El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró que el reciente aumento de la morosidad de los hogares argentinos no representa, por el momento, un riesgo significativo para la estabilidad financiera del país.
La evaluación fue realizada este jueves por la vocera del organismo, Julie Kozack, durante su habitual conferencia de prensa, en la que también confirmó la fecha prevista para la tercera revisión del programa vigente con la Argentina.
Kozack afirmó: «Estamos siguiendo de cerca el reciente aumento en las tasas de morosidad de los hogares; sin embargo, no consideramos que esto represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera del país».
La portavoz explicó que uno de los factores considerados por el organismo es el nivel de endeudamiento de las familias argentinas, que permanece por debajo del observado en otros países de la región.
«Básicamente, observamos que el endeudamiento de los hogares en Argentina se mantiene en niveles relativamente bajos: ronda el 8% del PIB, una cifra inferior a la de muchos otros países de América Latina», explicó.
El FMI destacó la posición de los bancos
Además del nivel de endeudamiento familiar, el organismo puso el foco en la capacidad del sistema bancario para absorber un eventual deterioro adicional de la cartera crediticia.
“Constatamos que los bancos cuentan con niveles adecuados de capital y liquidez, y que disponen de provisiones que cubren más del 85% de sus préstamos en mora”, añadió.
De acuerdo con la evaluación del Fondo, esos niveles de capitalización, liquidez y cobertura constituyen actualmente un respaldo frente al incremento de los atrasos en los pagos.
Kozack también señaló que «el sistema bancario del país es bastante reducido» y sostuvo que uno de los desafíos pendientes será ampliar la intermediación financiera y profundizar el mercado de crédito.
«De cara al futuro, será fundamental profundizar dichos mercados y facilitar mecanismos que permitan canalizar el crédito y el ahorro de los argentinos hacia inversiones y oportunidades de desarrollo», indicó.
De esta manera, el FMI diferenció el aumento de la morosidad de un escenario de riesgo sistémico, aunque reconoció la necesidad de continuar monitoreando la evolución de los hogares y del crédito.
La tercera revisión comenzará en septiembre
Durante la misma conferencia de prensa, Kozack confirmó que el organismo enviará una nueva misión a la Argentina para avanzar con la tercera revisión del programa vigente.
Según precisó, la misión del FMI «está programada para comenzar la semana del 21 de septiembre para la tercera revisión» del programa vigente.
La visita se producirá en un contexto en el que la Argentina mantiene una deuda pendiente con el organismo de US$59.147 millones, equivalentes a 42.552 millones de derechos especiales de giro (DEG).
Esa exposición representa aproximadamente el 35% de toda la cartera de préstamos del FMI, lo que ubica nuevamente a la Argentina como uno de los principales deudores del organismo internacional.
Las dos revisiones anteriores fueron aprobadas, aunque el país no alcanzó las metas acordadas de acumulación de reservas y necesitó dos waiver para continuar dentro del programa.
La próxima misión deberá evaluar nuevamente el cumplimiento de los compromisos asumidos y la marcha de las variables económicas contempladas en el acuerdo, mientras el Fondo continúa siguiendo de cerca la evolución de la morosidad y del sistema financiero argentino.
El FMI aseguró este jueves que el aumento de la morosidad de los hogares argentinos no representa un riesgo significativo para la estabilidad financiera. Julie Kozack destacó el bajo nivel de endeudamiento familiar, la liquidez y capitalización de los bancos y confirmó que una misión del organismo llegará la semana del 21 de septiembre para la tercera revisión del programa.
La morosidad sube, pero el FMI dice que todavía no hay que correr a abrazar la caja fuerte. Según Julie Kozack, los hogares argentinos deben alrededor del 8% del PBI y los bancos mantienen suficiente capital, liquidez y provisiones como para que el aumento de los atrasos no se convierta, por ahora, en un problema sistémico.
El dato tiene esa particularidad argentina de permitir dos lecturas al mismo tiempo: hay más familias con dificultades para pagar, pero el sistema financiero sigue siendo pequeño y relativamente protegido. Es como descubrir una gotera en el quincho y recibir tranquilidad porque la casa tiene pocos metros cuadrados.
El Fondo remarcó que las entidades poseen provisiones para cubrir más del 85% de los créditos en mora y planteó que el desafío sigue siendo desarrollar un mercado financiero capaz de transformar ahorro en inversión. Traducido del dialecto multilateral: los bancos aguantan, pero todavía falta conseguir que el crédito deje de ser una criatura mitológica que aparece cada tantos años y desaparece cuando alguien pregunta por la tasa.
Mientras tanto, el organismo prepara otra visita. La tercera revisión comenzará la semana del 21 de septiembre y encontrará a la Argentina con una deuda pendiente de US$59.147 millones, equivalente al 35% de toda la cartera crediticia del FMI.
Las últimas dos revisiones salieron aprobadas pese al incumplimiento de las metas de acumulación de reservas, mediante dos waiver. El paciente está estable, según el parte; el médico igual ya sacó turno para volver a mirarlo.