El consumo masivo mantuvo su tendencia descendente durante julio de 2026. Las ventas nacionales en supermercados alcanzaron los $2,59 billones y registraron una caída real del 2,1% interanual, lo que representó la séptima baja consecutiva en esa comparación.
La evolución mensual desestacionalizada también mostró un resultado negativo: las ventas retrocedieron 0,7% respecto de junio.
Los datos corresponden a la Encuesta de Supermercados del INDEC y fueron analizados en un informe de la consultora Politikon Chaco, centrado en la evolución de las ventas del sector a nivel nacional y provincial.
Las ventas de julio en las provincias
Durante el séptimo mes del año, el desempeño de las jurisdicciones fue mayoritariamente negativo, en línea con la tendencia registrada durante los meses anteriores.
En la comparación interanual, solamente cinco distritos presentaron incrementos: Neuquén (+4,0%), La Pampa (+3,6%), Santiago del Estero (+2,5%), Río Negro (+1,6%) y CABA (+0,7%).
Entre las jurisdicciones que registraron retrocesos, las bajas más moderadas correspondieron a Córdoba (-0,4%), Santa Fe (-0,8%), Jujuy (-1,2%) y Salta (-1,6%). Fueron, además, los únicos distritos con descensos inferiores al promedio nacional del 2,1%.
En el otro extremo, las contracciones más pronunciadas se produjeron en La Rioja (-9,9%), Misiones (-10,4%) y Corrientes (-23,2%).
El acumulado entre enero y julio
Durante los primeros siete meses de 2026, las ventas nacionales en supermercados acumularon una caída real del 2,7% respecto del mismo período de 2025. El escenario negativo también predominó entre las jurisdicciones provinciales.
Solamente cuatro distritos finalizaron el período con crecimiento: Neuquén (+3,6%), La Pampa (+1,1%), Río Negro (+1,1%) y San Luis (+0,1%).
En el resto del país se observaron caídas de distinta magnitud. Las menores correspondieron a CABA (-0,2%), Córdoba (-0,7%) y Santa Fe (-0,8%), mientras que las contracciones más profundas se registraron en Misiones (-10,4%) y Corrientes (-14,7%), las únicas jurisdicciones con retrocesos de dos dígitos.
Qué pasó con cada rubro
De los once rubros relevados por el INDEC, solamente dos lograron crecer en términos reales frente a julio del año anterior. Carnes avanzó 8,5%, mientras que Verduras y frutas aumentó 1,6%.
Ambos sectores representaron en conjunto apenas el 19% de la facturación total, por lo que su crecimiento no alcanzó para compensar las bajas observadas en el resto de los segmentos.
Los otros nueve rubros registraron retrocesos interanuales. Bebidas cayó 0,6% y fue el único de ellos con una disminución inferior al promedio general. Las mayores contracciones se produjeron en Electrónicos (-13,1%) e Indumentaria (-15,5%).
Los rubros que finalizaron julio en terreno negativo concentraron el 81% de la facturación, lo que terminó inclinando hacia abajo el resultado general.
La tendencia se mantiene al analizar el acumulado de los primeros siete meses de 2026. En ese período, el total de ventas retrocedió 2,7% interanual en términos reales.
Solamente Carnes, con un crecimiento del 11,6%, y Verduras y frutas, con una mejora del 0,9%, finalizaron en terreno positivo. En cambio, Electrónicos cayó 9,6% e Indumentaria retrocedió 11,7%, convirtiéndose nuevamente en los rubros con las mayores bajas.
Más operaciones, pero compras de menor valor
Otro de los datos destacados del informe aparece al observar la cantidad de operaciones y el valor promedio de cada compra. Durante julio se contabilizaron 74,1 millones de operaciones en supermercados.
Al relacionar ese volumen con la facturación total, el ticket promedio por operación se ubicó en $34.981.
La cantidad de operaciones aumentó 8% interanual, mientras que la facturación cayó 2,1% en términos reales. Como resultado, el ticket promedio registró una disminución real interanual del 9,3%.
Los datos muestran así una dinámica en la que se realizaron más operaciones de compra, pero por montos promedio inferiores en términos reales. El comportamiento puede vincularse con un consumo más fraccionado y con una mayor búsqueda de precios y promociones, mientras los ingresos de los hogares todavía no terminan de recuperarse.
El resultado final fue una nueva contracción de la facturación real de los supermercados, tanto en la comparación interanual de julio como en el acumulado de los primeros siete meses de 2026.
Las ventas en supermercados de todo el país alcanzaron $2,59 billones en julio de 2026 y registraron una caída real interanual del 2,1%, según datos del INDEC analizados por Politikon Chaco. Fue la séptima baja consecutiva, mientras que el acumulado entre enero y julio retrocedió 2,7%. La contracción alcanzó a la mayoría de las provincias y a nueve de los once rubros relevados.
El consumo argentino volvió a protagonizar en julio ese espectáculo económico en el que millones de personas recorren góndolas con la concentración de un cirujano cardiovascular, comparan tres marcas de fideos, abren la calculadora del teléfono y finalmente abandonan el supermercado convencidas de haber derrotado al sistema porque encontraron una promoción de detergente. Las ventas cayeron 2,1% interanual en términos reales y completaron siete meses consecutivos de retroceso, una racha que a esta altura empieza a reclamar camiseta, escudo y lugar propio en la tabla de posiciones.
El dato más curioso es que hubo más operaciones: crecieron 8% frente al mismo mes del año anterior. Es decir, los consumidores fueron más veces a comprar para terminar gastando menos en términos reales. Una sofisticada estrategia doméstica que podría resumirse como visitar el supermercado con mayor frecuencia para confirmar personalmente, varias veces al mes, que el presupuesto continúa siendo exactamente el mismo. El ticket promedio quedó en $34.981 y retrocedió 9,3% real interanual.
En el mapa provincial, apenas cinco distritos consiguieron números positivos en julio, mientras el resto transitó distintas variantes del signo menos. Neuquén encabezó las subas con 4%, mientras Corrientes cayó 23,2%, una diferencia suficientemente amplia como para que ambos territorios parezcan estar participando de experimentos económicos distintos pese a compartir país, moneda y las mismas góndolas con carteles de ofertas impresos en tipografía tamaño catástrofe.
Por rubros, Carnes y Verduras y frutas fueron los únicos que escaparon del descenso. Electrónicos e Indumentaria, en cambio, quedaron en el fondo de la fotografía. El resultado dibuja un consumidor que todavía compra alimentos, posterga otros gastos y administra cada operación con una precisión que antes parecía reservada a los departamentos financieros de las multinacionales. La macroeconomía, finalmente, logró convertir la lista del supermercado en una planilla de cálculo.