El complejo escenario que atraviesa la industria vitivinícola argentina, marcado por la caída del consumo interno, el estancamiento de las exportaciones, el incremento de los costos y los efectos de la variable climática, continúa impactando sobre algunas de las principales bodegas del país.
En ese contexto, la bodega sanjuanina Casa Montes, responsable de marcas como Ampakama, Fuego Negro, Alzamora, Baltazar y Casa Montes, atraviesa una delicada situación financiera, de acuerdo con los registros publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Cheques rechazados y una deuda millonaria
Según la base de deudores del BCRA, la empresa acumula 386 cheques rechazados por falta de fondos, situación que representa un pasivo de $677,4 millones. Además, el organismo informa otra deuda de $17,7 millones correspondiente a cheques rechazados por «defectos formales».
La mayor parte de los documentos rechazados se concentra desde mediados del año pasado hasta la actualidad. A ello se suma una deuda superior a $1.000 millones con entidades financieras como Supervielle, Galicia y Banco de San Juan, siempre según los registros oficiales.
La explicación de la empresa
Durante el primer tramo de 2026, Casa Montes ya había reconocido la existencia de valores rechazados y aseguró que aproximadamente el 80% de esos compromisos se encontraba regularizado.
La empresa sostuvo que la situación no respondió a una falta estructural de financiamiento ni a un cambio en su comportamiento habitual. Según explicó, históricamente se financió mediante herramientas bancarias tradicionales, como acuerdos de descubierto, préstamos de capital de trabajo y descuento de valores.
De acuerdo con la versión de la bodega, el conflicto comenzó en mayo del año pasado, cuando ingresó fuera de término a un plan de pagos ante ARCA para regularizar obligaciones tributarias. Esa demora derivó en un embargo que inmovilizó las cuentas bancarias de la firma en todas las entidades con las que operaba.
Como consecuencia, se produjeron los rechazos de cheques. La empresa indicó que parte de esos valores fueron posteriormente repuestos y abonados a los proveedores, aunque el proceso de recuperación de los cheques electrónicos resultó lento y los documentos continuaron figurando como rechazados en los registros del Banco Central durante ese período.
Casa Montes afirmó además que esa situación afectó su vínculo con las entidades financieras, que dejaron de renovar los acuerdos de descubierto vigentes. Según la compañía, esa decisión limitó su capacidad para afrontar los descubiertos y cancelar la totalidad de los valores emitidos en tiempo y forma, profundizando de manera transitoria la tensión financiera.
Un contexto adverso para el sector
Las dificultades de Casa Montes se suman a las de otras bodegas de relevancia nacional. En las últimas semanas trascendió que Bianchi despidió a 17 empleados y enfrenta una importante deuda bancaria que la acerca a un eventual concurso de acreedores. En tanto, Norton registra un pasivo superior a los u$s40 millones, con 367 acreedores presentados ante la Justicia para reclamar el cobro de deudas, según información judicial de Mendoza.
La bodega sanjuanina Casa Montes atraviesa una delicada situación financiera, con 386 cheques rechazados por falta de fondos, una deuda vinculada a esos valores de $677,4 millones y compromisos bancarios que superan los $1.000 millones, según registros del Banco Central. La empresa atribuyó el origen de la crisis a un embargo de cuentas derivado de un plan de pagos tributario presentado fuera de término.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
386 cheques sin fondos y casi $680 millones en rojo. Una cifra que alcanza para llenar una carpeta bancaria más gruesa que el manual de instrucciones de un Fiat Duna y que deja a una de las bodegas más importantes de San Juan en el centro de una tormenta financiera.
Mientras el vino intenta abrirse paso en un mercado con consumo flojo, exportaciones que no despegan y costos que siguen subiendo, las cuentas parecen haber decidido hacer la vendimia por separado. El sistema financiero tiene menos paciencia que una fila en Rentas un lunes a las ocho de la mañana.
Casa Montes no aparece sola en el mapa de las dificultades que atraviesa la industria vitivinícola. En los últimos meses también quedaron expuestas las complicaciones de otras bodegas relevantes, reflejo de un escenario donde producir ya no alcanza y vender tampoco garantiza tranquilidad. El resultado es una cadena donde cada eslabón depende del siguiente, pero cualquier tropiezo termina golpeando a todos.
