El Departamento de Hidráulica intensificó las obras de prevención y refuerzo de defensas sobre el río Los Patos, en Calingasta, ante la posibilidad de un incremento significativo del caudal durante la próxima temporada estival.
Los trabajos se concentran en sectores estratégicos de Barreal y Villa Pituil, con el objetivo de disminuir la exposición de las zonas pobladas frente a eventuales crecidas y mejorar las condiciones de escurrimiento del río.
Las intervenciones se desarrollan en el marco del Comité Provincial de Emergencia (COPRE) y forman parte del esquema preventivo que se ejecuta en distintos puntos de San Juan para fortalecer las defensas existentes y mejorar la capacidad de respuesta ante escenarios de mayores caudales.
Cuatro topadoras trabajan en sectores estratégicos
Actualmente, Hidráulica mantiene cuatro topadoras D8 destinadas a las tareas en Calingasta. Los equipos realizan movimiento de suelo, encauzamiento del río y trabajos de conformación y refuerzo de defensas consideradas prioritarias.
El objetivo es intervenir de manera anticipada en aquellos sectores donde una eventual crecida podría modificar el recorrido del cauce y acercarlo a áreas pobladas.
Buscan alejar el cauce de los sectores poblados
Uno de los principales frentes de trabajo se encuentra a la altura de los descargadores del canal San Guillermo, en las proximidades de Barreal. En ese punto se ejecutan tareas de desvío y enrocado para orientar el río hacia el margen oeste.
La intervención busca evitar que, ante un incremento del caudal, el río se desplace hacia el margen derecho, donde existen sectores habitados. Entre las áreas que se pretende proteger se encuentran los barrios ubicados sobre calle Echeverría y el sector del matadero.
Las obras no buscan impedir el comportamiento natural del río, sino conducir el escurrimiento hacia un sector previamente definido y fortalecer las áreas que funcionan como protección frente a posibles crecidas.
El esquema preventivo apunta así a reducir riesgos antes del período de mayores caudales y reforzar los puntos más sensibles del río Los Patos en las zonas cercanas a los principales núcleos poblados de Calingasta.
El Departamento de Hidráulica reforzó las tareas preventivas sobre el río Los Patos, en Calingasta, ante la posibilidad de un aumento importante del caudal durante el verano. Las obras se concentran en Barreal y Villa Pituil e incluyen encauzamiento, movimiento de suelo y fortalecimiento de defensas para reducir riesgos sobre sectores poblados.
En Calingasta decidieron no esperar a que el río Los Patos mande una invitación formal para recordar que durante el verano puede crecer con bastante más entusiasmo del deseado. El Departamento de Hidráulica desplegó maquinaria pesada en distintos sectores de Barreal y Villa Pituil para reforzar defensas, encauzar el río y tratar de mantener su recorrido lejos de las zonas pobladas. Cuatro topadoras D8 participan de una operación preventiva en la que, por una vez, la idea es llegar antes que el agua y no explicar después por qué apareció donde nadie la había convocado.
Uno de los puntos sensibles está cerca de los descargadores del canal San Guillermo, donde se trabaja para orientar el cauce hacia el margen oeste. El objetivo es evitar que un incremento del caudal empuje el río hacia el margen derecho, donde se encuentran viviendas, sectores de calle Echeverría y el área del matadero. La ingeniería, en este caso, intenta convencer al río de que siga una ruta específica, una negociación que tiene la particularidad de realizarse con toneladas de piedra, tierra y maquinaria pesada en lugar de reuniones de comisión.
Las tareas incluyen desvíos, enrocados y refuerzos en sectores considerados estratégicos dentro del esquema del Comité Provincial de Emergencia. No se busca inmovilizar el río ni convertirlo en una acequia perfectamente disciplinada, sino acompañar su comportamiento y reducir las posibilidades de que una crecida avance sobre áreas vulnerables.
El operativo sintetiza una regla bastante conocida en las zonas cordilleranas: cuando llega la época de mayores caudales, la prevención deja de ser una palabra elegante en un expediente y pasa a medirse en metros de defensa, toneladas de material y horas de topadora. Porque frente a un río crecido siempre resulta más conveniente discutir previamente con la geografía que intentar negociar cuando el agua ya decidió participar.