Las conversaciones dentro de La Libertad Avanza para comenzar a diseñar la estrategia electoral de 2027 ya forman parte de la agenda de los principales operadores políticos del Gobierno. Aunque todavía resta más de un año para los comicios, el oficialismo volvió a discutir cómo competir en las provincias y hasta dónde avanzar con candidatos propios.
Días atrás, uno de los principales armadores libertarios sintetizó el desgaste que implica la sucesión de campañas: “Tenemos que votar cada cuatro años. Es imposible así. Recién bajamos de lo que fue la campaña del 2025 y ahora ya estamos volviendo a reunirnos con la idea de organizar el año próximo”.
La discusión no resulta novedosa para una fuerza política relativamente joven. Desde su aparición nacional, La Libertad Avanza debió definir en cada turno electoral cómo presentarse en los diferentes distritos. En 2021 compitió solamente en la Ciudad de Buenos Aires y La Rioja; en 2023 amplió su presencia a buena parte del país, aunque todavía sin una estructura consolidada, y en 2025 llegó a las 24 provincias, con acuerdos puntuales en algunos territorios.
La estrategia territorial para 2027
Los responsables del armado político libertario tienen una posición definida respecto de la presencia territorial del partido. “Los aliados ya saben que vamos a competir en las provincias, o al menos en casi todas”, afirman.
La intención contempla presentar candidatos vinculados a la fuerza del presidente Javier Milei tanto para diputados como para senadores nacionales y, además, competir en la gran mayoría de las elecciones provinciales.
Lo que todavía no está definido es bajo qué modalidad se realizará esa competencia. Esa decisión podría abrir la puerta a esquemas acordados o coaliciones en determinados distritos, particularmente allí donde La Libertad Avanza mantiene vínculos con oficialismos provinciales.
“Si nosotros no nos presentamos de manera local, qué le decís a la estructura que está poniendo el cuerpo en la calle. No nos podemos anclar en la vida política de otro gobernador”, sostienen desde el espacio.
La discusión territorial coincide con otro frente relevante para el Gobierno: el intento de suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). El debate parlamentario vuelve a tomar fuerza luego del revés que sufrió el oficialismo en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Las PASO y la negociación con los gobernadores
Las negociaciones con los gobernadores comenzaron a reanudarse con la intención de avanzar sobre una de las reformas electorales que más interesa al Presidente: retirar las PASO del calendario de 2027.
El objetivo político es aplazar algunos meses la incertidumbre electoral, darle mayor margen a una eventual recuperación económica antes de las elecciones generales y evitar que el peronismo utilice las primarias como herramienta para ordenar sus diferencias internas.
En ese escenario, la posibilidad de presentar candidatos libertarios en las provincias funciona como una de las cartas de negociación del oficialismo frente a los gobernadores aliados y sus representantes en el Congreso.
Sin embargo, dentro de la propia Casa Rosada reconocen que podría no alcanzar. Algunos funcionarios y dirigentes consideran que la suspensión completa de las PASO resulta, por el momento, extremadamente difícil y que el objetivo más factible sería eliminar la obligatoriedad de participar en esa instancia.
Ante ese panorama, otra parte del oficialismo considera inconveniente gastar demasiado capital político en la discusión y propone reservar capacidad de negociación para una batalla legislativa de mayor peso: el Presupuesto 2027.
La discusión también divide al núcleo político libertario respecto de la estrategia provincial. Un sector cuestiona la conveniencia de desplegar candidatos propios en territorios gobernados por aliados.
“La idea de no hacer acuerdos lleva a no reelegir. Pintar el país de violeta es cortoplacista. Nosotros queremos cambiar la Argentina. No arreglar y ponernos de culo a los aliados. Eso nos lleva a un fracaso histórico, pero porque estamos ante una oportunidad histórica”, sentencia una fuente que representa al ala disidente de los armadores políticos del Gobierno.
La estrategia nacional de La Libertad Avanza está conducida por Eduardo “Lule” Menem, quien coordina las principales decisiones con la presidenta del partido, Karina Milei. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, también participa de las conversaciones.
Aunque no pertenece orgánicamente al partido, también tienen peso las conversaciones encabezadas por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, especialmente por el vínculo político con las provincias.
Desde el Partido Justicialista, una importante fuente analizó la relación entre los gobiernos provinciales y las fuerzas nacionales: “Los gobernadores son de los gobernadores. A nosotros nos cagaron cuando les dimos todos los recursos, ellos no deberían pensar que van a actuar distinto solo por no competirles”. Y agregó: “Si fuera ellos les pondría candidatos en todos los distritos”.
El debate sobre los costos de competir contra los aliados
El sector ligado a Santiago Caputo sostiene que la decisión de competir contra gobernadores en elecciones provinciales durante 2025 generó consecuencias posteriores en el Congreso.
Según esa lectura interna, algunos traspiés legislativos contribuyeron a incrementar la incertidumbre económica, con impacto sobre el riesgo país y la estabilidad financiera. Ese sector responsabiliza parcialmente a la estrategia territorial desarrollada durante 2025, aunque las elecciones de octubre de ese año significaron un crecimiento considerable de La Libertad Avanza en ambas cámaras del Congreso.
