Las autoridades federales de Estados Unidos iniciaron una investigación sobre préstamos y operaciones financieras vinculadas a Mark Walter, dueño de Los Angeles Dodgers y líder de TWG Global, por posibles irregularidades relacionadas con fondos provenientes de compañías de seguros bajo su control.
La pesquisa alcanza a las aseguradoras Delaware Life, Clear Spring y EquiTrust, además de otras compañías y negocios asociados a Walter. El objetivo es determinar si existieron maniobras fraudulentas o si se ocultaron vínculos financieros que debían haber sido informados a los reguladores.
Walter acumuló durante los últimos años una extensa cartera de activos deportivos, financieros e inmobiliarios en Estados Unidos y Europa. Hasta hace pocos meses también fue propietario de Los Angeles Lakers.
Préstamos por hasta US$20.000 millones bajo investigación
El eje de la investigación se encuentra en una serie de préstamos otorgados por aseguradoras controladas por Walter a empresas afiliadas, utilizando para ello distintas compañías intermediarias.
Los reguladores estadounidenses permiten que aseguradoras concedan créditos a entidades relacionadas con sus propietarios, pero esas operaciones deben ser informadas y respetar determinados límites.
Una revisión interna de las compañías habría detectado entre US$16.000 millones y US$20.000 millones en préstamos que no habían sido declarados ante los reguladores de Delaware.
La aparición de esas operaciones encendió las alarmas y llevó al empresario a iniciar la venta de determinados activos con el objetivo de evitar una eventual rebaja en la calificación crediticia de las aseguradoras.
El Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos buscan establecer si las estructuras utilizadas permitieron ocultar conexiones entre los préstamos y empresas vinculadas a Walter.
En septiembre de 2025, agentes federales interceptaron el avión privado del empresario en Chicago. Posteriormente, Walter y empleados de su entorno entregaron sus dispositivos electrónicos ante requerimientos de los investigadores.

El papel de ABS Capital y los empresarios argentinos
Una de las compañías que aparece en el centro del entramado es ABS Capital Company LLC, conocida como ABS Capco, fundada por exejecutivos de Guggenheim Partners.
La firma habría funcionado como intermediaria para canalizar fondos desde las aseguradoras hacia otros negocios vinculados a Walter.
Dentro de esas operaciones aparece el empresario argentino Federico Hermida, directivo de ABS. Según la información conocida, durante este año EquiTrust otorgó US$500 millones a diez compañías creadas por Hermida.
Los investigadores también pusieron bajo análisis a otras firmas, entre ellas Amistad Financial, Bradford Allen y Hudson Trading, que habrían recibido o distribuido créditos de origen similar.
Los fondos circularon mediante distintas sociedades de responsabilidad limitada, conocidas como LLC, cuyas estructuras de propiedad y beneficiarios finales resultaron complejas de determinar.
Una investigación con antecedentes desde 2016
Las dudas sobre estas estructuras no son nuevas. En 2016, un abogado del área de compliance de Guggenheim Partners detectó que algunas inversiones personales de Walter eran financiadas mediante ABS Capco y reportó la existencia de una compleja red de sociedades.
Posteriormente, empleados y exempleados presentaron denuncias ante la SEC relacionadas con operaciones de “autopréstamo” y transferencias entre aseguradoras bajo condiciones poco claras.
En 2019, la Comisión de Bolsa y Valores archivó una investigación previa. Sin embargo, la aparición reciente de nuevos préstamos no declarados volvió a despertar el interés de los reguladores.
La reactivación de la pesquisa surgió a partir de una denuncia interna relacionada con posibles irregularidades contables en un acuerdo de financiación en Medio Oriente. A partir de esa pista, los investigadores comenzaron a revisar con mayor profundidad las relaciones entre ABS Capco y otras compañías utilizadas para canalizar préstamos.
Actualmente, el futuro financiero de Delaware Life y Clear Spring depende en parte de que TWG Global logre retirar de sus balances una porción significativa de esos créditos vinculados antes de fin de año.
Hasta el momento, Mark Walter y sus empresas no enfrentan cargos penales ni sanciones civiles. TWG Global defendió la legalidad de las operaciones y negó haber intentado eludir las exigencias regulatorias.
Los vínculos argentinos que ya habían llamado la atención
La relación entre empresarios argentinos y las estructuras financieras vinculadas a Guggenheim Partners ya había sido objeto de investigaciones anteriores.
En 2017 se informó que la SEC revisaba los vínculos de Guggenheim con el empresario argentino Diego Ball, cuyas compañías habían realizado operaciones por casi US$1.000 millones con la firma estadounidense.
Entre esas transacciones figuraba un préstamo de US$100 millones respaldado por participaciones en diecisiete sociedades de responsabilidad limitada creadas poco antes de la operación.
La relación entre Ball y Mark Walter generó cuestionamientos internos en torno a la transparencia de las operaciones y a la documentación utilizada como respaldo.
Sin embargo, el área de compliance concluyó en ese momento que no existía un beneficio económico directo o indirecto para personal relacionado con Guggenheim.
Las autoridades también analizaron si los posibles conflictos de interés habían sido correctamente informados y si los inversores habían recibido un tratamiento adecuado.

