La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) impulsada por el presidente Javier Milei generó cuestionamientos de dos ex titulares de la entidad, quienes advirtieron sobre posibles efectos negativos en la economía y vincularon la iniciativa con recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los señalamientos fueron realizados por Mercedes Marcó del Pont, presidenta del BCRA entre 2012 y 2015, y Miguel Pesce, antecesor de Santiago Bausili en la conducción del organismo.
Críticas al enfoque de la reforma
Marcó del Pont cuestionó la orientación de la política monetaria y sostuvo que la inflación no puede resolverse únicamente con herramientas del Banco Central. «La política monetaria es un instrumento de la política económica. Quizá la miopía que tiene Javier Milei es pensar que con un instrumento como el manejo de la tasa de interés o la cantidad de dinero se resuelve el problema de la inflación», afirmó en declaraciones radiales.
Además, agregó que la discusión ya había sido planteada en instancias internacionales: «Se veía venir, el FMI lo está pidiendo hace tiempo».
Por su parte, Pesce advirtió sobre los riesgos de combinar autonomía del Banco Central con un único objetivo centrado en la inflación. «Las implicancias pueden ser graves, porque si combinás la autonomía con un único objetivo podés caer en una trampa grave y es que el BCRA sólo se centra en el control de la inflación y en la búsqueda de ese objetivo termine provocando una recesión profunda», señaló.
Advertencias sobre el impacto económico
El ex presidente del BCRA también recordó experiencias previas de políticas similares en el país. En ese sentido, sostuvo que esquemas de este tipo ya fueron aplicados durante la convertibilidad y derivaron en crisis económicas prolongadas.
«Esto ya ocurrió y ocurrió en 2001. Terminamos en una recesión, que fue la más prolongada de la historia argentina, que empezó en 1998 y terminó en el 2003. Llegamos a tener 25% de desocupación», advirtió.
Si bien el proyecto oficial aún no fue presentado en detalle, el propio presidente Milei había señalado en una exposición en la Fundación Faro que la actual normativa permite la emisión monetaria «por cualquier motivo», por lo que la reforma buscaría limitar esa facultad y reducir la creación de dinero.
Vinculación con el FMI
Ambos ex funcionarios coincidieron en que los cambios propuestos se enmarcan en observaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional durante la última revisión del programa económico, que permitió un desembolso de US$ 1.000 millones para el país.
En paralelo, Marcó del Pont también criticó el enfoque general del programa económico actual y atribuyó la baja de la inflación a factores como la recesión, la caída del salario, el ancla cambiaria y la apertura importadora.
«La baja de la inflación es producto de la recesión, la retracción del salario, el ancla cambiaria y la apertura importadora», afirmó.
Ex presidentes del Banco Central cuestionaron la reforma de la Carta Orgánica impulsada por el Gobierno de Javier Milei y advirtieron sobre sus posibles efectos económicos. Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pesce señalaron que la iniciativa responde a recomendaciones del FMI y alertaron que una mayor autonomía del BCRA con un único objetivo podría profundizar la recesión y afectar la actividad económica.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Reformar la Carta Orgánica del Banco Central nunca es un trámite técnico. Es abrir una caja donde la economía deja de ser teoría y empieza a tocar empleo, precios y salarios. Y esta vez, el ruido no vino del mercado: vino de los que ya estuvieron sentados en ese sillón.
Dos ex presidentes del BCRA salieron a cuestionar la iniciativa del Gobierno. Y no lo hicieron con eufemismos. Hablaron de riesgos, de recesión y de un diseño institucional que podría concentrar demasiado poder en un solo objetivo: bajar la inflación a cualquier costo.
La crítica tiene un punto en común que encendió la discusión: el rol del Fondo Monetario Internacional. Según las declaraciones, la reforma se enmarca en recomendaciones del organismo, que en sus revisiones recientes habría insistido en cambios estructurales dentro del Banco Central. En la política económica argentina, cuando aparece el FMI, el debate nunca es solamente técnico.
Los cuestionamientos también apuntan a la idea de autonomía plena con un único mandato. Para los ex funcionarios, ese esquema puede terminar funcionando como una máquina demasiado rígida, capaz de frenar la inflación pero también de enfriar la actividad económica más de lo deseado. En otras palabras: ordenar los precios mientras el resto de la economía pierde temperatura.
La discusión no es nueva en la Argentina. Cada intento de rediseñar el Banco Central reabre la misma tensión histórica entre estabilidad de precios y nivel de actividad. Y cada experiencia previa deja una huella que los protagonistas del debate suelen traer de regreso como advertencia.