De cara a 2027, los estrategas libertarios pretenden ser más cautelosos al definir la modalidad de competencia en cada provincia, pero mantienen como objetivo tener candidatos en prácticamente todos los distritos.
Una expresión concreta de esa intención llegó desde Misiones. El presidente provincial de La Libertad Avanza, Adrián Núñez, afirmó: “Vamos a ser la única alternativa en el 2027. Acá hay un gobernador que tiene la mayoría legislativa hace 20 años y con la Justicia pueden sostener la maraña fiscal. Esto no va a cambiar si nosotros no intervenimos. Hoy se lanza formalmente la carrera a gobernar la provincia de Misiones por parte de La Libertad Avanza”.
Dentro del oficialismo reconocen, de todos modos, que existen gobernadores aliados con escasos incentivos electorales para colaborar con La Libertad Avanza, independientemente de las ofertas que puedan surgir durante las negociaciones.
La situación se observa especialmente en aquellas provincias que no deben poner senadores en juego y donde el peronismo aparece poco competitivo o dividido. En esos territorios, el margen de presión electoral del oficialismo nacional resulta menor.
En La Libertad Avanza tampoco existe un optimismo generalizado respecto de la posibilidad de conquistar numerosas gobernaciones en 2027. Las alternativas consideradas realmente competitivas se reducen a pocos distritos, mientras los oficialismos provinciales preparan sus propias estrategias para conservar el poder y favorecer sus reelecciones.
La mirada predominante entre quienes impulsan una expansión territorial apunta, por eso, a un proceso más largo que una única elección. “Es una apuesta a futuro. Tal vez en las Legislativas del 2029 nos va a mejor y en el 2031 ganamos más gobernaciones”.
La Libertad Avanza comenzó a definir su estrategia para las elecciones de 2027, con una discusión interna sobre si presentar candidatos propios en prácticamente todo el país o preservar acuerdos con gobernadores aliados. El debate se cruza con las negociaciones para suspender las PASO, una iniciativa que el oficialismo considera difícil de aprobar y que obliga a administrar su capital político en el Congreso.
La campaña de 2025 todavía debe tener olor a cinta adhesiva y empanada fría, pero en La Libertad Avanza ya están diseñando la de 2027. El calendario electoral argentino funciona como esas cuotas que jurabas haber terminado: cuando recuperás la respiración, aparece otra en el resumen.
La discusión libertaria es sencilla de explicar y bastante menos sencilla de resolver: pintar el país de violeta o evitar que algunos gobernadores aliados terminen viendo ese tarro de pintura como una declaración de guerra. Una cosa es expandir el partido y otra estacionarle candidatos propios al socio político en la puerta de la gobernación, con la delicadeza institucional de un Fiat Uno entrando a una cristalería.
El argumento de los armadores nacionales es territorial: si una estructura militante trabaja en una provincia, resulta difícil comunicarle que llegado el momento electoral debe guardar las banderas porque el gobernador de turno es amigo. La doctrina podría resumirse así: construir poder propio sin descubrir, durante la construcción, que acabás de demoler el quincho del aliado.
Del otro lado aparece el sector que considera que competir contra todos puede producir una victoria partidaria y, simultáneamente, un problema parlamentario. Porque los gobernadores poseen esa antigua costumbre política de recordar quién les presentó candidatos en casa justo cuando el Gobierno nacional necesita votos en el Congreso.
En el medio están las PASO. El oficialismo quiere suspenderlas para 2027, aunque dentro de la propia Casa Rosada admiten que conseguirlo podría ser una quimera y que quizá deban conformarse con eliminar su obligatoriedad. La negociación promete esa clase de sencillez característica de un trámite estatal en el que llevás fotocopia, original, certificado, dos testigos y finalmente te informan que faltaba la carpeta verde.
La candidatura libertaria en las provincias aparece entonces como ficha de negociación: acompañame con las PASO y tal vez podamos conversar sobre cómo competimos en tu territorio. El inconveniente es que algunos gobernadores tienen pocos motivos electorales para aceptar el intercambio, especialmente allí donde no ponen senadores en juego y enfrentan un peronismo fragmentado.
También está la discusión de fondo. Un sector sostiene que La Libertad Avanza necesita plantar bandera en casi todos los distritos para construir gobernadores propios a futuro; otro advierte que convertir cada provincia aliada en una interna a cielo abierto puede dejar al Gobierno con más violeta en el mapa y menos manos levantadas cuando llegue una votación complicada.
La Casa Rosada deberá elegir entre expansión territorial, acuerdos provinciales, suspensión de las PASO y conservación de aliados, todo al mismo tiempo. Una partida de TEG en la que cada jugador asegura pertenecer al mismo equipo hasta que alguien pregunta quién se queda con Misiones.
Por ahora, ni siquiera dentro del oficialismo creen que el mapa vaya a teñirse masivamente de violeta en 2027. Pero la pintura ya está sobre la mesa, los gobernadores miran el rodillo y todavía falta más de un año para votar.