La Municipalidad de Las Heras prohibió la realización de sorteos, rifas, concursos, subastas y cualquier otro mecanismo que implique la entrega de animales como premio en todo el territorio departamental. La medida fue oficializada mediante una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante y promulgada por el intendente Francisco Lo Presti.
La normativa alcanza a cualquier especie, raza, edad o condición y establece que los animales no podrán ser utilizados como incentivo o recompensa en actividades promocionales o de azar.
Los fundamentos de la medida
En los fundamentos del proyecto se sostiene que «los animales son seres sintientes por lo que deben recibir un trato digno, responsable y respetuoso, alejado de toda consideración como meros bienes transables».
Además, el Concejo Deliberante señaló que la entrega de animales mediante rifas o sorteos fomenta la tenencia irresponsable, ya que no garantiza que quienes los reciban cuenten con las condiciones necesarias para brindarles un adecuado cuidado, lo que puede derivar en situaciones de abandono, negligencia o maltrato.
La ordenanza también cita criterios de la Organización Mundial de Sanidad Animal, que promueve que toda transferencia de animales domésticos se realice bajo condiciones que aseguren su bienestar y trazabilidad sanitaria, aspectos considerados incompatibles con este tipo de mecanismos.
Multas de hasta $330.000
La normativa dispone que, una vez constatada una infracción, las autoridades municipales labrarán el acta correspondiente y otorgarán un plazo de cinco días para que los responsables ejerzan su derecho de defensa.
Las sanciones económicas oscilarán entre 800 y 2.000 Unidades Tributarias Municipales (UTM). Con el valor actual de la UTM fijado en $165, las multas podrán ir desde $132.000 hasta $330.000.
Para determinar el monto de la sanción se tendrá en cuenta la cantidad de animales involucrados, la especie, las circunstancias de la infracción y la eventual reincidencia. En caso de repetirse la conducta, la multa podrá aplicarse en su máximo previsto.
Los infractores deberán asumir todos los gastos
La ordenanza establece además que quienes incumplan la normativa deberán afrontar los costos del secuestro, traslado, alojamiento, alimentación y atención veterinaria de los animales involucrados.
El pago de esos gastos será un requisito previo para solicitar la restitución de los ejemplares. Si los responsables no realizan el pedido, los animales podrán ser incorporados a programas de adopción responsable.
En caso de incumplimiento en el pago de los costos generados, la Municipalidad podrá iniciar las acciones administrativas o judiciales correspondientes para recuperar las sumas adeudadas, de acuerdo con la legislación vigente.
La Municipalidad de Las Heras prohibió la realización de sorteos, rifas y concursos que entreguen animales como premio. La ordenanza establece multas de entre $132.000 y $330.000 para los infractores, quienes además deberán afrontar los costos derivados del secuestro, traslado y cuidado de los animales involucrados.
Se terminó eso de ganarse un cachorro con un número de rifa. En Las Heras, los animales dejaron de figurar entre los premios posibles y pasaron a ocupar el lugar que la ordenanza considera que siempre debieron tener: el de seres sintientes y no el de objetos promocionales.
Durante años hubo rifas donde un perro, un conejo o algún otro animal aparecía al lado de una bicicleta o una canasta familiar. La diferencia es que la bicicleta nunca necesitó vacunas, alimento ni un hogar para toda la vida. El azar puede repartir premios; la responsabilidad, no.
La nueva normativa apunta justamente a ese punto. Recibir un animal por un sorteo no garantiza que quien lo obtenga tenga el tiempo, los recursos o el compromiso necesarios para cuidarlo. Y cuando esa decisión depende más de un número que de una elección consciente, las consecuencias suelen recaer sobre quien menos eligió participar: el propio animal.
La ordenanza también endurece las sanciones económicas y obliga a los infractores a asumir todos los gastos que genere el rescate y mantenimiento de los ejemplares involucrados. Porque si durante años algunos trataron a los animales como premios, ahora la factura también viene incluida.
Hay rifas donde el premio cambia una tarde. Un animal cambia una vida. Esa diferencia, desde ahora, quedó escrita en una ordenanza.