Casi 100 personas murieron y más de 700 permanecen desaparecidas después de una violenta inundación repentina que golpeó este miércoles ambos lados de la frontera entre Nepal y el Tíbet, en China.
La masa de agua, barro y escombros atravesó distintas localidades, arrastró puentes, destruyó carreteras y provocó graves daños en instalaciones hidroeléctricas y otras infraestructuras.
En Nepal, las autoridades informaron la recuperación de al menos 95 cuerpos en las áreas afectadas mientras continuaban las operaciones de búsqueda.
Entre las personas con las que se había perdido contacto figuraban 484 turistas, incluidos 391 extranjeros y 93 ciudadanos nepalíes.
También permanecían desaparecidos 44 integrantes del Ejército, 28 policías, 13 miembros de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores vinculados con diferentes proyectos hidroeléctricos.
Del lado tibetano, las autoridades chinas reportaron inicialmente al menos tres muertos y 265 desaparecidos en el condado de Gyirong. El número definitivo de víctimas continuaba bajo verificación mientras avanzaban las tareas de búsqueda.

Una riada arrasó pueblos, puentes y carreteras
La inundación golpeó con particular intensidad el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, una región montañosa ubicada junto a la frontera china.
La crecida alcanzó durante las primeras horas del miércoles las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, próximas a uno de los principales pasos terrestres entre Nepal y el Tíbet.
El desastre dañó al menos 19 puentes transitables y alrededor de 40 kilómetros de rutas, además de instalaciones hidroeléctricas y otras obras de infraestructura.
La destrucción de los caminos complicó considerablemente las operaciones de rescate y dificultó el acceso terrestre a varias de las comunidades afectadas.
La magnitud de la corriente también provocó interrupciones en servicios básicos y dejó localidades aisladas mientras los equipos de emergencia intentaban localizar a los desaparecidos.
Investigan si un terremoto desencadenó la catástrofe
Las causas precisas de la inundación todavía se encuentran bajo investigación.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló que los primeros indicios apuntan a que un terremoto registrado durante la mañana pudo haber provocado un gran deslizamiento de tierra en territorio tibetano.
Ese desprendimiento habría bloqueado temporalmente el cauce de un río, provocando una importante acumulación de agua antes de que la barrera natural cediera y desencadenara la crecida.
El Servicio Geológico de Estados Unidos registró a las 02:52 GMT un sismo de magnitud 4,4 en una zona del Tíbet próxima a la frontera con Nepal.
El movimiento tuvo una profundidad estimada de 10 kilómetros y su epicentro fue localizado a unos 77 kilómetros al nor-noroeste de la localidad nepalí de Kodari.
La posible relación entre el terremoto, el deslizamiento y la inundación deberá ser determinada mediante los estudios correspondientes.
Nepal declaró la zona de desastre
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno de Nepal declaró durante tres meses como zonas de desastre las áreas más afectadas.
Las autoridades ordenaron movilizar helicópteros militares y privados para acelerar las operaciones de búsqueda, rescate y traslado de personas.
También dispusieron atención médica gratuita para los heridos y medidas para restablecer cuanto antes las carreteras, el suministro eléctrico y las telecomunicaciones.
La prioridad se encuentra concentrada en localizar a las personas desaparecidas, asistir a quienes quedaron aislados y garantizar suministros esenciales para las comunidades damnificadas.
Ayuda internacional para los damnificados
La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja liberó más de un millón de euros en fondos de emergencia para colaborar con la respuesta desplegada por la Cruz Roja de Nepal.
La asistencia inicial contempla agua potable y diferentes elementos de emergencia, entre ellos lonas, mantas, colchonetas, botiquines de primeros auxilios, camillas y bolsas para cadáveres.
“La prioridad ahora es llegar a las comunidades afectadas y prestar asistencia a las personas que han perdido sus hogares, han sufrido heridas o han quedado aisladas. No olvidaremos tampoco el apoyo a su recuperación a largo plazo, ya que pueblos enteros y zonas comerciales han quedado arrasados”, dijo el jefe de la delegación de la FICR en Nepal, David Fisher.
Mientras continúan las operaciones en ambos lados de la frontera, el número de víctimas todavía podría modificarse debido a la elevada cantidad de personas desaparecidas y a las dificultades para acceder a algunas de las regiones más castigadas.
Los equipos de emergencia permanecen desplegados en una carrera contra el tiempo para localizar sobrevivientes, mientras Nepal y el Tíbet comienzan a dimensionar los daños provocados por una de las inundaciones más devastadoras registradas en la región.
Una violenta inundación repentina golpeó este miércoles la frontera entre Nepal y el Tíbet, dejando casi 100 muertos y más de 700 personas desaparecidas, entre ellas numerosos turistas. La crecida arrasó puentes, carreteras, viviendas e instalaciones hidroeléctricas. Nepal declaró zonas de desastre durante tres meses y desplegó helicópteros y fuerzas de rescate para localizar sobrevivientes.
Casi 100 muertos, cientos de desaparecidos y pueblos atravesados por una masa de agua, barro y rocas. La frontera entre Nepal y el Tíbet quedó convertida este miércoles en escenario de una catástrofe que todavía no permite establecer su dimensión definitiva. Entre quienes permanecen sin contacto hay turistas, trabajadores de proyectos hidroeléctricos y miembros de las fuerzas de seguridad.
La inundación golpeó con especial violencia el distrito nepalí de Rasuwa y localidades cercanas a uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet. El agua arrastró puentes, interrumpió carreteras y golpeó centrales hidroeléctricas, dejando a los rescatistas frente al peor enemigo posible en una emergencia de montaña: necesitar llegar rápido a lugares donde prácticamente dejaron de existir los caminos.
Los primeros indicios manejados por autoridades de Nepal apuntan a que un terremoto de magnitud 4,4 pudo haber provocado un gran deslizamiento en territorio tibetano. La acumulación habría bloqueado temporalmente un río hasta que la presión del agua rompió la barrera natural. La causa definitiva, sin embargo, todavía debe determinarse.
En Nepal fueron movilizados helicópteros militares y privados, equipos médicos y fuerzas de seguridad. Del otro lado de la frontera, China también desplegó personal y recursos para buscar desaparecidos en el condado de Gyirong.
La prioridad ya no está en reconstruir cómo comenzó la cadena de acontecimientos, sino en encontrar a quienes continúan desaparecidos y asistir a las comunidades que quedaron aisladas. Después vendrán las rutas, los puentes y las centrales eléctricas.
La montaña cambió en minutos el mapa de una región. Ahora los equipos de rescate intentan que la lista de desaparecidos no cambie de la peor manera.