El Gobierno de San Juan avanza en un plan para fortalecer la Policía provincial mediante la incorporación de nuevos efectivos y la ampliación del equipamiento tecnológico destinado a la prevención del delito. Según confirmó el secretario de Seguridad, Enrique Delgado, la provincia prevé abrir 130 vacantes, distribuidas en 100 cargos para agentes y 30 para oficiales. La medida aguarda la definición final del gobernador para su puesta en marcha.
Más personal y apuesta por la tecnología
La incorporación de nuevos efectivos forma parte de una estrategia integral que busca modernizar el trabajo policial mediante herramientas tecnológicas. En ese marco, Delgado destacó la importancia de las armas Taser, de las cuales la fuerza dispone actualmente de 40 unidades.
Sobre este equipamiento, el funcionario sostuvo que “El número ideal serían entre 400 y 600 (Taser) para que el policía de calle tenga en su poder una”. Además, explicó que estos dispositivos se utilizan bajo un protocolo estricto que comienza con la verbalización y el arco voltaico disuasivo antes de recurrir al disparo.
Delgado indicó que, en numerosas ocasiones, la sola presencia del dispositivo de color naranja resulta suficiente para desactivar una situación de riesgo. A su vez, señaló que este sistema se complementa con el uso de cámaras corporales (body cams) en procedimientos especiales, lo que permite registrar el accionar policial y brindar respaldo tanto al efectivo como al ciudadano.
El arrebato, el principal desafío
Al evaluar la situación de la seguridad en la provincia, Delgado afirmó que el desempeño general merece un “nueve, casi un excelente”, al considerar que los distintos niveles de la fuerza cumplen con sus funciones. También aseguró que “San Juan es una provincia segura” y comparó la realidad local con la de grandes centros urbanos como Buenos Aires, Rosario y Córdoba.
No obstante, reconoció que el arrebato continúa siendo el delito más frecuente y complejo de combatir, con un promedio superior a 1.800 hechos por año. Para enfrentar esa problemática, el Gobierno implementa el programa “Seguridad presente en tu barrio”, mediante el cual funcionarios y fuerzas de seguridad mantienen encuentros con vecinos en distintos puntos de la provincia para relevar inquietudes y analizar el mapa del delito de cada zona.
Cambios en la formación policial
Finalmente, el secretario defendió el regreso de la capacitación de los efectivos a la Escuela de Policía, dejando atrás el esquema universitario. Según manifestó, esta decisión permitió recuperar el “espíritu de la fuerza” y formar efectivos mejor preparados para afrontar las exigencias del trabajo cotidiano.
<p>La Secretaría de Seguridad de San Juan prevé incorporar **130 nuevos efectivos** a la Policía provincial, con la apertura de vacantes para agentes y oficiales, mientras impulsa un plan de modernización tecnológica que incluye la ampliación del uso de armas Taser y cámaras corporales para reforzar la prevención del delito y optimizar los procedimientos policiales.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
130 vacantes para sumar policías y hasta 600 Taser como horizonte. La seguridad también tiene lista de deseos, pero antes necesita la firma del Gobernador para que el plan deje de ser promesa y empiece a caminar con uniforme.
La meta es que cada efectivo de calle tenga una Taser, como si se tratara de repartir llaves de un patrullero. Hoy hay 40. La diferencia es parecida a querer llenar un estadio llevando espectadores en un Fiat Uno: la intención está, el recorrido todavía es largo.
Mientras tanto, la provincia apuesta a convencer al delito con tecnología antes que con épica. El protocolo arranca hablando, sigue con el arco voltaico y recién después contempla el disparo. Según la explicación oficial, muchas veces alcanza con que aparezca el dispositivo naranja para que el conflicto cambie de idea. Un elemento que parece demostrar que, en algunos casos, el color del problema también puede ser el de la solución.
La estrategia no termina ahí. Las cámaras corporales buscan registrar cada procedimiento para dejar menos espacio a las versiones enfrentadas, porque en tiempos donde todo termina discutiéndose cuadro por cuadro, más vale que la evidencia llegue antes que el comentario del grupo de WhatsApp.
El diagnóstico oficial también dejó lugar para el optimismo: una seguridad calificada con «nueve, casi un excelente», aunque con una piedra en el zapato llamada arrebato. Más de 1.800 casos por año alcanzan para recordar que las estadísticas siempre encuentran la manera de bajarle el volumen al festejo.
