El riesgo país argentino retrocedía siete unidades y se ubicaba en los 500 puntos básicos, luego de haber tocado más temprano los 499 enteros. En paralelo, los bonos Bonares y Globales registraban una suba promedio de 0,2% en sus cotizaciones.
El indicador elaborado por JP Morgan había alcanzado el jueves un máximo intradiario de 535 puntos básicos, en una jornada en la que el mercado también mostró ajustes sobre las acciones argentinas.
En ese contexto, el índice S&P Merval medido en dólares acumulaba una caída cercana al 12% durante agosto, reflejo de la volatilidad que atravesaron los activos locales a lo largo del mes.
Señales de distensión desde Estados Unidos
Los principales índices de las bolsas de Nueva York operaban sin una tendencia definida al inicio de la semana. El Dow Jones de Industriales avanzaba 0,1%, mientras que el Nasdaq retrocedía 0,6%.
Por su parte, los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años reducían tres puntos básicos su rendimiento, hasta ubicarse en 4,71% anual. Ese movimiento representaba una ligera señal de distensión para la deuda estadounidense y, por extensión, para los títulos públicos de mercados emergentes.
Wall Street espera los números de Nvidia
Los mercados internacionales mantienen fuertes expectativas respecto del balance trimestral de Nvidia, cuya acción caía 1,4%. La compañía tiene previsto presentar sus resultados este miércoles 26, una vez finalizada la rueda bursátil en Nueva York.
“El momento que Wall Street espera cada trimestre desde que comenzó el auge de la IA: los resultados del segundo trimestre de Nvidia. Sí, mientras que sus competidores de Big Tech publicaron sus resultados hace casi un mes, Nvidia finalmente nos dará los detalles de su último trimestre cuando publique sus ganancias del segundo trimestre después del cierre del mercado el miércoles”,
El riesgo país argentino bajaba este lunes hasta los 500 puntos básicos, tras tocar 499 unidades durante la rueda, mientras los bonos soberanos avanzaban 0,2% en promedio. La jornada mostraba señales de alivio en la deuda estadounidense y expectativas en Wall Street por la presentación de los resultados trimestrales de Nvidia, prevista para este miércoles 26.
El riesgo país argentino decidió comenzar la semana con una de esas maniobras que en cualquier otra actividad serían consideradas una demostración de estabilidad emocional: bajó siete puntos, tocó 499 y después regresó a los 500, porque aparentemente abandonar definitivamente las tres cifras elevadas requiere más compromiso que una promesa de gimnasio en enero. El indicador de JP Morgan venía de alcanzar 535 puntos básicos el jueves, por lo que cualquier descenso es recibido por el mercado con el entusiasmo prudente de quien encuentra un billete en un pantalón viejo, aunque sabe perfectamente que también puede aparecer una factura vencida.
Los bonos Bonares y Globales acompañaron con una suba promedio de 0,2%, una variación modesta pero suficiente para recordar que en los mercados argentinos hasta un movimiento microscópico puede ser observado con la concentración de un neurocirujano. El antecedente inmediato tampoco invita precisamente a organizar una fiesta: el S&P Merval medido en dólares acumula durante agosto una caída cercana al 12%, una forma bastante pedagógica de explicar que las pantallas también saben ponerse rojas sin necesidad de intervención humana.
Desde Nueva York llegó, al menos, una pequeña cortesía financiera. Los bonos del Tesoro estadounidense a diez años redujeron tres puntos básicos su rendimiento, hasta 4,71% anual, una señal de distensión que también puede favorecer a la deuda emergente. Mientras tanto, Wall Street mantiene la mirada puesta en Nvidia, que presentará sus resultados el miércoles después del cierre. La empresa se convirtió en una especie de oráculo trimestral de la inteligencia artificial: publica números y durante algunas horas buena parte del sistema financiero mundial descubre si debe celebrar el futuro tecnológico o actualizar compulsivamente la cotización cada quince segundos.