La apertura parcial de la Ruta Nacional 7 hasta Punta de Vacas permitió este jueves el regreso de cientos de turistas y mendocinos a la alta montaña, luego de varios días de restricciones provocadas por el intenso temporal de nieve que afectó a la cordillera.
La habilitación del tramo, dispuesta cerca del mediodía, cambió rápidamente el panorama sobre la ruta. Donde hasta horas antes solo trabajaban máquinas de Vialidad despejando el camino, comenzaron a llegar autos particulares, micros y trafic repletas de visitantes con la intención de disfrutar del paisaje invernal.
Una jornada marcada por el turismo y la nieve
A lo largo del recorrido entre el puente sobre el río Mendoza y Punta de Vacas se observaron vehículos estacionados en prácticamente todos los espacios disponibles. Familias enteras descendían equipadas con botas para nieve, ropa térmica, trineos y accesorios alquilados para pasar el día en la montaña.
Entre los visitantes se encontraban turistas brasileños, viajeros de distintas provincias argentinas y familias mendocinas, que aprovecharon la apertura del camino para acercarse a uno de los paisajes más buscados del invierno.
El importante movimiento también impulsó la actividad de vendedores ambulantes, que ofrecieron bebidas calientes, comidas y artículos para disfrutar de la nieve.
El cumpleaños con la cordillera como escenario
Los más pequeños fueron los principales protagonistas de la jornada, con guerras de nieve, paseos en trineo y fotografías familiares frente a la cordillera completamente cubierta de blanco.
Una de las familias contó que había preparado el viaje con anticipación. «Trajimos todo completo, alquilamos las botas, los trineos, comida… venimos preparados», relató uno de los visitantes.
La salida tuvo además un motivo especial: el cumpleaños de su esposa. «Impactante, todo impactante. Hoy es el cumpleaños de mi señora, así que están todos re contentos», expresó mientras sus hijos jugaban sobre la nieve junto a «Bebota», la mascota de la familia que también formó parte de la experiencia.
La apertura parcial de la Ruta Nacional 7 hasta Punta de Vacas permitió que cientos de turistas y mendocinos llegaran a la alta montaña para disfrutar de la nieve. Tras varios días de cierre por el intenso temporal, familias, visitantes extranjeros y viajeros de distintas provincias aprovecharon la habilitación para vivir una jornada invernal en plena cordillera.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Durante días, la cordillera mendocina fue un espectáculo reservado para las máquinas de Vialidad y algún cóndor con suerte. La nieve había tomado el control del paisaje con la autoridad de quien coloca un cartel invisible que dice «vuelva más tarde». Pero bastó una habilitación parcial de la Ruta 7 para que ese inmenso silencio blanco se transformara en una romería de autos, micros y trafic donde el único embotellamiento aceptado era el del chocolate caliente.
La noticia corrió más rápido que cualquier cadena de WhatsApp. En pocas horas, Punta de Vacas pasó de ser un paisaje casi deshabitado a convertirse en un enorme patio de recreo. Cada rincón disponible junto a la ruta se transformó en estacionamiento improvisado y de los vehículos comenzaron a descender familias equipadas con botas, camperas, trineos y esa mezcla de entusiasmo y torpeza que siempre aparece cuando alguien intenta caminar sobre nieve por primera vez.
Los más chicos no necesitaron instrucciones. Apenas tocaron el suelo comenzaron las inevitables batallas de nieve, mientras los adultos se debatían entre sacar fotografías, controlar que nadie terminara sentado en un ventisquero y descubrir que los guantes «impermeables» no siempre cumplen con el marketing. Los turistas brasileños miraban el paisaje con fascinación, los mendocinos celebraban que la montaña volviera a abrir sus puertas y los vendedores ambulantes entendían que el invierno también puede ser una excelente temporada de negocios.
Entre tantas postales apareció una que resumía el espíritu del día: una familia que había organizado el viaje con anticipación para celebrar un cumpleaños entre montañas cubiertas de nieve. Botas alquiladas, trineos listos, comida preparada y hasta la mascota participando de la aventura. Porque si la cordillera decide vestirse completamente de blanco, cualquier excusa es buena para salir de casa. Y cuando la montaña abre una ventana después de un temporal, nadie quiere quedarse mirando las fotos que suben los demás.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La apertura parcial de la Ruta Nacional 7 hasta Punta de Vacas permitió este jueves el regreso de cientos de turistas y mendocinos a la alta montaña, luego de varios días de restricciones provocadas por el intenso temporal de nieve que afectó a la cordillera.
