El Senado sesionará el próximo 16 de julio para tratar una treintena de pliegos judiciales y el proyecto de propiedad privada, una iniciativa que tiene como ejes centrales la eliminación de restricciones para que extranjeros puedan adquirir tierras y la implementación de desalojos exprés para viviendas o terrenos ocupados.
La decisión fue adoptada durante una reunión de Labor Parlamentaria y contó con el acuerdo del grupo de 44 senadores que integran el oficialismo, además del respaldo de bloques dialoguistas y de Convicción Federal, espacio surgido como una escisión del interbloque peronista.
Una agenda con fuerte contenido legislativo
Entre los temas previstos para esa sesión sobresalen los pliegos judiciales, junto con el proyecto de propiedad privada, una de las iniciativas que busca modificar el régimen vigente en materia de acceso a la tierra y establecer un procedimiento más ágil para los desalojos de inmuebles ocupados.
Nueva sesión prevista para agosto
Durante la reunión también se acordó convocar a una nueva sesión para el 6 de agosto, en la que se prevé debatir los proyectos de Ley Hojarasca, Salud Mental y falsas denuncias.
La información fue comunicada por la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, tras el encuentro de Labor Parlamentaria en el que se definió el cronograma de trabajo para las próximas semanas.
El Senado acordó convocar a una sesión para el próximo 16 de julio con el objetivo de tratar alrededor de 30 pliegos judiciales y el proyecto de propiedad privada, que propone eliminar restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros y habilitar desalojos exprés de inmuebles ocupados. Además, se definió una nueva sesión para el 6 de agosto con otros proyectos legislativos.
Treinta pliegos judiciales, tierras para extranjeros y desalojos exprés en una sola sesión. El Senado decidió que el 16 de julio no será precisamente un día para quedarse mirando el techo.
La agenda quedó tan cargada que parece el baúl de un Fiat Uno antes de salir de vacaciones: entra todo, aunque después haya que acomodarlo con paciencia. Entre nombramientos judiciales y cambios en las reglas sobre la propiedad privada, la discusión promete varias horas de debate y más de un discurso dispuesto a descubrir, otra vez, que el país se juega el destino en cada votación.
El acuerdo llegó en Labor Parlamentaria con el respaldo del oficialismo, bloques dialoguistas y Convicción Federal, una combinación política que demuestra que, cuando hay interés en fijar una hoja de ruta, las diferencias pueden esperar un rato en la puerta del recinto. Después volverán, porque para eso también está el Congreso.
Como si el menú no alcanzara, ya quedó reservada otra fecha para agosto con proyectos de naturaleza muy distinta. El calendario legislativo empezó a parecerse a esas promociones de supermercado donde llevás una cosa y terminás pasando por caja con el changuito completo.
Ahora resta que el recinto haga lo suyo. Porque en la política argentina una agenda puede escribirse en una reunión, pero siempre queda pendiente el capítulo donde cada voto decide si la historia sigue el libreto o improvisa sobre la marcha. El Congreso nunca desaprovecha la oportunidad de recordarlo.