Mientras la Selección argentina disputa el Mundial 2026, un informe de la consultora Scentia detectó un fuerte incremento en las ventas de alimentos y bebidas durante los días en los que juega el equipo dirigido por Lionel Scaloni. Según el relevamiento, el consumo en esos rubros llegó a crecer hasta un 90% en comparación con jornadas sin actividad de la Albiceleste.
El estudio muestra que el fenómeno se produce en un contexto de caída general del consumo, por lo que el comportamiento de los compradores durante los partidos representa una excepción respecto de la tendencia que atraviesa el mercado interno.
Qué productos lideran el aumento de las ventas
De acuerdo con Scentia, durante la primera semana de competencia mundialista comenzaron a observarse cambios en los hábitos de compra de los consumidores, especialmente en productos vinculados con reuniones para ver los partidos.
Entre los artículos que registraron los mayores incrementos aparecen los snacks, fiambres, pizzas, aperitivos y cerveza. En el debut de Argentina frente a Argelia, las ventas de snacks crecieron 92%, mientras que la cerveza aumentó 80%. En el mismo encuentro, los fiambres registraron una suba del 65%, las pizzas del 58% y los aperitivos del 35%.
El comportamiento se repitió en los siguientes compromisos de la Selección y mostró un mayor impacto cuando los partidos se disputaron durante los fines de semana.
En el detalle por productos también sobresalen incrementos del 20% en paté y picadillo, 16% en gin, 15% en aperitivos con alcohol, 12% en aceitunas y 10% en achuras.
El contraste con el consumo general
Los datos vinculados al Mundial contrastan con el comportamiento habitual del mercado. En su último informe de consumo masivo correspondiente a mayo, Scentia registró una caída interanual del 1,6% en la canasta general que incluye farmacias, hipermercados, comercios de barrio, mayoristas, kioscos y comercio electrónico.
En tanto, la medición correspondiente únicamente a supermercados y comercios barriales reflejó un descenso del 2,7% respecto del mismo mes del año anterior.
El informe también indicó que, por segmentos, las ventas en hipermercados retrocedieron 4,2%, los comercios de barrio bajaron 1,3%, los kioscos disminuyeron 0,8% y los mayoristas registraron una caída del 1,6%.
Las únicas excepciones fueron el comercio electrónico, que creció 29,9% interanual, y las farmacias, que mostraron una mejora del 2,3%.
Los resultados reflejan que, en medio de un escenario de consumo todavía debilitado, los partidos de la Selección argentina generan un comportamiento atípico en las compras, impulsando especialmente las ventas de alimentos y bebidas destinadas a reuniones y encuentros para seguir el Mundial.
Un informe de la consultora Scentia reveló que las ventas de alimentos y bebidas aumentaron hasta un 90% durante los partidos de la Selección argentina en el Mundial 2026. El crecimiento contrasta con la caída sostenida del consumo registrada en el resto de la economía, donde supermercados y comercios continúan mostrando retrocesos interanuales.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Ni promociones, ni baja de la inflación, ni discursos económicos. Lo que logró que miles de argentinos volvieran a llenar changuitos fue un partido de la Selección. El consumo encontró el botón de encendido justo cuando apareció Lionel Messi en la pantalla.
La economía lleva meses pidiendo señales de recuperación y las estadísticas responden con cara de empleado un lunes a las ocho de la mañana. Pero alcanza con que ruede una pelota para que las góndolas recuperen un entusiasmo que no aparece en ningún índice oficial. El asado espera. La picada se arma. La cerveza sale de la heladera. El Mundial, por unas horas, consigue lo que los manuales de macroeconomía todavía buscan explicar.
Los datos de Scentia muestran un fenómeno tan llamativo como incómodo para cualquier análisis político: mientras el consumo cotidiano sigue golpeado, los días en que juega Argentina las ventas de alimentos y bebidas pegan un salto de hasta el 90%. No cambió el salario en esas horas. No hubo una lluvia de créditos. Cambió el calendario: jugaba la Selección.
Los snacks vuelan de las góndolas, las cervezas desaparecen de las heladeras y las picadas recuperan protagonismo. Parece que la confianza del consumidor no estaba escondida en una planilla del Banco Central, sino esperando el horario del próximo partido.
El contraste resulta todavía más fuerte cuando se mira el resto de los números. Supermercados, autoservicios, kioscos y mayoristas continúan mostrando caídas interanuales. Es decir, el bolsillo sigue siendo el mismo. Lo único que cambia durante noventa minutos es la voluntad de hacer una excepción.
Quizás el fútbol no mueva la economía. Pero durante un Mundial consigue algo que parece igual de difícil: convencer a miles de personas de que, aunque sea por una noche, vale la pena gastar un poco más para juntarse frente al televisor.