La habilitación del tramo, dispuesta cerca del mediodía, cambió rápidamente el panorama sobre la ruta. Donde hasta horas antes solo trabajaban máquinas de Vialidad despejando el camino, comenzaron a llegar autos particulares, micros y trafic repletas de visitantes con la intención de disfrutar del paisaje invernal.
Una jornada marcada por el turismo y la nieve
A lo largo del recorrido entre el puente sobre el río Mendoza y Punta de Vacas se observaron vehículos estacionados en prácticamente todos los espacios disponibles. Familias enteras descendían equipadas con botas para nieve, ropa térmica, trineos y accesorios alquilados para pasar el día en la montaña.
Entre los visitantes se encontraban turistas brasileños, viajeros de distintas provincias argentinas y familias mendocinas, que aprovecharon la apertura del camino para acercarse a uno de los paisajes más buscados del invierno.
El importante movimiento también impulsó la actividad de vendedores ambulantes, que ofrecieron bebidas calientes, comidas y artículos para disfrutar de la nieve.
El cumpleaños con la cordillera como escenario
Los más pequeños fueron los principales protagonistas de la jornada, con guerras de nieve, paseos en trineo y fotografías familiares frente a la cordillera completamente cubierta de blanco.
Una de las familias contó que había preparado el viaje con anticipación. «Trajimos todo completo, alquilamos las botas, los trineos, comida… venimos preparados», relató uno de los visitantes.
La salida tuvo además un motivo especial: el cumpleaños de su esposa. «Impactante, todo impactante. Hoy es el cumpleaños de mi señora, así que están todos re contentos», expresó mientras sus hijos jugaban sobre la nieve junto a «Bebota», la mascota de la familia que también formó parte de la experiencia.
La apertura parcial de la Ruta Nacional 7 hasta Punta de Vacas permitió que cientos de turistas y mendocinos llegaran a la alta montaña para disfrutar de la nieve. Tras varios días de cierre por el intenso temporal, familias, visitantes extranjeros y viajeros de distintas provincias aprovecharon la habilitación para vivir una jornada invernal en plena cordillera.
Durante días, la cordillera mendocina fue un espectáculo reservado para las máquinas de Vialidad y algún cóndor con suerte. La nieve había tomado el control del paisaje con la autoridad de quien coloca un cartel invisible que dice «vuelva más tarde». Pero bastó una habilitación parcial de la Ruta 7 para que ese inmenso silencio blanco se transformara en una romería de autos, micros y trafic donde el único embotellamiento aceptado era el del chocolate caliente.
La noticia corrió más rápido que cualquier cadena de WhatsApp. En pocas horas, Punta de Vacas pasó de ser un paisaje casi deshabitado a convertirse en un enorme patio de recreo. Cada rincón disponible junto a la ruta se transformó en estacionamiento improvisado y de los vehículos comenzaron a descender familias equipadas con botas, camperas, trineos y esa mezcla de entusiasmo y torpeza que siempre aparece cuando alguien intenta caminar sobre nieve por primera vez.
Los más chicos no necesitaron instrucciones. Apenas tocaron el suelo comenzaron las inevitables batallas de nieve, mientras los adultos se debatían entre sacar fotografías, controlar que nadie terminara sentado en un ventisquero y descubrir que los guantes «impermeables» no siempre cumplen con el marketing. Los turistas brasileños miraban el paisaje con fascinación, los mendocinos celebraban que la montaña volviera a abrir sus puertas y los vendedores ambulantes entendían que el invierno también puede ser una excelente temporada de negocios.
Entre tantas postales apareció una que resumía el espíritu del día: una familia que había organizado el viaje con anticipación para celebrar un cumpleaños entre montañas cubiertas de nieve. Botas alquiladas, trineos listos, comida preparada y hasta la mascota participando de la aventura. Porque si la cordillera decide vestirse completamente de blanco, cualquier excusa es buena para salir de casa. Y cuando la montaña abre una ventana después de un temporal, nadie quiere quedarse mirando las fotos que suben los demás.