Juan Ball, ABS Capco y una residencia de US$85 millones en Malibú
Otro nombre argentino vinculado con ABS es Juan Ball, quien se presenta como co-chairman de ABS Capital Company desde 2015.
Ball cuenta con una extensa trayectoria dentro del sector financiero. Entre otros antecedentes, aparece como cofundador de ABS Holdings LLC, ex co-chairman de Guggenheim Partners Latin America y fundador de Guggenheim Investment Advisors Suisse.
También ocupó posiciones en Lehman Brothers, Bear Stearns y Santander, además de integrar distintas organizaciones y emprendimientos privados.
Es socio de The Colette Group, firma vinculada con el desarrollo inmobiliario Colette en Punta del Este, y también fue accionista de Flybondi.
En 2018, la SEC amplió una investigación sobre la unidad de administración de activos de Guggenheim y puso especial atención en la adquisición de una propiedad valuada en US$85 millones en Malibú, compartida entre Walter y ABS Capital.
El organismo solicitó la conservación de documentación relacionada con esa operación y requirió información directamente a la compañía con sede en Miami.
Tanto ABS como Walter reconocieron haber realizado la coinversión, aunque negaron que para la compra se hubieran utilizado fondos provenientes de Guggenheim.
La investigación también se interesó por un préstamo otorgado por ABS Capco a BCBG Max Azria Group poco antes de que la empresa de moda ingresara en quiebra.
Ese conjunto de operaciones provocó reclamos internos y denuncias de exempleados respecto de los mecanismos de control y administración utilizados.
La mansión que terminó en manos de Peter Thiel
Los vínculos empresariales también conectan indirectamente esta historia con una de las operaciones inmobiliarias más llamativas realizadas recientemente en Buenos Aires.
Una mansión ubicada en Barrio Parque, anteriormente vinculada a Juan Ball, fue adquirida posteriormente por el magnate tecnológico Peter Thiel por US$12 millones.
La operación suma un elemento argentino a una investigación que combina grandes aseguradoras, sociedades financieras, inversiones inmobiliarias y propietarios de algunas de las franquicias deportivas más valiosas de Estados Unidos.
Por ahora, la investigación federal continúa enfocada en determinar si los miles de millones de dólares movilizados entre aseguradoras, intermediarios y empresas relacionadas fueron correctamente informados y si las conexiones entre las partes respetaron las normas financieras estadounidenses.
Autoridades federales de Estados Unidos investigan operaciones financieras vinculadas a Mark Walter, dueño de Los Angeles Dodgers y líder de TWG Global, por préstamos no declarados que podrían alcanzar entre US$16.000 millones y US$20.000 millones. En la trama aparecen empresarios argentinos relacionados con firmas intermediarias, entre ellos Federico Hermida, Diego Ball y Juan Ball, además de operaciones con ABS Capital.
Entre US$16.000 millones y US$20.000 millones en préstamos no declarados. No es un error de tipeo ni la valuación de un país inventado: es el volumen que una revisión interna detectó en operaciones vinculadas a aseguradoras controladas por Mark Walter, dueño de Los Angeles Dodgers y uno de esos empresarios que parecen coleccionar activos con la misma tranquilidad con la que otros juntan puntos del supermercado.
El esquema bajo investigación tiene todos los ingredientes que hacen feliz a un abogado corporativo y miserable a cualquiera que intente explicarlo en una sobremesa: aseguradoras, empresas afiliadas, intermediarios, LLC, préstamos cruzados y beneficiarios difíciles de rastrear. Una estructura tan simple como el instructivo para dar de baja un servicio de cable.
La lupa federal apunta a determinar si hubo fraude o si se ocultaron conexiones financieras entre compañías vinculadas. El Departamento de Justicia y la SEC revisan operaciones que involucraron a Delaware Life, Clear Spring, EquiTrust y distintas firmas relacionadas con Walter. Incluso el empresario y empleados de su entorno entregaron dispositivos electrónicos después de que agentes federales interceptaran su avión privado en Chicago en septiembre de 2025.
En el medio aparecen nombres argentinos. Federico Hermida, directivo de ABS Capital, quedó mencionado porque EquiTrust habría prestado este año US$500 millones a diez compañías constituidas por él. También reaparecen Diego Ball y Juan Ball, este último vinculado a ABS Capco y a negocios inmobiliarios de lujo, además de haber sido accionista de Flybondi.
La trama argentina suma una postal difícil de mejorar: una residencia de Malibú valuada en US$85 millones comprada junto a Walter y, en otro extremo del mapa, la mansión de Barrio Parque que luego adquirió Peter Thiel por US$12 millones. Cuando una investigación financiera conecta aseguradoras, Dodgers, Malibú, Miami, Buenos Aires y magnates tecnológicos, Excel ya dejó de ser una herramienta y pasó a ser literatura fantástica.
Por ahora no hay cargos penales ni sanciones civiles contra Walter o sus empresas. TWG Global sostiene que las operaciones fueron legales y rechaza haber intentado esquivar las obligaciones regulatorias.
El problema es que, cuando tenés que explicar veinte mil millones de dólares con flechas, sociedades y préstamos cruzados, la palabra “simple” ya abandonó el edificio.