<div class="semiton-wrapper" data-texto="¡Atención, San Juan! El Ministerio de Educación acaba de ‘clausurar’ un programa. Sí, leyó bien, ‘clausurar’, como si fuera un boliche sin habilitación, pero en este caso, es el cierre anual de algo que, al parecer, funciona: el Programa de Mentorías de Proyectos. Un nombre rimbombante para lo que en esencia es juntar pibes de escuelas técnicas con empresas que, sorprendentemente, se dignan a mirar los proyectos de los futuros talentos.

Y aquí viene el dato que te hará dudar de la matrix: en 2024 solo tres proyectos se animaron a semejante aventura. ¡TRES! Pero, milagro, ¿o será que alguien se puso las pilas de verdad? En 2025, la cifra explotó a 21 proyectos de siete escuelas. De la nada a la sobrecarga de trabajo, ¡así funciona la Argentina! Todo gracias al ‘impulso’ de la Dirección de Educación Técnica, que al fin se acordó de que los chicos necesitan algo más que teoría.

La ministra Silvia Fuentes, con esa sonrisa que ya es marca registrada, sentenció: ‘Las mentorías conectan directamente a nuestros estudiantes con el mundo del trabajo’. Claro, porque qué mejor forma de preparar a la juventud que ponerlos a laburar antes de que terminen la escuela, con empresas que, por cierto, no vienen a pasear. ‘Que grandes empresas dediquen tiempo y profesionales para acompañar estos proyectos es una oportunidad extraordinaria’, remarcó. Extraordinaria… ¿o debería ser la norma en un país que se jacta de su educación?

La movida, impulsada por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) —esa cofradía de empresarios que cada tanto se acuerda que la educación existe—, puso a disposición a gerentes y especialistas de pesos pesados como Mastellone, Grupo Arcor y Cartellone. Esos mismos gigantes que facturan fortunas ahora le tiran un cable a los pibes. Un gesto noble, sin duda, que seguramente también les sirve para su cuota de responsabilidad social empresarial.

Durante el proceso, los equipos tienen reuniones virtuales y sesiones de acompañamiento técnico. ¡Imagínense! Comunicación, pensamiento crítico (¡cuidado con criticar demasiado a los mentores!), trabajo en equipo y oratoria. Todas esas ‘habilidades clave’ que después la universidad (o el mercado laboral) te exige como si uno naciera sabiendo.

Y entre tanta charla y Power Point, surgieron joyitas. Ahí está HidraCaps de la EPET Nº3, esas cápsulas comestibles de agua que ya ganaron el concurso Industria Inspira. Porque claro, ¿quién necesita vasos si podemos comernos el agua? El futuro ya llegó, y es biodegradable. También está el sistema de reutilización de agua de la ETOA. Porque si de algo sabemos los argentinos es de ‘reutilizar’ lo que se pueda para que no falte. Innovación y sustentabilidad, pero siempre con un ojo en el bolsillo.

El cierre, en el Ministerio de Educación, fue el típico desfile de autoridades, mentores, empresarios y docentes. Todos sonrientes para la foto, con la presencia estelar de Cecilia Pasman de la AEA, garantizando que todo se vea bien en el informe anual. Y como broche de oro, una visita a la planta de Arcor. Para que los estudiantes vean dónde van a terminar trabajando (o al menos, de dónde van a sacar las golosinas para el recreo).

Para 2026, el objetivo es ambicioso: sumar más escuelas y, atención, ¡mentores de empresas sanjuaninas! Porque si hay algo que nos falta es el talento local para explotar el talento local, ¿no? Ojalá no sea otra promesa que se la lleva el viento zonda. Y sí, por si les quedaba alguna duda, todo esto cuenta como Prácticas Profesionalizantes. Así que, además de aprender, ya tienen un ítem más para el currículum. La máquina de hacer futuros talentos, o al menos intentarlo, sigue girando." >