El diputado provincial Lucas Ilardo presentó un proyecto de ley para establecer la verificación obligatoria de identidad de los usuarios de plataformas de transporte privado como Uber y Cabify. La iniciativa apunta a reforzar la seguridad de los conductores y reducir los riesgos derivados del uso de perfiles falsos para solicitar viajes.
El legislador del bloque Fuerza Patria sostuvo que la propuesta busca cubrir un vacío legal y tecnológico que, según afirmó, pone en riesgo a miles de trabajadores de la provincia. En ese sentido, remarcó que numerosos hechos delictivos registrados contra choferes tienen como elemento común la utilización de cuentas creadas con nombres ficticios y líneas telefónicas prepagas, especialmente en viajes abonados en efectivo.
Además, cuestionó que las empresas multinacionales exijan rigurosos controles de identidad y validaciones biométricas a los conductores, mientras aplican requisitos considerablemente menos estrictos para los pasajeros, priorizando —según planteó— el volumen de transacciones por encima de la seguridad de quienes prestan el servicio.
Verificación de identidad para los pasajeros
El proyecto establece que las Empresas de Redes de Transporte deberán incorporar de manera obligatoria y permanente un sistema de Identidad Digital con el máximo nivel de validación emitido por el Gobierno. Al momento de solicitar un viaje, la plataforma deberá comprobar el estado de validación del usuario antes de asignar el servicio.
La iniciativa también dispone que las empresas no podrán capturar ni almacenar datos biométricos de los pasajeros. Su intervención se limitará únicamente a consultar el estado de validación de identidad, con el objetivo de resguardar la protección de los datos personales.
Más garantías para los conductores
Uno de los puntos centrales del proyecto reconoce el derecho del conductor a decidir si acepta o no un viaje cuando el pasajero no haya completado el procedimiento de validación. En esos casos, la plataforma tendrá la obligación de informar previamente esa circunstancia antes de que el chofer confirme el servicio.
Asimismo, el texto prohíbe que las empresas apliquen sanciones, penalidades o disminuyan la asignación de futuros viajes cuando un conductor rechace una solicitud por motivos de seguridad vinculados a la falta de identidad verificada del pasajero.
El objetivo de la propuesta
Según explicó Ilardo, la iniciativa no pretende restringir el acceso al transporte mediante aplicaciones, sino garantizar condiciones de mayor seguridad para quienes trabajan diariamente al volante. El legislador sostuvo que el proyecto busca que el derecho a la vida y a desarrollar la actividad en condiciones seguras sea una garantía efectiva para los conductores que prestan servicio en las calles mendocinas.
El diputado provincial Lucas Ilardo presentó un proyecto de ley en Mendoza para obligar a las plataformas de transporte a verificar la identidad de los pasajeros mediante un sistema oficial de validación digital. La propuesta busca fortalecer la seguridad de los conductores, reducir los riesgos asociados a perfiles falsos y garantizar que los choferes puedan rechazar viajes sin sufrir sanciones.
Podés pedir un auto con una cuenta creada hace cinco minutos y un nombre que podría haber salido de un torneo de truco. El conductor, en cambio, ya pasó controles, presentó documentación y validó hasta el último dato de su identidad. La tecnología resolvió muchas cosas, pero todavía discutía una bastante elemental.
La iniciativa propone que el pasajero también tenga que demostrar quién es. No para convertir cada viaje en un trámite de escribanía ni para llenar servidores de datos personales, sino para que quien abre la puerta del vehículo sepa que del otro lado hay una persona identificada y no un perfil descartable creado antes de tocar el botón de «Solicitar viaje».
La diferencia de exigencias siempre llamó la atención. A los conductores se les pide biometría, antecedentes y documentación. A algunos usuarios, apenas un correo electrónico y un número de teléfono. Es como pedirle VTV al colectivo mientras el puente sigue sostenido con alambre.
El proyecto también se mete con el algoritmo. Si un pasajero decide no validar su identidad, el conductor podrá rechazar el viaje sin que la aplicación lo castigue reduciendo futuros servicios o aplicando penalidades. Porque la inteligencia artificial podrá calcular el mejor recorrido, pero difícilmente explique por qué alguien debería aceptar un viaje sin saber quién lo pidió.
Las plataformas conocen horarios, recorridos, formas de pago y tiempos de espera con una precisión admirable. Confirmar quién solicita el viaje aparece como un detalle menor hasta que deja de ser un detalle. Hay tecnologías que prometen cambiar el mundo. Esta apenas intenta que nadie suba al auto con nombre prestado.