Pampa Energía anunció el cierre de su producción de caucho sintético en el Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín, en Santa Fe, una decisión que impactará sobre unos 130 trabajadores de los 500 empleados que forman parte del establecimiento.
La compañía informó que parte del personal afectado será reubicado en otras unidades del grupo, entre ellas el proyecto Fertil Pampa, la planta de urea que la empresa confirmó que construirá en Bahía Blanca con una inversión estimada de US$2.700 millones.
La caída del mercado del caucho sintético
Según explicó la empresa, la decisión responde a la fuerte caída del mercado local de caucho sintético, vinculada a la menor actividad de la industria del neumático.
En un comunicado, Pampa Energía señaló que “los cambios registrados en el mercado local de caucho sintético terminaron por hacer inviable la continuidad del negocio”.
Uno de los factores determinantes fue el cierre de Fate, la histórica fabricante argentina de neumáticos, que en febrero pasado despidió a sus 920 empleados y dejó de operar su planta ubicada en Virreyes, partido de San Fernando.
La salida de Fate redujo de manera significativa la demanda interna de caucho sintético, afectando la continuidad de esa línea productiva.
Reubicación de trabajadores dentro del grupo
Pampa Energía aseguró que evaluó distintas alternativas antes de avanzar con el cierre y destacó que el resto de las operaciones del Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín continuarán funcionando con normalidad.
Entre las opciones ofrecidas a los trabajadores aparecen puestos en SACDE, la constructora del grupo que participará en Fertil Pampa; en TGS (Transportadora de Gas del Sur); y en Transener, empresa dedicada al transporte de energía eléctrica de alta tensión.
La compañía indicó que la decisión forma parte de una estrategia para concentrar inversiones en negocios con mayores perspectivas de crecimiento y generación de valor.
La apuesta millonaria por la planta de urea
El cierre de la línea de caucho ocurre mientras Pampa Energía avanza con uno de sus proyectos más ambiciosos: la construcción de una planta de urea en Bahía Blanca.
El complejo tendrá una capacidad estimada de producción de 2,1 millones de toneladas anuales y comenzaría a operar hacia fines de 2029.
La planta estará ubicada en un área portuaria de 80 hectáreas con conexión directa a los gasoductos provenientes de Vaca Muerta. Durante su construcción se prevé la generación de más de 3.500 empleos directos, mientras que una vez operativa podría crear alrededor de 300 puestos permanentes.
El empresario Marcelo Mindlin, titular de Pampa Energía, calificó el proyecto como “la decisión de inversión más importante en la historia de Pampa”.
Un cambio de estrategia industrial
La empresa solicitó la adhesión del proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), trámite que todavía debe ser evaluado por el Ministerio de Economía.
La ejecución del proyecto estará a cargo de Tecnimont, integrante del grupo italiano Maire, junto con SACDE. La tecnología será aportada por Nextchem, mediante su subsidiaria Stamicarbon, y por KBR.
Según las estimaciones de la compañía, la planta podría generar un impacto económico cercano a US$1.000 millones anuales mediante sustitución de importaciones y exportaciones, principalmente hacia Brasil.
Actualmente, Argentina depende en gran medida de la importación de urea, ya que la producción local está concentrada principalmente en Profertil, ubicada también en Bahía Blanca.
Pampa Energía anunció el cierre de su línea de producción de caucho sintético en el Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín, Santa Fe, debido a la caída del mercado local y la menor actividad de la industria del neumático. La medida afecta a unos 130 trabajadores, aunque la empresa prevé reubicar parte del personal en otros proyectos del grupo.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
130 empleos quedaron en la cuerda floja cuando Pampa Energía apagó una línea de caucho sintético: la fábrica no cerró por falta de producto, sino porque el mercado dejó de comprar la materia prima.
El cierre llegó después de que Fate bajara la persiana y dejara a la industria del neumático sin uno de sus principales jugadores. Es como organizar un asado gigante y descubrir que el parrillero se fue con la parrilla: la cadena entera empieza a sentir el humo.
Pampa decidió cortar una rama para regar otras. Mientras una línea industrial queda fuera de juego, la empresa apuesta miles de millones a una planta de urea en Bahía Blanca, con la expectativa de convertir gas de Vaca Muerta en fertilizantes para el campo argentino y mercados externos.
La escena muestra una economía en plena reconfiguración: algunos sectores achican, otros reciben inversiones récord. La fábrica vieja guarda las herramientas mientras el megaproyecto nuevo prepara la pala.
