La Corte de Apelaciones de París confirmó la condena contra Marine Le Pen por malversación de fondos públicos, aunque redujo la pena de inelegibilidad, una decisión que, en principio, le permitirá participar en las elecciones presidenciales francesas previstas para 2027.
El tribunal ratificó la responsabilidad de la líder de Reunión Nacional, pero modificó la sanción impuesta en primera instancia. La nueva sentencia contempla una pena de prisión parcialmente condicional y la utilización de una tobillera electrónica durante el cumplimiento de la condena, además de un período de inelegibilidad más corto que el inicialmente establecido.
Le Pen confirmó que buscará la Presidencia
Tras conocerse el fallo, la dirigente de 57 años anunció públicamente que competirá en los próximos comicios presidenciales y adelantó que recurrirá la decisión ante la Corte de Casación, el máximo tribunal francés para este tipo de procesos.
La resolución judicial despeja, al menos por ahora, las dudas que existían sobre su participación en la contienda electoral y evita que el partido deba recurrir al denominado «plan B», que contemplaba la postulación del actual presidente de la fuerza, Jordan Bardella.
Un escenario político que vuelve a modificarse
Durante los últimos meses, distintos sondeos ubicaban a Le Pen entre las principales favoritas para las elecciones presidenciales de 2027, en un contexto marcado por el crecimiento de la extrema derecha en Francia.
La posibilidad de una inhabilitación había generado incertidumbre dentro de Reunión Nacional, que analizaba diferentes alternativas para mantener su competitividad electoral en caso de que la dirigente quedara impedida de competir.
La batalla judicial continuará
Aunque la condena quedó confirmada por la Corte de Apelaciones, el proceso judicial todavía no concluyó. La defensa de Le Pen anunció que presentará un recurso ante la Corte de Casación, que deberá analizar si existieron errores de derecho en la sentencia.
Mientras tanto, la líder opositora podrá avanzar con la preparación de su campaña presidencial, aunque el cumplimiento de la condena y el uso de una tobillera electrónica podrían convertirse en un elemento de fuerte impacto político durante el proceso electoral.
El fallo reconfigura el panorama político francés al mantener en carrera a una de las figuras con mayor intención de voto de cara a las elecciones de 2027, en una campaña que promete combinar la disputa electoral con la continuidad de su frente judicial.
La Corte de Apelaciones de París confirmó la condena contra Marine Le Pen por malversación de fondos públicos, aunque redujo la pena de inelegibilidad, lo que le permitirá presentarse en las elecciones presidenciales de 2027. La líder de Reunión Nacional anunció que será candidata y adelantó que apelará el fallo ante la Corte de Casación.
Condenada, pero candidata. La política francesa volvió a demostrar que una sentencia judicial y una campaña electoral pueden avanzar por carriles paralelos, aunque uno de ellos incluya una tobillera electrónica.
La Justicia confirmó la culpabilidad de Marine Le Pen por malversación de fondos públicos, pero redujo la sanción que podía dejarla fuera de la carrera presidencial. El resultado terminó siendo un punto intermedio: no salió absuelta, tampoco quedó inhabilitada para buscar el Palacio del Elíseo.
En la práctica, el fallo cambió el tablero de la derecha francesa. Durante meses, Reunión Nacional preparó un plan alternativo con Jordan Bardella como posible candidato, consciente de que una inhabilitación total podía alterar el escenario electoral. Con la nueva sentencia, ese libreto quedó archivado por ahora y Le Pen volvió a ocupar el centro de la escena.
La imagen es difícil de ignorar: una dirigente que aspira a gobernar una de las principales potencias europeas podría recorrer el país haciendo campaña con un dispositivo de control electrónico. La política suele ofrecer fotografías simbólicas. Esta parece escrita por un guionista que decidió no conocer la palabra «discreción».
Las elecciones todavía están lejos y la batalla judicial continuará. Pero la discusión ya dejó de ser únicamente sobre culpabilidad o inocencia. Ahora también gira en torno a cuánto puede pesar una condena cuando los votos siguen apareciendo en las encuestas.