Bitcoin superó este lunes la barrera de los US$85.000 y alcanzó su valor más elevado desde enero, extendiendo la recuperación registrada durante los últimos días después de una semana marcada por cambios en la política monetaria estadounidense y nuevas medidas regulatorias vinculadas con los activos digitales.
Durante la jornada, la principal criptomoneda llegó a ubicarse alrededor de los US$86.000, con una suba cercana al 6%, después de haber registrado también avances durante la semana anterior.
El movimiento representa una recuperación significativa frente a los niveles inferiores a US$76.000 registrados después de la última decisión de la Reserva Federal.
La Reserva Federal subió la tasa y Bitcoin primero cayó
La Reserva Federal de Estados Unidos resolvió el 16 de septiembre elevar en 25 puntos básicos su tasa de interés de referencia, que pasó a ubicarse dentro de un rango de entre 3,75% y 4%.
El organismo justificó la decisión en la necesidad de continuar trabajando para llevar la inflación hacia su objetivo del 2%, en un escenario en el que los precios todavía permanecen elevados.
Después de esa decisión, Bitcoin llegó a caer por debajo de los US$76.000. Sin embargo, durante el fin de semana comenzó una recuperación que terminó acelerándose este lunes.
De esta manera, la suba actual se produjo después del impacto inicial negativo provocado por el endurecimiento monetario, y no como consecuencia directa de la suba de tasas.
La medida de la SEC que impulsó el optimismo
Otro de los factores que acompañó la recuperación fue una decisión de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) relacionada con la tokenización de acciones.
El organismo aprobó una exención temporal y condicionada para facilitar la negociación de determinadas acciones estadounidenses tokenizadas a través de plataformas habilitadas y sistemas basados en blockchain.
La medida tendrá una duración de cinco años desde su publicación y establece una serie de requisitos. Entre ellos, los activos tokenizados deberán conservar los mismos derechos que las acciones tradicionales equivalentes, mientras que los contratos inteligentes utilizados tendrán que cumplir condiciones específicas de transparencia y auditoría.
La SEC explicó que el objetivo es permitir nuevas formas de negociación en cadena mientras continúa analizando eventuales cambios regulatorios permanentes, sin dejar de aplicar mecanismos de protección para los inversores.
La decisión fue interpretada por el mercado como otro paso hacia una mayor integración entre el sistema financiero tradicional y la tecnología blockchain.
La baja del petróleo también alivió al mercado
La jornada estuvo acompañada además por una caída de los principales precios internacionales del petróleo.
El Brent del Mar del Norte retrocedió alrededor de un 3,2% y quedó apenas por encima de los US$100 por barril, mientras que el WTI bajó cerca de un 3,75% y se ubicó alrededor de los US$92,50.
La reducción del costo del crudo contribuyó a moderar algunas preocupaciones relacionadas con las presiones inflacionarias, un elemento seguido de cerca por los mercados debido a su posible influencia sobre las futuras decisiones de tasas de la Reserva Federal.
En ese contexto, Bitcoin consiguió superar nuevamente los US$85.000 y alcanzar su mayor cotización desde enero. La recuperación muestra el fuerte movimiento que continúa caracterizando al mercado de criptomonedas, donde las decisiones monetarias, los cambios regulatorios y las expectativas financieras pueden provocar variaciones significativas en períodos muy cortos.
Bitcoin superó este lunes los US$85.000 y alcanzó su nivel más elevado desde enero, después de recuperarse de la caída registrada tras la reciente suba de tasas de la Reserva Federal. El movimiento coincidió con una nueva regulación de la SEC para facilitar la negociación de determinadas acciones tokenizadas y con una baja en los precios internacionales del petróleo.
Bitcoin volvió a superar los US$85.000 después de pasar por debajo de los US$76.000 apenas días atrás. La criptomoneda más conocida del mundo recuperó terreno con la velocidad suficiente como para recordarles a sus inversores que acá el cinturón de seguridad financiero no viene de fábrica.
El movimiento ocurrió después de que la Reserva Federal subiera en 25 puntos básicos la tasa de referencia estadounidense, hasta un rango de entre 3,75% y 4%. Inicialmente, Bitcoin reaccionó hacia abajo; después recuperó impulso durante el fin de semana y este lunes volvió a niveles que no visitaba desde enero.
En paralelo apareció una noticia especialmente celebrada dentro del ecosistema cripto: la SEC aprobó una exención temporal para permitir que determinadas plataformas negocien acciones estadounidenses tokenizadas mediante sistemas basados en blockchain. El permiso tendrá una duración de cinco años y estará sujeto a distintas condiciones destinadas a preservar derechos de los inversores.
Es decir, Wall Street empieza a mirar seriamente aquello de poner acciones “en cadena”. Una frase que hace diez años podía sonar a procedimiento policial y que ahora forma parte de documentos oficiales del regulador financiero estadounidense.
También ayudó al clima financiero la caída del petróleo, que alivió parcialmente las preocupaciones vinculadas con la inflación. Con ese combo, Bitcoin llegó a ubicarse cerca de los US$86.000 durante la rueda, con una fuerte recuperación frente a los niveles observados la semana anterior.
Eso sí: la volatilidad sigue formando parte del contrato no escrito. Bitcoin pasó de menos de US$76.000 a más de US$85.000 en cuestión de días. En el mercado cripto hasta la estabilidad necesita contraseña.