El dato corresponde al domingo 25 de octubre y comprende Los Caracoles, Punta Negra y Quebrada de Ullum, que operan cerca de sus niveles mínimos, aunque por encima de esos pisos, según el comunicado oficial de la Dirección de Recursos Energéticos. La información se difundió en el marco del COPRE.
Los 872,43 hm³ representan la capacidad disponible conjunta desde los niveles actuales, cercanos a los mínimos, hasta los niveles máximos ordinarios. El informe presenta ese volumen para los tres embalses en conjunto, sin un desglose individual.
Qué significa la cota mínima
La cota mínima, o nivel mínimo de operación, es el límite inferior técnico definido para cada obra. La Dirección de Recursos Energéticos explicó que vaciar un embalse por debajo de ese nivel podría comprometer la seguridad de la presa y el funcionamiento de su equipamiento hidroenergético.
El Plan de Gestión Integral de los Recursos Hídricos del Departamento de Hidráulica precisa que las cotas de seguridad operacional fijadas por el Consejo Provincial de Seguridad de Presas son mínimos técnicos y legales. El volumen por debajo de esos límites no queda disponible para desembalse.
El comunicado también traduce la cifra: cada hm³ equivale a mil millones de litros, por lo que el margen conjunto representa 872.430 millones de litros. Esa conversión permite dimensionar la capacidad disponible.
Cómo se utilizará el espacio disponible
Mantener los embalses cerca de sus niveles mínimos deja más espacio para recibir aumentos progresivos del caudal del río, según las condiciones climáticas esperables para la temporada, explicó la Dirección. Los 872,43 hm³ cuantifican ese margen preventivo de recepción.
La Dirección indicó que el llenado será planificado según el comportamiento del río. El objetivo es laminar los caudales erogados, es decir, reducir los picos de agua liberados aguas abajo. El comunicado no fija un calendario para completar la capacidad disponible.
El margen puede amortiguar el impacto de eventuales crecidas, pero no elimina el riesgo ni garantiza que no haya afectaciones en sectores del cauce natural del río, según la Dirección de Recursos Energéticos.
En otro antecedente de prevención, San Juan adelantó operativos de rescate ante una fuerte crecida prevista en los diques, según la información sobre esos operativos.
La Dirección de Recursos Energéticos informó el domingo 25 de octubre que tres diques tienen 872,43 hm³ de capacidad disponible. Los Caracoles, Punta Negra y Quebrada de Ullum operan cerca de sus mínimos técnicos para recibir aumentos de caudal durante la temporada. La cifra mide espacio libre, no una crecida pronosticada. El llenado se planificará según el comportamiento del río.
872,43 hm³ de capacidad disponible entre Los Caracoles, Punta Negra y Quebrada de Ullum. La Dirección de Recursos Energéticos informó ese total el domingo 25 de octubre, cuando los tres diques estaban cerca de sus mínimos de operación. Es espacio para recibir caudal, no agua que ya llegó: reservar un lugar no es lo mismo que recibir el paquete, aunque el paquete tenga dirección y todo.
La cota mínima es el piso técnico de cada obra. La Dirección advirtió que vaciar por debajo podría comprometer la seguridad de la presa y el funcionamiento de su equipamiento hidroenergético; el Plan de Gestión la define además como mínimo técnico y legal. Ahí no hay margen para la épica del «un poquito más»: la presa no es una lata que se raspa hasta el fondo.
El volumen total equivale a 872.430 millones de litros, porque cada hm³ representa mil millones. En Argentina esa cifra puede parecer una invitación a inventar una unidad todavía mayor, como cuando al precio de una compra se le agregan cuotas para que duela en cámara lenta. Pero acá el dato mide capacidad disponible, no litros ya acumulados en esos embalses.
La Dirección dice que el llenado se planificará según el comportamiento del río. La meta es laminar los caudales erogados: reducir los picos de agua que salen aguas abajo. En otras palabras, administrar el caudal sin pedirle al río que mande aviso y hora de llegada; por ahora, la naturaleza sigue sin usar calendario compartido.
El margen puede amortiguar el impacto de una crecida, pero no elimina riesgos ni garantiza que no haya afectaciones en sectores del cauce natural. En otro antecedente, San Juan adelantó operativos de rescate ante una fuerte crecida prevista en los diques. La reserva ayuda, pero no convierte al hormigón en un botón de «resolver todo»; el cauce no firma una renuncia al riesgo.
