San Juan volverá a poner a prueba su preparación frente a un terremoto. El próximo 13 de octubre, en el marco del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, se realizará un simulacro a gran escala en las escuelas de toda la provincia, con participación de docentes, alumnos, organismos de emergencia, municipios y fuerzas de seguridad.
El objetivo no será solamente practicar la evacuación, sino generar hábitos de prevención que puedan trasladarse también a cada hogar. Así lo confirmó Diego Morales, director de Protección Civil de San Juan, durante una entrevista con Radio Sarmiento, donde explicó cómo se viene preparando el operativo y qué deberán hacer las comunidades educativas durante la jornada.
Cómo será el simulacro en las escuelas
El simulacro alcanzará a las escuelas durante los turnos mañana, tarde y noche, de manera que todos los alumnos puedan participar. El funcionario explicó que se trabajará sobre los protocolos que cada establecimiento viene desarrollando y que el ejercicio permitirá poner a prueba los caminos de evacuación, los lugares seguros y las responsabilidades asignadas a docentes y personal de cada institución.
Habrá responsables titulares y suplentes para tareas específicas, como cortar la luz, el gas y el agua, mientras que los docentes tendrán la función de guiar a los estudiantes hacia los lugares previamente determinados.
En los establecimientos donde no exista un patio suficientemente amplio, la evacuación se realizará hacia la calle y se coordinará con los municipios y organismos de seguridad para cortar el tránsito y permitir una salida segura.
Morales explicó que los equipos de Protección Civil ya trabajaron en la identificación de los sectores que pueden ser utilizados como puntos de reunión y en la eliminación de elementos que puedan representar un peligro durante un movimiento sísmico.
Se revisaron muebles pesados, objetos ubicados en altura, vidrios y otros elementos que podrían caer y provocar lesiones. Incluso en algunos jardines de infantes se colocaron marcas en el piso para que los chicos puedan reconocer fácilmente el camino que deberán seguir durante la evacuación.
“Los docentes han tomado una conciencia muy fuerte en esto”, destacó el funcionario, quien señaló que el simulacro permitirá que los trabajadores de las escuelas tengan el ejercicio necesario para actuar incluso si el día de una emergencia alguna persona que cumple una función determinada no está presente.
El protocolo también deberá llegar a las familias
Uno de los principales objetivos será, además, llevar la prevención desde las escuelas hacia las familias. Para eso, los alumnos recibirán información y deberán trabajar en sus hogares sobre las medidas que deberían adoptar frente a un terremoto.
Morales insistió en que cada familia debería sentarse a conversar y definir previamente quién buscará a los chicos, dónde se reunirán, cuál es el lugar más seguro de la vivienda y quién tendrá a su cargo el corte de los servicios.
También recomendó no salir desesperadamente hacia las escuelas después de un sismo. Si el establecimiento se encuentra cerca del domicilio, la indicación es evitar utilizar el auto para llegar hasta allí, porque el movimiento masivo de vehículos puede generar un colapso en las calles y dificultar el trabajo de ambulancias, bomberos, policías y equipos de rescate.
En ese sentido, el funcionario llamó a prestar especial atención a cuestiones sencillas dentro de las viviendas. Amurar los muebles altos, evitar colocar objetos pesados en lugares elevados, no bloquear las puertas de salida con muebles y definir un espacio seguro son algunas de las recomendaciones.
También volvió a remarcar la importancia de preparar una mochila de emergencia, algo que todavía, según reconoció, muchas familias sanjuaninas no tienen incorporado como hábito.
“Nuestro mejor arma para enfrentarlo es tomar conciencia”, sostuvo Morales, quien recordó que San Juan es una provincia acostumbrada a los movimientos sísmicos y que no existe un método que permita anticipar cuándo ocurrirá un terremoto.
Construcción antisísmica y operativo de emergencia
El funcionario destacó además el trabajo realizado durante las últimas décadas por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) en materia de construcción. Desde 1972 se establecieron pautas específicas para las edificaciones de la provincia y, según explicó Morales, gran parte de las viviendas y edificios construidos bajo esas normas cuentan con características antisísmicas.
Como antecedente mencionó el terremoto del 18 de enero de 2021, de magnitud 6,4, cuando los daños estructurales más importantes se registraron principalmente en viviendas que no reunían las condiciones exigidas por las normas de construcción antisísmica.
El operativo del 13 de octubre contará con la participación de Protección Civil, la Policía de San Juan, el CISEM, los sistemas de monitoreo, municipios y servicios de salud, aunque el despliegue será planificado para no saturar los servicios de emergencia.
Morales aclaró que no será necesario movilizar una gran cantidad de efectivos a cada establecimiento, sino disponer de los recursos indispensables para que el ejercicio pueda desarrollarse de manera segura y realista. Las escuelas que deban evacuar hacia la calle tendrán una planificación especial y recibirán seguimiento previo.
La jornada buscará, en definitiva, que el simulacro no quede solamente como una actividad escolar. La intención es que los chicos aprendan cómo actuar y que ese conocimiento llegue a sus casas para que cada familia pueda contar con su propio protocolo.
En una provincia donde los terremotos forman parte de su historia y donde no es posible predecir cuándo ocurrirá el próximo movimiento de gran intensidad, la prevención aparece como la principal herramienta para reducir riesgos y evitar que una emergencia termine generando más víctimas por falta de preparación.
San Juan realizará el 13 de octubre un simulacro de terremoto a gran escala en escuelas de toda la provincia, durante los turnos mañana, tarde y noche. Participarán comunidades educativas, Protección Civil, Policía, municipios, servicios de salud y organismos de emergencia. El operativo buscará poner a prueba protocolos de evacuación y promover que las familias también establezcan pautas para actuar ante un sismo.
El 13 de octubre, San Juan va a hacer algo que conoce demasiado bien: practicar qué hacer cuando la tierra decide moverse. Las escuelas de toda la provincia participarán de un simulacro de terremoto durante los turnos mañana, tarde y noche, con protocolos, evacuaciones y organismos de emergencia listos para comprobar si, llegado el momento, cada pieza sabe dónde tiene que estar.
La idea es que nadie improvise. Cada establecimiento deberá tener claro por dónde salir, dónde reunirse y quién se ocupa de cortar la luz, el gas y el agua, porque en una emergencia la frase “¿alguien sabe quién tenía esa tarea?” no debería formar parte del protocolo.
También habrá que evacuar hacia la calle cuando no exista un patio suficientemente amplio. En esos casos, los municipios y las fuerzas de seguridad coordinarán cortes de tránsito para permitir la salida de los estudiantes, mientras los docentes deberán guiarlos hacia los lugares establecidos.
Protección Civil ya revisó muebles pesados, objetos ubicados en altura, vidrios y otros elementos que podrían convertirse en proyectiles domésticos durante un movimiento sísmico. En algunos jardines incluso marcaron los pisos para que los chicos puedan identificar el camino de evacuación, porque hasta el GPS más sofisticado queda bastante inútil si el techo empieza a discutir con la gravedad.
Pero el verdadero examen no terminará cuando los alumnos vuelvan a las aulas. La intención es que el protocolo viaje desde la escuela hasta cada casa: quién busca a los chicos, dónde se reúne la familia, cuál es el lugar más seguro y quién corta los servicios. San Juan no puede saber cuándo llegará el próximo terremoto, pero al menos puede intentar que la respuesta no dependa de mirar al vecino para ver qué hace.
Una provincia sísmica ensayando para un terremoto: porque esperar a que la tierra dé el examen sin haber estudiado nunca fue una estrategia particularmente brillante.