Y mientras se recupera el «espíritu de la fuerza» con el regreso de la formación a la Escuela de Policía, la modernización avanza entre vacantes, dispositivos electrónicos y reuniones en las plazas con vecinos. En Argentina hasta la seguridad necesita hacer fila entre el presupuesto y la realidad.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno de San Juan avanza en un plan para fortalecer la Policía provincial mediante la incorporación de nuevos efectivos y la ampliación del equipamiento tecnológico destinado a la prevención del delito. Según confirmó el secretario de Seguridad, Enrique Delgado, la provincia prevé abrir 130 vacantes, distribuidas en 100 cargos para agentes y 30 para oficiales. La medida aguarda la definición final del gobernador para su puesta en marcha.
Más personal y apuesta por la tecnología
La incorporación de nuevos efectivos forma parte de una estrategia integral que busca modernizar el trabajo policial mediante herramientas tecnológicas. En ese marco, Delgado destacó la importancia de las armas Taser, de las cuales la fuerza dispone actualmente de 40 unidades.
Sobre este equipamiento, el funcionario sostuvo que “El número ideal serían entre 400 y 600 (Taser) para que el policía de calle tenga en su poder una”. Además, explicó que estos dispositivos se utilizan bajo un protocolo estricto que comienza con la verbalización y el arco voltaico disuasivo antes de recurrir al disparo.
Delgado indicó que, en numerosas ocasiones, la sola presencia del dispositivo de color naranja resulta suficiente para desactivar una situación de riesgo. A su vez, señaló que este sistema se complementa con el uso de cámaras corporales (body cams) en procedimientos especiales, lo que permite registrar el accionar policial y brindar respaldo tanto al efectivo como al ciudadano.
El arrebato, el principal desafío
Al evaluar la situación de la seguridad en la provincia, Delgado afirmó que el desempeño general merece un “nueve, casi un excelente”, al considerar que los distintos niveles de la fuerza cumplen con sus funciones. También aseguró que “San Juan es una provincia segura” y comparó la realidad local con la de grandes centros urbanos como Buenos Aires, Rosario y Córdoba.
No obstante, reconoció que el arrebato continúa siendo el delito más frecuente y complejo de combatir, con un promedio superior a 1.800 hechos por año. Para enfrentar esa problemática, el Gobierno implementa el programa “Seguridad presente en tu barrio”, mediante el cual funcionarios y fuerzas de seguridad mantienen encuentros con vecinos en distintos puntos de la provincia para relevar inquietudes y analizar el mapa del delito de cada zona.
Cambios en la formación policial
Finalmente, el secretario defendió el regreso de la capacitación de los efectivos a la Escuela de Policía, dejando atrás el esquema universitario. Según manifestó, esta decisión permitió recuperar el “espíritu de la fuerza” y formar efectivos mejor preparados para afrontar las exigencias del trabajo cotidiano.
130 vacantes para sumar policías y hasta 600 Taser como horizonte. La seguridad también tiene lista de deseos, pero antes necesita la firma del Gobernador para que el plan deje de ser promesa y empiece a caminar con uniforme.
La meta es que cada efectivo de calle tenga una Taser, como si se tratara de repartir llaves de un patrullero. Hoy hay 40. La diferencia es parecida a querer llenar un estadio llevando espectadores en un Fiat Uno: la intención está, el recorrido todavía es largo.
Mientras tanto, la provincia apuesta a convencer al delito con tecnología antes que con épica. El protocolo arranca hablando, sigue con el arco voltaico y recién después contempla el disparo. Según la explicación oficial, muchas veces alcanza con que aparezca el dispositivo naranja para que el conflicto cambie de idea. Un elemento que parece demostrar que, en algunos casos, el color del problema también puede ser el de la solución.
La estrategia no termina ahí. Las cámaras corporales buscan registrar cada procedimiento para dejar menos espacio a las versiones enfrentadas, porque en tiempos donde todo termina discutiéndose cuadro por cuadro, más vale que la evidencia llegue antes que el comentario del grupo de WhatsApp.
El diagnóstico oficial también dejó lugar para el optimismo: una seguridad calificada con «nueve, casi un excelente», aunque con una piedra en el zapato llamada arrebato. Más de 1.800 casos por año alcanzan para recordar que las estadísticas siempre encuentran la manera de bajarle el volumen al festejo.
Y mientras se recupera el «espíritu de la fuerza» con el regreso de la formación a la Escuela de Policía, la modernización avanza entre vacantes, dispositivos electrónicos y reuniones en las plazas con vecinos. En Argentina hasta la seguridad necesita hacer fila entre el presupuesto y la realidad.