Hay indicadores que hablan de consumo. Y hay otros que hablan de esperanza. A veces la diferencia entre ambos dura exactamente noventa minutos.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Mientras la Selección argentina disputa el Mundial 2026, un informe de la consultora Scentia detectó un fuerte incremento en las ventas de alimentos y bebidas durante los días en los que juega el equipo dirigido por Lionel Scaloni. Según el relevamiento, el consumo en esos rubros llegó a crecer hasta un 90% en comparación con jornadas sin actividad de la Albiceleste.
El estudio muestra que el fenómeno se produce en un contexto de caída general del consumo, por lo que el comportamiento de los compradores durante los partidos representa una excepción respecto de la tendencia que atraviesa el mercado interno.
Qué productos lideran el aumento de las ventas
De acuerdo con Scentia, durante la primera semana de competencia mundialista comenzaron a observarse cambios en los hábitos de compra de los consumidores, especialmente en productos vinculados con reuniones para ver los partidos.
Entre los artículos que registraron los mayores incrementos aparecen los snacks, fiambres, pizzas, aperitivos y cerveza. En el debut de Argentina frente a Argelia, las ventas de snacks crecieron 92%, mientras que la cerveza aumentó 80%. En el mismo encuentro, los fiambres registraron una suba del 65%, las pizzas del 58% y los aperitivos del 35%.
El comportamiento se repitió en los siguientes compromisos de la Selección y mostró un mayor impacto cuando los partidos se disputaron durante los fines de semana.
En el detalle por productos también sobresalen incrementos del 20% en paté y picadillo, 16% en gin, 15% en aperitivos con alcohol, 12% en aceitunas y 10% en achuras.
El contraste con el consumo general
Los datos vinculados al Mundial contrastan con el comportamiento habitual del mercado. En su último informe de consumo masivo correspondiente a mayo, Scentia registró una caída interanual del 1,6% en la canasta general que incluye farmacias, hipermercados, comercios de barrio, mayoristas, kioscos y comercio electrónico.
En tanto, la medición correspondiente únicamente a supermercados y comercios barriales reflejó un descenso del 2,7% respecto del mismo mes del año anterior.
El informe también indicó que, por segmentos, las ventas en hipermercados retrocedieron 4,2%, los comercios de barrio bajaron 1,3%, los kioscos disminuyeron 0,8% y los mayoristas registraron una caída del 1,6%.
Las únicas excepciones fueron el comercio electrónico, que creció 29,9% interanual, y las farmacias, que mostraron una mejora del 2,3%.
Los resultados reflejan que, en medio de un escenario de consumo todavía debilitado, los partidos de la Selección argentina generan un comportamiento atípico en las compras, impulsando especialmente las ventas de alimentos y bebidas destinadas a reuniones y encuentros para seguir el Mundial.
Un informe de la consultora Scentia reveló que las ventas de alimentos y bebidas aumentaron hasta un 90% durante los partidos de la Selección argentina en el Mundial 2026. El crecimiento contrasta con la caída sostenida del consumo registrada en el resto de la economía, donde supermercados y comercios continúan mostrando retrocesos interanuales.
Ni promociones, ni baja de la inflación, ni discursos económicos. Lo que logró que miles de argentinos volvieran a llenar changuitos fue un partido de la Selección. El consumo encontró el botón de encendido justo cuando apareció Lionel Messi en la pantalla.
La economía lleva meses pidiendo señales de recuperación y las estadísticas responden con cara de empleado un lunes a las ocho de la mañana. Pero alcanza con que ruede una pelota para que las góndolas recuperen un entusiasmo que no aparece en ningún índice oficial. El asado espera. La picada se arma. La cerveza sale de la heladera. El Mundial, por unas horas, consigue lo que los manuales de macroeconomía todavía buscan explicar.
Los datos de Scentia muestran un fenómeno tan llamativo como incómodo para cualquier análisis político: mientras el consumo cotidiano sigue golpeado, los días en que juega Argentina las ventas de alimentos y bebidas pegan un salto de hasta el 90%. No cambió el salario en esas horas. No hubo una lluvia de créditos. Cambió el calendario: jugaba la Selección.
Los snacks vuelan de las góndolas, las cervezas desaparecen de las heladeras y las picadas recuperan protagonismo. Parece que la confianza del consumidor no estaba escondida en una planilla del Banco Central, sino esperando el horario del próximo partido.
El contraste resulta todavía más fuerte cuando se mira el resto de los números. Supermercados, autoservicios, kioscos y mayoristas continúan mostrando caídas interanuales. Es decir, el bolsillo sigue siendo el mismo. Lo único que cambia durante noventa minutos es la voluntad de hacer una excepción.
Quizás el fútbol no mueva la economía. Pero durante un Mundial consigue algo que parece igual de difícil: convencer a miles de personas de que, aunque sea por una noche, vale la pena gastar un poco más para juntarse frente al televisor.
Hay indicadores que hablan de consumo. Y hay otros que hablan de esperanza. A veces la diferencia entre ambos dura exactamente noventa minutos.