La construcción del nuevo puente que unirá Luján con Perdriel continúa avanzando y alcanzó uno de los hitos más importantes del proyecto con el inicio del montaje de las 66 vigas que sostendrán la estructura principal.
La obra registra actualmente un 32,2% de avance y atraviesa una etapa de alta complejidad técnica, ya que la colocación de estas piezas requiere el uso de grúas de gran capacidad y un operativo de precisión debido a las dimensiones y el peso de cada elemento.
Una obra clave para la conectividad
El ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, destacó que el nuevo puente será una infraestructura estratégica para mejorar la conexión entre los distritos del sur de Luján de Cuyo y el Gran Mendoza.
Según explicó, la obra permitirá reemplazar las limitaciones operativas del puente actual y ofrecer una alternativa más directa y segura respecto de la circulación por la Ruta Nacional 40.
Además, señaló que la nueva infraestructura beneficiará tanto al transporte público como a los vehículos particulares y de carga, reduciendo tiempos de viaje, facilitando el paso de camiones y mejorando el acceso para los servicios de emergencia.
Cómo avanza la construcción
La subsecretaria de Infraestructura, Marité Badui, indicó que el montaje de las vigas constituye uno de los momentos más importantes de la obra, ya que permitirá avanzar posteriormente con la construcción de la calzada y el resto de la estructura.
Hasta el momento fueron ejecutados 40 pilotes de más de 11 metros de profundidad, que servirán como base para sostener el puente. Sobre ellos se apoyarán las vigas y posteriormente el tablero principal.
La nueva infraestructura contará con iluminación LED, señalización vial y una calzada de 14 metros de ancho con doble sentido de circulación.
Finalización prevista para 2027
Los trabajos comenzaron en noviembre del año pasado y, de acuerdo con el cronograma oficial, la finalización está prevista para julio del próximo año.
Una vez habilitado, el nuevo puente permitirá la circulación de transporte de pasajeros y de carga pesada, mientras que el puente actual será destinado exclusivamente al tránsito peatonal.
La construcción del nuevo puente que conectará Luján con Perdriel alcanzó un nuevo avance con el inicio del montaje de las 66 vigas que sostendrán la estructura. La obra ya supera el 32% de ejecución y busca mejorar la conectividad entre el sur de Luján de Cuyo y el Gran Mendoza.
Sesenta y seis vigas gigantes empezaron a ocupar su lugar. Cuando una obra llega al punto en que hacen falta grúas de gran porte para seguir avanzando, deja de ser un proyecto en los planos para convertirse en algo que ya se puede imaginar cruzando todos los días.
Durante años, el viejo puente hizo lo que pudo. Como esos celulares que sobreviven con la pantalla astillada, seguía funcionando, pero cada vez con más limitaciones. El crecimiento del tránsito terminó pidiéndole una tarea para la que nunca fue diseñado.
Ahora la escena cambió. El montaje de las vigas marca uno de los momentos más delicados de la obra y exige una precisión donde unos pocos centímetros hacen la diferencia. No hay margen para improvisaciones cuando cada pieza pesa varias toneladas y debe quedar exactamente donde fue calculada.
La promesa oficial apunta a una circulación más fluida para automóviles, colectivos, camiones y servicios de emergencia. Menos desvíos, menos tiempo de viaje y una conexión directa entre sectores que hoy dependen de recorridos más largos. En infraestructura, los minutos ahorrados terminan valiendo tanto como los metros construidos.
Si el cronograma se cumple, el nuevo puente estará listo el próximo año y el antiguo pasará a ser exclusivamente peatonal. Hay obras que se inauguran con discursos. Otras empiezan a cambiar una ciudad bastante antes, cuando las vigas ya están en el aire.