En la industria argentina, a veces el futuro llega con una inauguración y también con una puerta que se cierra.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Pampa Energía anunció el cierre de su producción de caucho sintético en el Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín, en Santa Fe, una decisión que impactará sobre unos 130 trabajadores de los 500 empleados que forman parte del establecimiento.
La compañía informó que parte del personal afectado será reubicado en otras unidades del grupo, entre ellas el proyecto Fertil Pampa, la planta de urea que la empresa confirmó que construirá en Bahía Blanca con una inversión estimada de US$2.700 millones.
La caída del mercado del caucho sintético
Según explicó la empresa, la decisión responde a la fuerte caída del mercado local de caucho sintético, vinculada a la menor actividad de la industria del neumático.
En un comunicado, Pampa Energía señaló que “los cambios registrados en el mercado local de caucho sintético terminaron por hacer inviable la continuidad del negocio”.
Uno de los factores determinantes fue el cierre de Fate, la histórica fabricante argentina de neumáticos, que en febrero pasado despidió a sus 920 empleados y dejó de operar su planta ubicada en Virreyes, partido de San Fernando.
La salida de Fate redujo de manera significativa la demanda interna de caucho sintético, afectando la continuidad de esa línea productiva.
Reubicación de trabajadores dentro del grupo
Pampa Energía aseguró que evaluó distintas alternativas antes de avanzar con el cierre y destacó que el resto de las operaciones del Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín continuarán funcionando con normalidad.
Entre las opciones ofrecidas a los trabajadores aparecen puestos en SACDE, la constructora del grupo que participará en Fertil Pampa; en TGS (Transportadora de Gas del Sur); y en Transener, empresa dedicada al transporte de energía eléctrica de alta tensión.
La compañía indicó que la decisión forma parte de una estrategia para concentrar inversiones en negocios con mayores perspectivas de crecimiento y generación de valor.
La apuesta millonaria por la planta de urea
El cierre de la línea de caucho ocurre mientras Pampa Energía avanza con uno de sus proyectos más ambiciosos: la construcción de una planta de urea en Bahía Blanca.
El complejo tendrá una capacidad estimada de producción de 2,1 millones de toneladas anuales y comenzaría a operar hacia fines de 2029.
La planta estará ubicada en un área portuaria de 80 hectáreas con conexión directa a los gasoductos provenientes de Vaca Muerta. Durante su construcción se prevé la generación de más de 3.500 empleos directos, mientras que una vez operativa podría crear alrededor de 300 puestos permanentes.
El empresario Marcelo Mindlin, titular de Pampa Energía, calificó el proyecto como “la decisión de inversión más importante en la historia de Pampa”.
Un cambio de estrategia industrial
La empresa solicitó la adhesión del proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), trámite que todavía debe ser evaluado por el Ministerio de Economía.
La ejecución del proyecto estará a cargo de Tecnimont, integrante del grupo italiano Maire, junto con SACDE. La tecnología será aportada por Nextchem, mediante su subsidiaria Stamicarbon, y por KBR.
Según las estimaciones de la compañía, la planta podría generar un impacto económico cercano a US$1.000 millones anuales mediante sustitución de importaciones y exportaciones, principalmente hacia Brasil.
Actualmente, Argentina depende en gran medida de la importación de urea, ya que la producción local está concentrada principalmente en Profertil, ubicada también en Bahía Blanca.
Pampa Energía anunció el cierre de su línea de producción de caucho sintético en el Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín, Santa Fe, debido a la caída del mercado local y la menor actividad de la industria del neumático. La medida afecta a unos 130 trabajadores, aunque la empresa prevé reubicar parte del personal en otros proyectos del grupo.
130 empleos quedaron en la cuerda floja cuando Pampa Energía apagó una línea de caucho sintético: la fábrica no cerró por falta de producto, sino porque el mercado dejó de comprar la materia prima.
El cierre llegó después de que Fate bajara la persiana y dejara a la industria del neumático sin uno de sus principales jugadores. Es como organizar un asado gigante y descubrir que el parrillero se fue con la parrilla: la cadena entera empieza a sentir el humo.
Pampa decidió cortar una rama para regar otras. Mientras una línea industrial queda fuera de juego, la empresa apuesta miles de millones a una planta de urea en Bahía Blanca, con la expectativa de convertir gas de Vaca Muerta en fertilizantes para el campo argentino y mercados externos.
La escena muestra una economía en plena reconfiguración: algunos sectores achican, otros reciben inversiones récord. La fábrica vieja guarda las herramientas mientras el megaproyecto nuevo prepara la pala.
En la industria argentina, a veces el futuro llega con una inauguración y también con una puerta que se cierra.