En este caso, el conflicto se instala en un momento donde la política económica ya transita un ajuste fuerte. Y donde cualquier cambio institucional en el corazón del sistema financiero es leído no solo como reforma técnica, sino como una definición de rumbo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) impulsada por el presidente Javier Milei generó cuestionamientos de dos ex titulares de la entidad, quienes advirtieron sobre posibles efectos negativos en la economía y vincularon la iniciativa con recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los señalamientos fueron realizados por Mercedes Marcó del Pont, presidenta del BCRA entre 2012 y 2015, y Miguel Pesce, antecesor de Santiago Bausili en la conducción del organismo.
Críticas al enfoque de la reforma
Marcó del Pont cuestionó la orientación de la política monetaria y sostuvo que la inflación no puede resolverse únicamente con herramientas del Banco Central. «La política monetaria es un instrumento de la política económica. Quizá la miopía que tiene Javier Milei es pensar que con un instrumento como el manejo de la tasa de interés o la cantidad de dinero se resuelve el problema de la inflación», afirmó en declaraciones radiales.
Además, agregó que la discusión ya había sido planteada en instancias internacionales: «Se veía venir, el FMI lo está pidiendo hace tiempo».
Por su parte, Pesce advirtió sobre los riesgos de combinar autonomía del Banco Central con un único objetivo centrado en la inflación. «Las implicancias pueden ser graves, porque si combinás la autonomía con un único objetivo podés caer en una trampa grave y es que el BCRA sólo se centra en el control de la inflación y en la búsqueda de ese objetivo termine provocando una recesión profunda», señaló.
Advertencias sobre el impacto económico
El ex presidente del BCRA también recordó experiencias previas de políticas similares en el país. En ese sentido, sostuvo que esquemas de este tipo ya fueron aplicados durante la convertibilidad y derivaron en crisis económicas prolongadas.
«Esto ya ocurrió y ocurrió en 2001. Terminamos en una recesión, que fue la más prolongada de la historia argentina, que empezó en 1998 y terminó en el 2003. Llegamos a tener 25% de desocupación», advirtió.
Si bien el proyecto oficial aún no fue presentado en detalle, el propio presidente Milei había señalado en una exposición en la Fundación Faro que la actual normativa permite la emisión monetaria «por cualquier motivo», por lo que la reforma buscaría limitar esa facultad y reducir la creación de dinero.
Vinculación con el FMI
Ambos ex funcionarios coincidieron en que los cambios propuestos se enmarcan en observaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional durante la última revisión del programa económico, que permitió un desembolso de US$ 1.000 millones para el país.
En paralelo, Marcó del Pont también criticó el enfoque general del programa económico actual y atribuyó la baja de la inflación a factores como la recesión, la caída del salario, el ancla cambiaria y la apertura importadora.
«La baja de la inflación es producto de la recesión, la retracción del salario, el ancla cambiaria y la apertura importadora», afirmó.
Ex presidentes del Banco Central cuestionaron la reforma de la Carta Orgánica impulsada por el Gobierno de Javier Milei y advirtieron sobre sus posibles efectos económicos. Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pesce señalaron que la iniciativa responde a recomendaciones del FMI y alertaron que una mayor autonomía del BCRA con un único objetivo podría profundizar la recesión y afectar la actividad económica.
Reformar la Carta Orgánica del Banco Central nunca es un trámite técnico. Es abrir una caja donde la economía deja de ser teoría y empieza a tocar empleo, precios y salarios. Y esta vez, el ruido no vino del mercado: vino de los que ya estuvieron sentados en ese sillón.
Dos ex presidentes del BCRA salieron a cuestionar la iniciativa del Gobierno. Y no lo hicieron con eufemismos. Hablaron de riesgos, de recesión y de un diseño institucional que podría concentrar demasiado poder en un solo objetivo: bajar la inflación a cualquier costo.
La crítica tiene un punto en común que encendió la discusión: el rol del Fondo Monetario Internacional. Según las declaraciones, la reforma se enmarca en recomendaciones del organismo, que en sus revisiones recientes habría insistido en cambios estructurales dentro del Banco Central. En la política económica argentina, cuando aparece el FMI, el debate nunca es solamente técnico.
Los cuestionamientos también apuntan a la idea de autonomía plena con un único mandato. Para los ex funcionarios, ese esquema puede terminar funcionando como una máquina demasiado rígida, capaz de frenar la inflación pero también de enfriar la actividad económica más de lo deseado. En otras palabras: ordenar los precios mientras el resto de la economía pierde temperatura.
La discusión no es nueva en la Argentina. Cada intento de rediseñar el Banco Central reabre la misma tensión histórica entre estabilidad de precios y nivel de actividad. Y cada experiencia previa deja una huella que los protagonistas del debate suelen traer de regreso como advertencia.
En este caso, el conflicto se instala en un momento donde la política económica ya transita un ajuste fuerte. Y donde cualquier cambio institucional en el corazón del sistema financiero es leído no solo como reforma técnica, sino como una definición de rumbo.