Tras la salida de Carlos Jaime, el oficialismo confirmó que será Marcela Montaña quien ocupará la banca proporcional vacante en la Cámara de Diputados de San Juan. La decisión, que ya es considerada un hecho dentro del ámbito legislativo, se concretará en los próximos días con la correspondiente jura.
Montaña es una dirigente de confianza del gobernador Marcelo Orrego, lo que convierte su llegada en una señal política clara hacia el interior de Unidos por San Juan. La movida es interpretada como un gesto hacia el bloquismo, socio estratégico de la coalición, en momentos en que se reclamaban señales de equilibrio en la distribución de espacios legislativos.
Un reemplazo con lectura política
En las últimas horas circuló la posibilidad de que Federico Cordero fuera designado en la banca, lo que generó algunas tensiones internas. Sin embargo, el oficialismo optó finalmente por respetar el orden de la lista original, lo que evitó mayores fricciones dentro del bloque y permitió consolidar una imagen de previsibilidad institucional.
Desde la Legislatura provincial confirmaron que los preparativos para la jura ya están en marcha, por lo que Montaña asumiría formalmente su nuevo rol parlamentario en el corto plazo. Su llegada no solo completa la representación proporcional, sino que también fortalece la estructura política del oficialismo en la Cámara.
Marcela Montaña será quien reemplace a Carlos Jaime en la Cámara de Diputados de San Juan. El oficialismo optó por respetar el orden de la lista original y confirmar a una dirigente de confianza del gobernador Marcelo Orrego. El movimiento es interpretado como un mensaje hacia el bloquismo, socio clave de Unidos por San Juan, en medio de pedidos por mayor equilibrio interno. La asunción de Montaña se concretará en los próximos días.
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Zappo te lo cuenta
En el tablero de ajedrez legislativo sanjuanino, las piezas vuelven a moverse y esta vez no hubo enroque, pero sí un jaque al equilibrio político interno. Con la salida de Carlos Jaime, el oficialismo tomó una decisión quirúrgica: colocar en la banca vacante a Marcela Montaña, una figura con línea directa al despacho de Orrego.
El pase tiene todo el sabor de un mensaje cifrado: en lugar de barajar nombres alternativos —como el de Federico Cordero, que sonó fuerte en los pasillos—, se optó por respetar la lista original. Una jugada que en apariencia huele a institucionalidad, pero que entre líneas deja ver una intención mucho más terrenal: calmar las aguas con el bloquismo, ese aliado que cada tanto necesita sentir que sigue siendo parte del núcleo duro.
Montaña no solo llega con el respaldo del gobernador, sino también como emisaria de una señal de orden interno, algo que en la Legislatura se estaba pidiendo a gritos sordos. Porque en la política, como en la orquesta, cuando uno desafina, lo mejor es que entre alguien que conozca la partitura… y que no toque de oído.
En definitiva, el cambio no solo es de nombre, sino de sintonía. Y en el oficialismo esperan que esta incorporación no desentone con la melodía que, hasta ahora, buscan mantener sin sobresaltos.
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