Cada 13 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Zurdera, una jornada que busca generar conciencia sobre las dificultades que encuentran las personas zurdas en entornos, herramientas y objetos diseñados mayoritariamente para quienes utilizan la mano derecha. La celebración internacional fue impulsada en 1992 y se mantiene desde entonces cada 13 de agosto.
Las estimaciones científicas ubican a los zurdos en torno al 10% de la población mundial. Aunque actualmente la lateralidad izquierda es considerada una variante normal del desarrollo humano, durante siglos estuvo acompañada por prejuicios culturales, religiosos y lingüísticos.
Cuando la izquierda cargaba con una mala reputación
Parte de esa percepción puede rastrearse incluso en el lenguaje. La palabra latina sinister hacía referencia al lado izquierdo y posteriormente adquirió asociaciones vinculadas con lo desfavorable o amenazante. En contraste, dexter, asociado con la derecha, está relacionado etimológicamente con términos ligados a la habilidad y la destreza.
Las asociaciones negativas alrededor de la izquierda también aparecieron históricamente en diferentes tradiciones y creencias. En distintos períodos europeos se relacionó simbólicamente ese lado con malos augurios, fuerzas sobrenaturales o comportamientos considerados sospechosos. Sin embargo, no existen bases sólidas para afirmar que ser zurdo, por sí mismo, constituyera sistemáticamente una causa de persecución o condena por parte de la Inquisición.
La preferencia mayoritaria por la mano derecha también influyó en la organización de herramientas, métodos de escritura y diferentes prácticas sociales, generando durante generaciones situaciones incómodas para quienes utilizaban predominantemente la izquierda.
Las «correcciones» para obligar a escribir con la derecha
Uno de los capítulos mejor documentados ocurrió dentro de las escuelas. Durante buena parte de los siglos XIX y XX hubo niños zurdos a quienes se obligó a aprender a escribir utilizando la mano derecha, una práctica conocida como cambio o reconversión forzada de lateralidad.
Los métodos variaron según las épocas y los países e incluyeron desde instrucciones insistentes hasta restricciones físicas y castigos. Estudios posteriores analizaron los efectos de haber obligado a personas naturalmente zurdas a desarrollar la escritura con la mano contraria y encontraron adaptaciones persistentes en determinados patrones motores y de actividad cerebral.
La investigación moderna, sin embargo, no considera a la zurdera una enfermedad, un defecto ni una desviación que deba ser corregida. Tampoco resulta preciso reducirla a la idea de que los zurdos simplemente tienen un “hemisferio derecho dominante”. Los mecanismos que determinan la preferencia manual involucran factores genéticos, ambientales y del desarrollo cerebral que todavía continúan siendo estudiados.
De la discriminación a una jornada internacional
Con el abandono progresivo de las prácticas de corrección y una mayor comprensión científica de la lateralidad, las personas zurdas ganaron aceptación social durante el siglo XX.
El Día Internacional de la Zurdera comenzó a celebrarse el 13 de agosto de 1992 con el objetivo de visibilizar tanto las particularidades como las dificultades cotidianas de vivir en una sociedad donde aproximadamente nueve de cada diez personas utilizan preferentemente la mano derecha.
Esas dificultades todavía aparecen en objetos habituales: determinadas tijeras, abrelatas, escritorios, herramientas y sistemas de escritura pueden resultar menos cómodos para un usuario zurdo si fueron diseñados exclusivamente para una utilización diestra.
La investigación también ha estudiado posibles ventajas derivadas de ser parte de una minoría motriz. En algunos deportes de interacción directa, la menor frecuencia de rivales zurdos puede representar una ventaja competitiva, ya que los adversarios están acostumbrados a enfrentarse con mayor regularidad a movimientos realizados desde el lado derecho.
Más allá de ventajas o inconvenientes, la fecha busca derribar una idea que acompañó durante siglos a quienes escriben, comen o realizan gran parte de sus actividades con la izquierda: la zurdera es una expresión natural de la lateralidad humana y no algo que necesite ser corregido.
Cada 13 de agosto se celebra el Día Internacional de la Zurdera, una fecha destinada a visibilizar las dificultades cotidianas de quienes utilizan predominantemente la mano izquierda, cerca del 10% de la población mundial. La jornada también recuerda una historia marcada por prejuicios culturales y prácticas escolares que durante décadas intentaron obligar a niños zurdos a escribir con la derecha.
Durante siglos, la humanidad consiguió dominar océanos, levantar imperios y formular teorías sobre el universo, pero hubo algo que aparentemente resultó demasiado perturbador: una persona agarrando la cuchara con la izquierda. Este 13 de agosto se celebra el Día Internacional de la Zurdera y alrededor del 10% de la población tiene motivos para festejar haber sobrevivido a un planeta donde hasta las tijeras parecen haber sido diseñadas por una comisión internacional de diestros.
El prejuicio empezó con bastante anticipación. El latín utilizaba sinister para referirse al lado izquierdo, palabra que terminó asociándose también con lo desfavorable y que llegó hasta nosotros convertida en “siniestro”. Del otro lado estaba dexter, la derecha, familia lingüística de “destreza”. El diccionario prácticamente había decidido el partido antes del saque inicial: unos recibieron habilidad; los otros, música de película de terror.
Después llegó la escuela y durante buena parte de los siglos XIX y XX numerosos chicos zurdos descubrieron que el sistema educativo tenía una solución pedagógica impecable para su lateralidad natural: obligarlos a cambiarla. Existen registros y estudios sobre niños forzados a aprender a escribir con la derecha, una práctica que dejó consecuencias duraderas en la organización de determinadas funciones motoras. La pedagogía de aquel momento podría resumirse como “si funciona naturalmente, cambiémoslo hasta que deje de funcionar naturalmente”.
La ciencia contemporánea terminó arruinando el negocio de la superstición: ser zurdo no constituye una anomalía ni puede explicarse simplemente diciendo que alguien tiene “dominio del hemisferio derecho”. La lateralidad surge de una combinación compleja de genética, desarrollo y organización cerebral, y las diferencias entre zurdos y diestros son bastante más sofisticadas que aquella caricatura escolar.
Así que este jueves los zurdos pueden celebrar tranquilos. Siguen peleándose con cuadernos de espiral, utensilios pensados al revés y alguna tijera que convierte una línea recta en arte contemporáneo, pero al menos ya no tienen que explicar que escribir con la izquierda no anuncia la llegada del Apocalipsis. La humanidad progresó. Lentamente, claro. Y probablemente firmando el documento con la mano derecha.