La Cámara de Diputados de la Nación comenzó este miércoles una sesión especial con un temario impulsado por el oficialismo que tiene como principal eje el tratamiento del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper RIGI.
La sesión quedó habilitada a las 12:26 cuando el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, confirmó la presencia de 129 legisladores, el número mínimo necesario para alcanzar el quórum reglamentario.
Además del proyecto vinculado a las inversiones, el orden del día incluyó el debate de iniciativas destinadas a aprobar acuerdos de conciliación entre el Estado nacional y distintos grupos acreedores.
La salida de Adrián Ravier y una nueva banca
Uno de los momentos destacados de la jornada fue la formalización de la renuncia del economista Adrián Ravier a su banca como diputado nacional, luego de haber sido designado como vocero presidencial.
Tras la aceptación de su dimisión por parte del pleno, asumió en su reemplazo Martín Matzkin, quien juró como diputado nacional y ejercerá el cargo hasta diciembre de 2029.
La incorporación de Matzkin representa un fortalecimiento del sector político alineado con Patricia Bullrich dentro del Congreso nacional. La exministra de Seguridad estuvo presente en el recinto durante la sesión y acompañó tanto la jura del nuevo legislador como la despedida de Ravier.
Fracaso opositor para debatir el caso Adorni
Una vez iniciada la sesión, distintos bloques opositores intentaron incorporar sobre tablas iniciativas vinculadas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La diputada del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, presentó una moción de apartamiento de reglamento para habilitar el tratamiento de un proyecto que proponía una moción de censura contra el funcionario.
La iniciativa fue rechazada por la Cámara con 104 votos afirmativos y 125 negativos.
Posteriormente, también fue rechazada una propuesta impulsada por el diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, que contemplaba pedidos de interpelación al jefe de Gabinete y el emplazamiento de las comisiones encargadas de analizar esos planteos.
Tratados internacionales, cuestionamientos y homenajes
Luego de aprobar una serie de tratados internacionales incluidos en el temario, la sesión continuó con distintas intervenciones de los legisladores.
La diputada del Frente de Izquierda, Romina del Plá, realizó una cuestión de privilegio contra el presidente Javier Milei, cuestionando la situación de las prestaciones del PAMI.
Por su parte, el diputado de Unión por la Patria, Horacio Pietragalla Corti, encabezó un homenaje a Taty Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quien falleció el pasado 14 de junio a los 95 años.
Mientras la sesión avanzaba, el oficialismo concentró sus esfuerzos en la defensa del Súper RIGI, una de las iniciativas económicas que busca promover inversiones de gran escala en nuevos sectores productivos y que constituye una de las apuestas legislativas centrales del Gobierno nacional para este año.
La Cámara de Diputados inició una sesión marcada por el tratamiento del denominado Súper RIGI, un régimen destinado a incentivar grandes inversiones en nuevas industrias. Además, se debatieron acuerdos con acreedores, se formalizó la salida del vocero presidencial Adrián Ravier para asumir funciones en el Ejecutivo y fueron rechazados los intentos opositores de incorporar el tratamiento de una moción de censura e interpelación contra Manuel Adorni.
Con 129 diputados sentados en sus bancas arrancó una sesión donde se discutían miles de millones en inversiones, acuerdos con acreedores y el futuro económico del país. Pero durante varios minutos la verdadera tensión pasó por algo mucho más argentino: contar legisladores como si fuera un bingo de alta complejidad institucional.
El número mágico apareció a las 12:26. Quórum conseguido. La Cámara quedó habilitada para debatir el Súper RIGI, un nombre que parece salido de una mezcla entre programa económico, superhéroe de bajo presupuesto y promoción bancaria de fin de semana.
La escena tuvo además un componente simbólico. Adrián Ravier bajó por última vez al recinto como diputado para renunciar a su banca y asumir su nuevo rol como vocero presidencial. Entró diputado y salió portavoz. Un ascenso tan veloz que algunas credenciales todavía estaban procesando el cambio.
Mientras tanto, Martín Matzkin juraba como nuevo legislador nacional y reforzaba el esquema político de Patricia Bullrich. La ministra observaba desde pocos metros de distancia. La política argentina tiene esas particularidades: algunos discursos se hacen desde una banca y otros desde una mirada cuidadosamente ubicada en primera fila.
La oposición intentó colar en la sesión el debate sobre Manuel Adorni, hoy atravesado por cuestionamientos y pedidos de explicaciones. Sin embargo, las mociones chocaron contra la calculadora parlamentaria. Los votos aparecieron para bloquear el tema con una eficacia que suele ser mucho más difícil de encontrar cuando se trata de bajar impuestos o arreglar una vereda.
La Cámara siguió avanzando entre tratados internacionales, homenajes y cuestiones de privilegio. Como suele ocurrir, el Congreso logró reunir en pocas horas inversiones multimillonarias, tensiones políticas, disputas reglamentarias, denuncias cruzadas y homenajes históricos. Una agenda que en cualquier otro país ocuparía una semana completa.
En el fondo, la sesión dejó una postal conocida. El oficialismo defendiendo su hoja de ruta económica. La oposición intentando abrir otras discusiones. Y los diputados contando votos con la misma precisión con la que millones de argentinos cuentan pesos antes de llegar a fin de mes.
La democracia argentina: el único lugar donde una inversión de miles de millones puede depender de que aparezca justo el diputado número 129.