El proyecto minero Los Azules confirmó la reactivación del campamento Candadito, ubicado en el departamento Calingasta, luego de la desmovilización preventiva de trabajadores que se había dispuesto en julio como consecuencia de las condiciones climáticas adversas registradas en la cordillera de San Juan.
La reapertura fue posible tras la mejora de las condiciones meteorológicas y los trabajos realizados para despejar el camino de acceso, afectado por las importantes acumulaciones de nieve durante el invierno.
Con las instalaciones nuevamente en funcionamiento, la empresa busca dar continuidad a las actividades previstas en terreno y avanzar con el plan de obras preparatorias para la futura construcción de la mina de cobre.
La recuperación operativa del campamento representa un paso necesario para sostener la planificación del emprendimiento, después de una temporada invernal en la que las nevadas dificultaron las tareas de mantenimiento y habilitación de los caminos cordilleranos.
Los Azules retomó las actividades después de tres meses
El 17 de julio, Los Azules había comunicado la desmovilización preventiva de 37 trabajadores que se encontraban cumpliendo distintas funciones en el campamento Candadito.
El personal desarrollaba tareas relacionadas con las obras programadas, la seguridad, la atención de emergencias, los servicios de hotelería y el área de salud.
La decisión se adoptó ante los pronósticos de intensas precipitaciones níveas que podían comprometer las condiciones de seguridad y dificultar la circulación por los accesos al proyecto.
Para concretar el traslado, la empresa organizó un operativo especial de descenso desde la cordillera, que contempló vehículos escoltados por maquinaria vial, asistencia sanitaria y seguimiento mediante conectividad satelital.
El objetivo principal fue garantizar la integridad de los trabajadores y evitar su exposición a posibles situaciones de riesgo derivadas del temporal.
Tras aproximadamente tres meses, la recuperación de las condiciones necesarias para operar permitió que el campamento volviera a recibir personal y a brindar los servicios indispensables para el desarrollo de las actividades.
Despejaron los caminos y acondicionaron las instalaciones
La reactivación de Candadito requirió una serie de trabajos destinados a restablecer las condiciones de acceso y funcionamiento del establecimiento.
Según informó el proyecto, las tareas fueron posibles gracias a la coordinación entre las áreas de Seguridad e Higiene, Caminos y Servicios Generales, junto con la empresa contratista responsable de la operación del campamento.
Los equipos intervinieron en la recuperación de los caminos afectados por la acumulación de nieve, la preparación de las instalaciones y el restablecimiento de los servicios necesarios para recibir nuevamente a los trabajadores.
Estas intervenciones permitieron recuperar la operatividad habitual del establecimiento, luego de las dificultades ocasionadas por las condiciones meteorológicas durante el invierno.
El proyecto de cobre busca avanzar con las obras preparatorias
Con el campamento Candadito nuevamente habilitado, Los Azules apunta a continuar con las tareas previas a la futura construcción de su mina de cobre en Calingasta.
La disponibilidad de los accesos y de las instalaciones de apoyo resulta necesaria para mantener la presencia de los equipos de trabajo en terreno y garantizar los servicios asociados a las actividades programadas.
Desde el proyecto destacaron la importancia del trabajo coordinado entre las distintas áreas operativas para concretar la reapertura, especialmente después de una temporada marcada por importantes nevadas en la alta cordillera sanjuanina.
La reanudación de las operaciones permitirá dar continuidad al plan de obras preparatorias del emprendimiento, que había enfrentado restricciones de acceso y funcionamiento como consecuencia de las condiciones climáticas.
El proyecto minero Los Azules reactivó el campamento Candadito, ubicado en Calingasta, tras permanecer sin operaciones habituales desde julio debido a las intensas nevadas en la cordillera sanjuanina. Luego de despejar los accesos y acondicionar las instalaciones, la empresa retomó las actividades para avanzar con las obras preparatorias de la futura mina de cobre.
En la cordillera sanjuanina, el invierno decidió demostrar que todavía existen fuerzas capaces de detener a una empresa minera sin necesidad de audiencias públicas, debates legislativos ni expedientes administrativos: la nieve. Los Azules finalmente consiguió reactivar su campamento Candadito, en Calingasta, después de tres meses en los que la montaña aplicó su propia política de suspensión de actividades. Sin formularios, sin negociaciones y con una contundencia meteorológica difícil de discutir.
El establecimiento había quedado fuera de su funcionamiento habitual en julio, cuando las intensas nevadas obligaron a retirar preventivamente a 37 trabajadores. La decisión respondió a un pronóstico que no invitaba precisamente a organizar una jornada recreativa al aire libre. Para garantizar el descenso del personal fue necesario desplegar vehículos escoltados por maquinaria vial, asistencia sanitaria y conectividad satelital. Una logística que demuestra que, a determinada altura, regresar a casa puede requerir más coordinación que una cumbre internacional.
Durante el invierno, el camino de acceso acumuló tanta nieve que recuperar la circulación se convirtió en una tarea fundamental para retomar las operaciones. Mientras en otros lugares la llegada de la primavera se anuncia con flores y temperaturas agradables, en la alta cordillera sanjuanina se celebra cuando finalmente aparece una superficie por la que puede circular un vehículo.
La empresa informó que el campamento ya recuperó sus servicios y que continuará con las obras preparatorias de la futura mina de cobre. Para lograrlo, distintas áreas debieron coordinar la recuperación de los accesos, el acondicionamiento de las instalaciones y la restitución del funcionamiento general. Todo un operativo para recordarle a la naturaleza que existe un cronograma de trabajo, aunque la naturaleza jamás haya demostrado demasiado interés por respetar calendarios empresariales.
Con Candadito nuevamente operativo, Los Azules podrá avanzar con sus actividades en terreno. La cordillera, por su parte, conserva intacta su condición de autoridad meteorológica suprema: no firma permisos, no participa de reuniones de directorio y puede modificar cualquier planificación con una nevada suficientemente convincente.
