El Gobierno de Estados Unidos autorizó la posible venta de vehículos de asalto anfibio AAV-7 a la Armada Italiana, en una operación valuada en US$ 30,6 millones que se realizará a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS).
La notificación fue enviada por el Departamento de Estado al Congreso estadounidense y contempla la transferencia de unidades retiradas del servicio activo por el Cuerpo de Marines de Estados Unidos (USMC), como parte del proceso de modernización de esa fuerza.
Qué incluye la operación
Según la documentación oficial, Italia solicitó la adquisición de tres vehículos AAVC-7A1 en configuración de mando y cuatro AAVR-7A1 destinados a tareas de recuperación.
El paquete también contempla la entrega de equipos de apoyo logístico, kits de redes de camuflaje con reducción de firma radar, manuales técnicos no clasificados y otros elementos necesarios para el sostenimiento del sistema.
Desde el Departamento de Estado señalaron que la operación contribuirá a fortalecer los objetivos de política exterior y seguridad de Estados Unidos al mejorar las capacidades de un aliado de la OTAN considerado estratégico para la estabilidad política y económica de Europa.
Destino para la Brigada Marina «San Marco»
Aunque la notificación oficial no identifica expresamente a la unidad destinataria, los vehículos estarían destinados a la Brigada Marina «San Marco», el componente anfibio de la Armada Italiana equivalente a la Infantería de Marina de otros países.
La incorporación de las variantes de mando y recuperación permitirá reforzar las capacidades de conducción, apoyo y sostenimiento de las operaciones anfibias, complementando los vehículos que ya se encuentran en servicio.
Las autoridades estadounidenses también indicaron que la transferencia no modificará el equilibrio militar básico de la región, al tratarse de una modernización de capacidades ya existentes.
El reemplazo de los históricos AAV-7
La operación forma parte del proceso de transformación que lleva adelante el Cuerpo de Marines de Estados Unidos, que avanza en el retiro gradual de la familia de vehículos anfibios AAV-7.
Estas plataformas están siendo reemplazadas por los nuevos Amphibious Combat Vehicle (ACV) 8×8, desarrollados por BAE Systems, en el marco de una estrategia orientada a adaptar las fuerzas estadounidenses a nuevos escenarios operacionales.
La disponibilidad de unidades excedentes permite que estos vehículos sean ofrecidos a países aliados mediante el programa FMS, prolongando su vida útil en fuerzas que continúan considerando a las operaciones anfibias como una capacidad estratégica.
Estados Unidos autorizó la posible venta de siete vehículos de asalto anfibio AAV-7 retirados del Cuerpo de Marines a la Armada Italiana por un valor estimado de US$ 30,6 millones. La operación, enmarcada en el programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS), busca reforzar las capacidades expedicionarias de Italia y modernizar a la Brigada Marina «San Marco».
Mientras unos los retiran, otros hacen fila para incorporarlos. Estados Unidos empezó a despedirse de sus históricos vehículos anfibios AAV-7, pero antes de que terminen convertidos en piezas de museo encontraron un nuevo destino: Italia.
Es la versión militar del «todavía anda perfecto». Lo que para un ejército representa el paso a una nueva generación de blindados, para otro sigue siendo una herramienta útil para mantener capacidades estratégicas. Como cuando un vecino cambia el auto por uno cero kilómetro y el anterior todavía tiene varios viajes por delante.
La operación no implica armamento nuevo ni un salto tecnológico revolucionario. Incluye vehículos de mando y recuperación que complementarán a los que ya utiliza la Brigada Marina «San Marco», el componente anfibio de la Armada Italiana. Además del material, el paquete incorpora equipos logísticos, manuales técnicos y sistemas de apoyo necesarios para mantenerlos operativos.
La venta también deja en evidencia cómo funcionan los grandes programas militares. Antes de retirar definitivamente un sistema, las potencias suelen ofrecerlo a países aliados mediante mecanismos de cooperación que permiten extender su vida útil durante varios años más. Lo que cambia de bandera no necesariamente deja de ser útil.
En defensa, como en cualquier garaje, siempre hay alguien dispuesto a darle una segunda vida a un vehículo que todavía tiene kilómetros por recorrer.