Lionel Messi volvió a ser decisivo para la Selección argentina y marcó el gol del 2-2 frente a Egipto cuando se disputaban 83 minutos del encuentro correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026.
El capitán apareció en el momento de mayor presión para el conjunto dirigido por Lionel Scaloni, que había logrado descontar pocos minutos antes y buscaba desesperadamente el empate para mantenerse con vida en la Copa del Mundo.
Messi aprovechó el rebote y desató el festejo
La igualdad llegó tras una jugada dentro del área egipcia. Luego de una serie de rebotes, Messi capturó la pelota y sacó un potente remate que dejó sin posibilidades al arquero rival, estableciendo el 2-2 y desatando el festejo argentino.
El gol representó un envión anímico para la Albiceleste, que minutos antes había descontado gracias a un cabezazo de Cristian Romero, también tras una asistencia del capitán.
Argentina volvió a creer
Con el empate, la Selección recuperó impulso en el tramo final del partido y renovó sus posibilidades de avanzar a los cuartos de final. Después de haber estado dos goles abajo, el equipo de Scaloni encontró respuestas en los minutos decisivos y volvió a meterse de lleno en la pelea por la clasificación.
Messi volvió a asumir el protagonismo cuando el contexto era más adverso. Primero participó en la jugada del descuento y luego firmó el empate con una definición que mantuvo con vida a la Argentina en uno de los partidos más intensos del Mundial 2026.
Cuando Argentina estaba al borde de la eliminación, Lionel Messi volvió a aparecer en el momento más crítico. A los 83 minutos, el capitán aprovechó un rebote dentro del área y marcó un potente remate para establecer el 2-2 frente a Egipto, revitalizando las esperanzas de la Selección en los octavos de final del Mundial 2026.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Ochenta y tres minutos. Un rebote. Un zurdazo. Y otra vez Lionel Messi haciendo lo que parecía reservado para los recuerdos de YouTube. Cuando el Mundial empezaba a bajar la persiana, el capitán decidió que todavía no era hora de apagar la luz.
Hay partidos que se juegan con las piernas y otros que sobreviven gracias a la memoria. Argentina venía persiguiendo el resultado desde hacía más de una hora, chocando contra un rival ordenado y un reloj que avanzaba con la crueldad de un inspector de estacionamiento. Cada minuto pesaba más que el anterior.
Entonces apareció ese tipo de jugadas que no se planifican en un pizarrón. La pelota quedó viva dentro del área, nadie logró despejarla y Messi hizo lo que hacen los futbolistas distintos: necesitó apenas una fracción de segundo para decidir antes que todos. El remate salió con una violencia quirúrgica. El arquero apenas alcanzó a mirar cómo la pelota terminaba en la red.
El empate cambió el partido y también el clima. Donde hacía un rato había resignación empezaron a aparecer abrazos, gritos y una Selección que recuperó la convicción. No porque el cansancio desapareciera, sino porque el gol volvió a demostrar que el fútbol tiene la costumbre de borrar en un instante todo lo que parecía irreversible.
Messi ya había asistido a Cristian Romero para el descuento. Ahora firmó el empate con un gol que volvió a poner a Argentina de pie. No hizo falta ningún discurso motivacional. Alcanzó con un rebote y un zurdazo. A veces el liderazgo también entra por el ángulo.
Los mundiales tienen una regla que nunca aparece escrita en el reglamento: mientras la pelota siga rodando y Messi siga encontrando espacios, nadie se anima a escribir el final.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Lionel Messi volvió a ser decisivo para la Selección argentina y marcó el gol del 2-2 frente a Egipto cuando se disputaban 83 minutos del encuentro correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026.
El capitán apareció en el momento de mayor presión para el conjunto dirigido por Lionel Scaloni, que había logrado descontar pocos minutos antes y buscaba desesperadamente el empate para mantenerse con vida en la Copa del Mundo.
Messi aprovechó el rebote y desató el festejo
La igualdad llegó tras una jugada dentro del área egipcia. Luego de una serie de rebotes, Messi capturó la pelota y sacó un potente remate que dejó sin posibilidades al arquero rival, estableciendo el 2-2 y desatando el festejo argentino.
El gol representó un envión anímico para la Albiceleste, que minutos antes había descontado gracias a un cabezazo de Cristian Romero, también tras una asistencia del capitán.
Argentina volvió a creer
Con el empate, la Selección recuperó impulso en el tramo final del partido y renovó sus posibilidades de avanzar a los cuartos de final. Después de haber estado dos goles abajo, el equipo de Scaloni encontró respuestas en los minutos decisivos y volvió a meterse de lleno en la pelea por la clasificación.
Messi volvió a asumir el protagonismo cuando el contexto era más adverso. Primero participó en la jugada del descuento y luego firmó el empate con una definición que mantuvo con vida a la Argentina en uno de los partidos más intensos del Mundial 2026.
Cuando Argentina estaba al borde de la eliminación, Lionel Messi volvió a aparecer en el momento más crítico. A los 83 minutos, el capitán aprovechó un rebote dentro del área y marcó un potente remate para establecer el 2-2 frente a Egipto, revitalizando las esperanzas de la Selección en los octavos de final del Mundial 2026.
Ochenta y tres minutos. Un rebote. Un zurdazo. Y otra vez Lionel Messi haciendo lo que parecía reservado para los recuerdos de YouTube. Cuando el Mundial empezaba a bajar la persiana, el capitán decidió que todavía no era hora de apagar la luz.
Hay partidos que se juegan con las piernas y otros que sobreviven gracias a la memoria. Argentina venía persiguiendo el resultado desde hacía más de una hora, chocando contra un rival ordenado y un reloj que avanzaba con la crueldad de un inspector de estacionamiento. Cada minuto pesaba más que el anterior.
Entonces apareció ese tipo de jugadas que no se planifican en un pizarrón. La pelota quedó viva dentro del área, nadie logró despejarla y Messi hizo lo que hacen los futbolistas distintos: necesitó apenas una fracción de segundo para decidir antes que todos. El remate salió con una violencia quirúrgica. El arquero apenas alcanzó a mirar cómo la pelota terminaba en la red.
El empate cambió el partido y también el clima. Donde hacía un rato había resignación empezaron a aparecer abrazos, gritos y una Selección que recuperó la convicción. No porque el cansancio desapareciera, sino porque el gol volvió a demostrar que el fútbol tiene la costumbre de borrar en un instante todo lo que parecía irreversible.
Messi ya había asistido a Cristian Romero para el descuento. Ahora firmó el empate con un gol que volvió a poner a Argentina de pie. No hizo falta ningún discurso motivacional. Alcanzó con un rebote y un zurdazo. A veces el liderazgo también entra por el ángulo.
Los mundiales tienen una regla que nunca aparece escrita en el reglamento: mientras la pelota siga rodando y Messi siga encontrando espacios, nadie se anima a escribir el final.