El Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba hizo lugar de manera total a una acción de amparo colectiva y ordenó a Incluir Salud y al PAMI regularizar y mantener al día los pagos de prestaciones destinadas a personas con discapacidad.
La resolución fue dictada por el juez federal Miguel Vaca Narvaja y alcanza a los beneficiarios de pensiones no contributivas que dependen de estos programas para acceder a prestaciones básicas de salud.
Sin embargo, desde PAMI señalaron que actualmente no mantienen deudas pendientes y aseguraron que los pagos correspondientes al mes en curso fueron abonados recientemente.
Qué resolvió la Justicia
La acción judicial fue impulsada por la abogada Marta Lastra, referente de Defendamos Córdoba en temas vinculados a discapacidad, mediante un amparo de alcance colectivo.
El magistrado consideró acreditadas demoras significativas en los pagos y sostuvo que el Estado no puede justificar incumplimientos en derechos esenciales mediante argumentos presupuestarios o administrativos.
En el fallo, Vaca Narvaja afirmó que “no puede el Estado Nacional esgrimir razones de control u ordenamiento presupuestario para incumplir con obligaciones elementales pendientes” y advirtió que persistir en esa conducta podría generar responsabilidades civiles y penales.
Asimismo, remarcó que la demora injustificada en la cancelación de prestaciones constituye un acto arbitrario e ilegal que habilita la procedencia de la acción de amparo.
Demoras de hasta cinco meses
Según la resolución judicial, durante el proceso se verificaron retrasos de hasta cinco meses en el pago de servicios ya prestados por instituciones, centros especializados y profesionales vinculados a la atención de personas con discapacidad.
El juez destacó que la asistencia integral en discapacidad constituye una política pública consolidada y recordó que el acceso efectivo a las prestaciones de salud resulta indispensable para garantizar la dignidad y autonomía de las personas beneficiarias.
La sentencia también resalta que los derechos vinculados a la salud no pueden limitarse a declaraciones formales, sino que requieren mecanismos efectivos que aseguren su cumplimiento concreto.
El impacto sobre miles de beneficiarios
Al tratarse de un amparo colectivo, la decisión judicial extiende sus efectos a miles de personas que se encuentran en situaciones similares y dependen de la continuidad de las prestaciones para tratamientos, rehabilitación, asistencia y acompañamiento especializado.
Además, la resolución busca preservar la sustentabilidad económica de hogares, centros de día, transportistas, instituciones y profesionales que brindan estos servicios.
El conflicto se originó a partir de denuncias por interrupciones e irregularidades en la cadena de pagos que, según la presentación judicial, se arrastraban desde fines de 2025.
La postura de PAMI
Tras conocerse el fallo, desde PAMI señalaron que actualmente no existen deudas pendientes y sostuvieron que los pagos correspondientes al período vigente fueron realizados recientemente.
No obstante, la Justicia entendió que las demoras constatadas durante la investigación resultaban suficientes para ordenar la regularización y continuidad de los pagos, con el objetivo de garantizar la prestación de servicios esenciales para las personas con discapacidad.
La resolución judicial obliga a Incluir Salud y al PAMI a mantener la cadena de pagos actualizada y evitar nuevas interrupciones que puedan afectar la atención de uno de los sectores más vulnerables de la población.
La Justicia Federal de Córdoba hizo lugar a una acción de amparo colectiva y ordenó a Incluir Salud y PAMI regularizar los pagos de prestaciones destinadas a personas con discapacidad. El fallo señala demoras de hasta cinco meses y advierte sobre posibles responsabilidades por incumplimientos, mientras desde PAMI aseguran que no mantienen deudas y que los pagos del mes corriente ya fueron efectuados.
Cinco meses de demora para pagar prestaciones vinculadas a personas con discapacidad. En Argentina hay trámites que envejecen más rápido que un celular de alta gama y expedientes que recorren oficinas con la velocidad de una tortuga haciendo home office.
La Justicia Federal de Córdoba decidió intervenir porque, según constató el fallo, había prestaciones brindadas, servicios realizados y profesionales trabajando mientras los pagos seguían atrapados en alguna dimensión paralela de la burocracia estatal. Ese lugar donde los expedientes no desaparecen, simplemente entran en estado de contemplación eterna.
El juez fue bastante claro. Recordó que el Estado no puede invocar problemas presupuestarios o procesos administrativos para dejar sin respuesta derechos considerados fundamentales. Una aclaración que parece obvia, pero que en la Argentina suele necesitar varias páginas, sellos, firmas y una sentencia judicial para quedar establecida.
La paradoja es conocida. La legislación garantiza cobertura integral, protección especial y acceso a prestaciones. Después aparece la realidad, que muchas veces funciona como un reality show donde cada familia debe demostrar una y otra vez que necesita exactamente lo mismo que ya había demostrado el mes anterior.
Mientras tanto, hogares, centros de día, transportistas, acompañantes terapéuticos y profesionales siguen sosteniendo servicios que no pueden ponerse en pausa. Porque una sesión de rehabilitación no se recupera apretando actualizar. Una terapia no admite la opción «reintentar más tarde». Y una persona con discapacidad no puede quedar en modo espera hasta que alguien apruebe una transferencia.
El fallo también expone algo más profundo: la distancia entre las leyes y su ejecución. Sobre el papel, la asistencia integral es una política pública consolidada. En la práctica, miles de familias terminan siguiendo expedientes con la misma intensidad con la que otros siguen el precio del dólar o los resultados del campeonato.
Desde PAMI aseguran que no existe deuda y que el último pago ya fue realizado. Del otro lado, la Justicia habla de atrasos, irregularidades y una situación que justificó una orden judicial. Dos versiones conviviendo dentro del mismo expediente, como esas aplicaciones que te informan que el pedido fue entregado mientras vos seguís mirando una puerta vacía.
Al final, la discusión gira alrededor de algo bastante sencillo: cuando una prestación es esencial, el calendario también debería serlo. Porque los derechos pueden estar escritos en letra grande. El problema empieza cuando los pagos llegan en letra chica.