El crecimiento de Lucciano’s generó un impacto que excede al mercado de las heladerías. La cadena nacida en Mar del Plata se transformó en un actor relevante para la producción de pistacho de San Juan, provincia que concentra buena parte de la actividad vinculada con este cultivo en la Argentina.
De acuerdo con los datos difundidos sobre su nivel de compras, la compañía absorbe actualmente alrededor del 40% del pistacho producido en San Juan, lo que la posiciona como uno de los mayores compradores individuales de esta materia prima en el mercado argentino.
La dimensión de esa demanda está directamente relacionada con el lugar que ganó el pistacho dentro del catálogo de la empresa. Más del 30% de los sabores comercializados por Lucciano’s contiene algún componente derivado de este fruto seco.
El pistacho se convirtió en una pieza central para Lucciano’s
La empresa fue fundada en 2011 en Mar del Plata por la familia Otero y desarrolló desde entonces un proceso de expansión que la llevó a superar las 100 sucursales y alcanzar una dotación de aproximadamente 600 trabajadores directos.
Dentro de esa expansión, el pistacho pasó de ser un sabor específico a convertirse en uno de los ingredientes con mayor presencia dentro de la oferta de la marca.
Entre las variedades que aprovecharon esta tendencia aparecen el Cheesecake de pistacho y el gelato de Chocolate Dubai, productos asociados al crecimiento internacional del consumo de preparaciones elaboradas con este fruto seco.
La compañía también amplió su actividad fuera del negocio tradicional del helado, con líneas de alfajores, chocolates y palitos helados que forman parte de su estrategia comercial tanto en la Argentina como en mercados internacionales.
Parte de esa producción llega a países como Estados Unidos, México y Brasil, ampliando indirectamente la cadena de valor en la que participan los proveedores argentinos.
Una demanda que beneficia al pistacho de San Juan
San Juan se consolidó como la principal referencia argentina en la producción de pistacho y mantiene una fuerte orientación hacia los mercados internacionales. La aparición de compradores nacionales de gran escala suma, en ese contexto, una alternativa para comercializar la producción dentro del país.
El volumen requerido por Lucciano’s permite que una parte significativa del cultivo provincial ingrese directamente a la industria alimenticia nacional, reduciendo parcialmente la dependencia exclusiva de las exportaciones.
La relación también plantea exigencias sobre la continuidad del abastecimiento. La expansión de la empresa y la creciente cantidad de productos que incorporan pistacho aumentaron las necesidades de materia prima, hasta el punto de que la producción nacional no siempre alcanza para cubrir todo el volumen requerido.
Para los productores sanjuaninos, este escenario representa una oportunidad de consolidar clientes dentro del mercado argentino y fortalecer una cadena que conecta directamente al sector agrícola con una compañía de consumo masivo.
El costo del pistacho y la estrategia comercial
Uno de los principales desafíos para la industria es el precio de la materia prima. El pistacho tiene un costo superior al de otros ingredientes tradicionales utilizados en heladería, como el dulce de leche o diferentes variedades de chocolate.
Sin embargo, Lucciano’s mantiene una política de precios que evita cobrar un valor diferente al consumidor únicamente por elegir sabores elaborados con pistacho. De esta manera, la compañía absorbe parte del mayor costo del ingrediente dentro de su estructura comercial.
La empresa también sostiene una estrategia institucional basada en mantener vínculos con autoridades de diferentes espacios políticos. Entre los dirigentes que visitaron instalaciones o mantuvieron encuentros con representantes de la compañía aparecen el ministro de Economía, Luis Caputo, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
El objetivo expresado por sus directivos es preservar canales de diálogo que faciliten la inversión, la expansión de la compañía y la generación de empleo, independientemente de la administración política de turno.
El crecimiento de Lucciano’s muestra así un efecto concreto sobre una de las producciones agrícolas de mayor expansión en San Juan. La demanda de pistacho de la cadena conecta directamente la producción provincial con una industria alimenticia que continúa ampliando su presencia dentro y fuera de la Argentina.
La cadena marplatense Lucciano’s se convirtió en uno de los principales compradores del pistacho producido en San Juan y, según los datos difundidos, concentra alrededor del 40% de la producción provincial. El crecimiento del consumo de este fruto seco dentro de su oferta genera una importante demanda interna y abre nuevas oportunidades comerciales para los productores sanjuaninos.
San Juan encontró un comprador capaz de hacer con el pistacho algo que hasta hace pocos años parecía reservado exclusivamente para mercados extranjeros: consumirlo en cantidades industriales y convertirlo en helado. Lucciano’s absorbe alrededor del 40% de la producción provincial, una cifra que transforma a la cadena marplatense en una presencia considerable dentro de una actividad agrícola que venía acostumbrada a mirar barcos, contenedores y cotizaciones internacionales antes que mostradores repletos de cucuruchos.
El responsable de semejante apetito corporativo es un fruto que pasó de ocupar discretamente un recipiente entre las almendras y las nueces a convertirse en una especie de Taylor Swift de la gastronomía: aparece en chocolates, postres, alfajores, gelatos y cualquier alimento que pueda sobrevivir a una capa verde. En Lucciano’s, más del 30% de los sabores tiene algún componente de pistacho, con variedades como Cheesecake de pistacho y Chocolate Dubai entre las propuestas impulsadas por la tendencia.
El detalle menos romántico llega cuando aparece la factura. El pistacho cuesta considerablemente más que materias primas tradicionales utilizadas en heladería, pero la compañía decidió mantener un precio uniforme para sus sabores y absorber internamente esa diferencia. Una estrategia comercial que permite al consumidor pedir pistacho sin sentir que acaba de solicitar financiación hipotecaria para un cuarto kilo.
Para San Juan, la consecuencia es bastante más seria que una moda gastronómica. Un comprador nacional de semejante escala representa otra vía para colocar producción y reduce, al menos parcialmente, la necesidad de depender exclusivamente del mercado internacional. La relación no constituye una alianza formal entre una heladería y el agro sanjuanino, pero funciona como una cadena de valor bastante concreta: alguien planta el pistacho en Cuyo, una empresa lo transforma en Mar del Plata y finalmente un cliente lo convierte en una decisión difícil frente a una vitrina.
El fenómeno también ofrece una postal particular de la economía argentina: mientras buena parte del debate productivo gira alrededor de cómo agregar valor a las materias primas, el pistacho sanjuanino encontró un camino que termina en heladerías de más de cien locales y también en productos exportados. Pocas veces la expresión «economía regional» tuvo un desenlace tan literal como una cucharita atravesando un pote de gelato.