juicio político, una crisis institucional que mantiene en suspenso los compromisos financieros y la previsibilidad del intercambio fronterizo.
Las exportaciones de San Juan a Paraguay rondan los US$ 10 millones anuales y crecieron cerca del 40% en los últimos tres años. Aunque el volumen representa una porción menor de las ventas externas provinciales, la crisis política y la devaluación del guaraní abren dudas en empresas locales de pasas de uva, tomate triturado y cales.
En un prodigio de la diplomacia comercial que ni el guionista más desquiciado de Silicon Valley se atrevió a soñar, San Juan logró que Paraguay comprara casi diez millones de dólares anuales en pasas de uva, cales y tomate triturado, coronando un crecimiento del cuarenta por ciento en tres años. Todo marchaba sobre ruedas en este idilio de salsas y minerales hasta que este sábado 7 de noviembre las alarmas locales sonaron con la estridencia de un colapso financiero total: en Asunción, las autoridades bancarias decidieron intervenir el Ueno Bank, el guaraní se fue a pique frente a la divisa estadounidense y, de pronto, comprar un frasco de salsa sanjuanina empezó a requerir una ingeniería de divisas digna de una superpotencia en guerra.
Por si el tembladeral monetario fuera poco estímulo para el insomnio de las pequeñas y medianas empresas provinciales, la política paraguaya decidió sumarse a la fiesta con ribetes de vodevil institucional: el presidente Santiago Peña presentó su renuncia el jueves 5 de noviembre, pero el Congreso resolvió que marcharse no era tan sencillo, rechazó la dimisión y el Senado avanzó directamente con un juicio político. Con el mandatario atrapado en el limbo de un despacho que no lo deja irse y los bancos en plena parálisis, la regularidad de los despachos agroindustriales y de minería no metalífera quedó suspendida en el aire, a la espera de que alguien consiga liquidar un solo billete verde.
Aunque el impacto general sobre la economía sanjuanina promete ser acotado por el bajo peso relativo de Asunción en la balanza global, las firmas que colocan su producción al otro lado de la frontera observan la pantalla con taquicardia pura. Los despachos de cal y tomate triturado aprendieron de golpe que diversificar mercados en América Latina no es una estrategia de comercio exterior, sino un deporte extremo de supervivencia donde la caída del poder de compra ajeno se paga con toneladas de pasas esperando que un presidente logre renunciar con éxito.
