Europa intensificó durante los últimos días sus ejercicios militares, sistemas de alerta e inversiones en defensa en un escenario marcado por la guerra de Rusia contra Ucrania y por la preocupación de distintos gobiernos ante operaciones híbridas, incidentes con drones y ataques cada vez más próximos a las fronteras de la OTAN.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reunió a los líderes de los partidos representados en el Parlamento para analizar la situación internacional. Después del encuentro, reconoció ante la prensa que “el riesgo ha aumentado”.

En Polonia, el primer ministro Donald Tusk también advirtió sobre las amenazas que su Gobierno atribuye a Moscú. “El plan ruso, según las evaluaciones de inteligencia, incluye ataques híbridos con drones y misiles contra los países que apoyan a Ucrania, incluida Polonia”, afirmó.

Estas declaraciones expresan evaluaciones de los respectivos gobiernos europeos sobre las amenazas provenientes de Rusia y se producen mientras los países del flanco oriental incrementan sus medidas de vigilancia y preparación.

Entre la “zona gris” y un ataque convencional

Uno de los principales desafíos para los países europeos consiste en diferenciar las denominadas operaciones híbridas de una agresión militar convencional directa.

Dentro de la llamada “zona gris” se incluyen acciones como ciberataques, sabotajes, interferencias electrónicas, operaciones de desinformación y vuelos de drones que pueden dificultar la identificación inmediata de responsabilidades y la definición de una respuesta.

El servicio de inteligencia de Letonia introdujo, sin embargo, un matiz frente a los escenarios más alarmistas. Según su evaluación, “la posibilidad de un ataque convencional contra los países bálticos y la OTAN es actualmente y en un futuro próximo muy baja”.

La proximidad geográfica de algunos ataques rusos contra Ucrania continúa generando preocupación. Durante septiembre, un tren de pasajeros fue alcanzado por un dron ruso en territorio ucraniano a unos dos kilómetros de la frontera con Polonia, según informaron las autoridades ucranianas.

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) también viene analizando el incremento de incidentes relacionados con aeronaves no tripuladas en Europa. Entre agosto de 2024 y febrero de 2026 se registraron episodios con drones en el espacio aéreo de distintos integrantes de la OTAN, algunos de los cuales provocaron alertas en aeropuertos e instalaciones militares.

La atribución de cada uno de esos episodios requiere investigaciones específicas y la presencia de un dron no demuestra automáticamente responsabilidad rusa. Distintos gobiernos europeos han atribuido a Moscú determinados incidentes, mientras otros permanecen bajo investigación.

Polonia, Suecia y Alemania refuerzan la preparación

En el mar Báltico, fuerzas militares de Suecia y Alemania realizaron ejercicios conjuntos en Gotland, una isla considerada estratégica por su ubicación entre territorio sueco y los países bálticos.

Las maniobras ensayaron la capacidad de trasladar rápidamente fuerzas aliadas hacia la isla y mantener operativos sistemas defensivos ante una eventual crisis. Participaron unidades terrestres, navales y aéreas, junto con capacidades de defensa costera.

La incorporación de Suecia a la OTAN en marzo de 2024 aumentó la relevancia de Gotland dentro de la planificación defensiva de la Alianza, especialmente por su posición en las rutas marítimas y aéreas del Báltico.

Polonia, por su parte, activó durante el fin de semana su aviación militar y elevó el nivel de preparación de sus sistemas terrestres de defensa antiaérea y vigilancia por radar ante ataques rusos contra objetivos ubicados en el oeste de Ucrania.

Las Fuerzas Armadas polacas habían adoptado medidas similares en jornadas anteriores. Las alertas alcanzaron regiones próximas a la frontera ucraniana y estuvieron acompañadas por restricciones temporales en algunos aeropuertos.

Suiza actualiza su estrategia de seguridad

La preocupación por el deterioro del escenario internacional también llegó a países que no forman parte de la OTAN. El Consejo Federal de Suiza aprobó el 18 de septiembre su Estrategia de Política de Seguridad 2026, estructurada alrededor de 10 objetivos y 46 medidas.

El documento establece como prioridades el fortalecimiento de la resiliencia del Estado, la protección de infraestructuras y de la población y el desarrollo de las capacidades de defensa.

Las autoridades suizas identificaron entre los factores que modificaron el escenario de seguridad europeo la invasión rusa de Ucrania, los ciberataques y las dependencias estratégicas.

La nueva estrategia no implica el abandono automático de la tradicional neutralidad suiza, sino una adaptación de su política de seguridad frente a un contexto internacional considerado más inestable.

Los movimientos registrados en distintos países muestran así una Europa que incrementa su preparación militar sin considerar inevitable ni necesariamente próxima una guerra convencional con Rusia. Mientras continúa el conflicto en Ucrania, los gobiernos buscan fortalecer capacidades defensivas y desarrollar mecanismos de respuesta frente a amenazas que pueden abarcar desde operaciones híbridas hasta escenarios militares de mayor intensidad.