El Reino Unido rechazó las medidas impulsadas por el Gobierno argentino contra empresas y personas vinculadas con actividades económicas e hidrocarburíferas en las Islas Malvinas y ratificó que continuará respaldando el desarrollo de los recursos naturales del archipiélago.
La posición británica fue expresada por Uma Kumaran, subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, mediante un comunicado difundido por el Foreign, Commonwealth & Development Office.
La funcionaria cuestionó las acciones iniciadas por Argentina y sostuvo que las medidas contra compañías y particulares relacionados con las islas son “inaceptables, sin justificación legal”. Londres también afirmó que seguirá respaldando a las empresas y personas que suministren bienes y servicios al archipiélago.
Argentina endureció las medidas por la explotación de hidrocarburos
La respuesta británica se produjo luego de una serie de decisiones adoptadas por el Gobierno de Javier Milei frente al avance de los proyectos petroleros vinculados con las Islas Malvinas.
La Casa Rosada inició procedimientos sancionatorios contra empresas, accionistas y prestadores de servicios relacionados con actividades de exploración y explotación de hidrocarburos que considera realizadas sin autorización argentina.
La estrategia también incluyó denuncias penales contra firmas relacionadas con el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros al norte de las islas.
Además, el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto destinado a actualizar y endurecer las sanciones contra quienes participen de la explotación de recursos naturales en zonas que Argentina considera bajo su soberanía.
Qué respondió el Reino Unido
En su declaración, Kumaran sostuvo que el Gobierno británico considera que las Islas Malvinas son británicas y afirmó que sus habitantes tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales de acuerdo con el principio de autodeterminación.
“En las últimas semanas, Argentina ha continuado amenazando a empresas e individuos que suministran bienes y servicios, directa e indirectamente, a las Islas, incluyendo en el sector de hidrocarburos”.
En esa línea, la funcionaria remarcó que los cargos “contra empresas e individuos son inaceptables, sin justificación legal”.
El Gobierno británico sostuvo además que las acciones argentinas contra compañías y personas relacionadas con las islas no son nuevas y aseguró que, pese a esas medidas, la economía del archipiélago “continúa floreciendo”.
Londres también afirmó que existen “enormes oportunidades” para las empresas y anticipó que continuará trabajando junto con la administración de las islas para proteger sus intereses y promover su desarrollo económico.
Argentina mantiene una posición opuesta y sostiene que cualquier exploración o explotación de recursos naturales en los espacios marítimos cuya soberanía reclama necesita autorización nacional.
Sea Lion, en el centro de la disputa
El nuevo cruce diplomático se produce mientras avanza el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte.
En diciembre de 2025, las autoridades de las islas informaron que Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration habían tomado la decisión final de inversión para avanzar con el desarrollo del área norte del yacimiento.
Las autoridades isleñas también establecieron condiciones vinculadas con el tratamiento fiscal, la seguridad para los inversores y el acceso a las tierras necesarias para el proyecto.
El esquema vigente contempla una regalía del 9% sobre el valor del petróleo producido y un impuesto corporativo del 26% sobre las ganancias ajustadas.
Las autoridades de las islas sostienen que ese régimen busca ofrecer condiciones competitivas para fomentar la exploración, producción y llegada de nuevas inversiones vinculadas con el sector energético.
El avance de Sea Lion generó una nueva reacción del Gobierno argentino, que profundizó durante las últimas semanas sus acciones administrativas, judiciales y legislativas contra las empresas relacionadas con esas operaciones.
La disputa sumó un nuevo frente internacional
El conflicto volvió a adquirir dimensión internacional luego de las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posición de Washington respecto de las Islas Malvinas.
A fines de agosto, Trump afirmó que estaba revisando la postura estadounidense sobre la soberanía del archipiélago y señaló que revisa “cada posición”, aunque no adelantó una modificación concreta.
Hasta el momento, Estados Unidos no anunció formalmente un cambio en su política sobre la cuestión.
Mientras tanto, Argentina mantiene sus reclamos de soberanía y profundiza las medidas contra las actividades económicas que considera ilegales, mientras el Reino Unido ratifica su respaldo político y económico a la administración de las islas y a las compañías que operan en el archipiélago.
El Gobierno británico rechazó las sanciones impulsadas por Argentina contra empresas y personas vinculadas con actividades económicas e hidrocarburíferas en las Islas Malvinas. Londres calificó las medidas de “inaceptables” y ratificó su apoyo a la explotación de recursos del archipiélago, mientras el Gobierno argentino avanza con procedimientos administrativos, denuncias penales y un proyecto para endurecer las sanciones.
Sanciones desde Buenos Aires, respaldo desde Londres y petróleo esperando debajo del Atlántico Sur. El conflicto por Malvinas sumó otro capítulo después de que el Reino Unido calificara de “inaceptables” las medidas argentinas contra compañías vinculadas con actividades económicas en las islas y prometiera seguir apoyando a quienes hagan negocios allí.
Argentina, mientras tanto, abrió procedimientos contra empresas, accionistas y prestadores vinculados con proyectos hidrocarburíferos que considera ilegales y también presentó denuncias penales contra firmas relacionadas con Sea Lion. Una pulseada diplomática donde ya no alcanza con intercambiar comunicados: ahora también aparecen expedientes, directorios y abogados haciendo horas extras.
Londres sostiene que los habitantes de las islas tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales bajo el principio de autodeterminación. Argentina rechaza esa interpretación y reivindica sus derechos soberanos sobre Malvinas y los espacios marítimos correspondientes. Dos posiciones conocidas desde hace décadas, ahora con petróleo, millones de dólares y sanciones sentados en la misma mesa.
En el centro del tablero aparece Sea Lion, el proyecto ubicado en la Cuenca Malvinas Norte que avanzó con el respaldo de las autoridades isleñas. Las empresas involucradas cuentan con condiciones fiscales y regulatorias destinadas a facilitar la explotación, mientras Buenos Aires endurece sus herramientas para intentar frenar actividades que considera realizadas sin autorización.
El Gobierno argentino respondió además con un proyecto para reforzar las sanciones contra quienes exploten recursos naturales en las zonas reclamadas por el país. El Reino Unido contestó prometiendo respaldo a las compañías. En el Atlántico Sur, hasta una plataforma petrolera parece necesitar departamento jurídico propio.
La disputa de soberanía sigue sin solución y ahora también se juega alrededor del petróleo. Los mapas no cambiaron; lo que empezó a moverse bastante rápido son los expedientes.