Según los registros oficiales, los rechazos de cheques comenzaron a acumularse desde mediados del año pasado y continúan hasta la actualidad. La empresa sostiene que buena parte de esos compromisos fueron regularizados, aunque los registros del Banco Central todavía reflejan el impacto de aquella secuencia. Como suele ocurrir con ciertos trámites, la realidad puede avanzar a una velocidad y los papeles a otra bastante más contemplativa.
La explicación de la firma apunta a un embargo de cuentas bancarias provocado por una demora en la adhesión a un plan de pagos tributario. Con las cuentas inmovilizadas, los cheques empezaron a rebotar, los bancos dejaron de renovar acuerdos de descubierto y la rueda financiera terminó girando en sentido contrario. Es el efecto dominó, pero con sellos, formularios y ejecutivos de cuenta.
En una actividad donde todo se mide en cosechas y paciencia, los números decidieron fermentar antes que el vino. Y las planillas no distinguen entre reserva, varietal o etiqueta premium.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El complejo escenario que atraviesa la industria vitivinícola argentina, marcado por la caída del consumo interno, el estancamiento de las exportaciones, el incremento de los costos y los efectos de la variable climática, continúa impactando sobre algunas de las principales bodegas del país.
En ese contexto, la bodega sanjuanina Casa Montes, responsable de marcas como Ampakama, Fuego Negro, Alzamora, Baltazar y Casa Montes, atraviesa una delicada situación financiera, de acuerdo con los registros publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Cheques rechazados y una deuda millonaria
Según la base de deudores del BCRA, la empresa acumula 386 cheques rechazados por falta de fondos, situación que representa un pasivo de $677,4 millones. Además, el organismo informa otra deuda de $17,7 millones correspondiente a cheques rechazados por «defectos formales».
La mayor parte de los documentos rechazados se concentra desde mediados del año pasado hasta la actualidad. A ello se suma una deuda superior a $1.000 millones con entidades financieras como Supervielle, Galicia y Banco de San Juan, siempre según los registros oficiales.
La explicación de la empresa
Durante el primer tramo de 2026, Casa Montes ya había reconocido la existencia de valores rechazados y aseguró que aproximadamente el 80% de esos compromisos se encontraba regularizado.
La empresa sostuvo que la situación no respondió a una falta estructural de financiamiento ni a un cambio en su comportamiento habitual. Según explicó, históricamente se financió mediante herramientas bancarias tradicionales, como acuerdos de descubierto, préstamos de capital de trabajo y descuento de valores.
De acuerdo con la versión de la bodega, el conflicto comenzó en mayo del año pasado, cuando ingresó fuera de término a un plan de pagos ante ARCA para regularizar obligaciones tributarias. Esa demora derivó en un embargo que inmovilizó las cuentas bancarias de la firma en todas las entidades con las que operaba.
Como consecuencia, se produjeron los rechazos de cheques. La empresa indicó que parte de esos valores fueron posteriormente repuestos y abonados a los proveedores, aunque el proceso de recuperación de los cheques electrónicos resultó lento y los documentos continuaron figurando como rechazados en los registros del Banco Central durante ese período.
Casa Montes afirmó además que esa situación afectó su vínculo con las entidades financieras, que dejaron de renovar los acuerdos de descubierto vigentes. Según la compañía, esa decisión limitó su capacidad para afrontar los descubiertos y cancelar la totalidad de los valores emitidos en tiempo y forma, profundizando de manera transitoria la tensión financiera.
Un contexto adverso para el sector
Las dificultades de Casa Montes se suman a las de otras bodegas de relevancia nacional. En las últimas semanas trascendió que Bianchi despidió a 17 empleados y enfrenta una importante deuda bancaria que la acerca a un eventual concurso de acreedores. En tanto, Norton registra un pasivo superior a los u$s40 millones, con 367 acreedores presentados ante la Justicia para reclamar el cobro de deudas, según información judicial de Mendoza.
La bodega sanjuanina Casa Montes atraviesa una delicada situación financiera, con 386 cheques rechazados por falta de fondos, una deuda vinculada a esos valores de $677,4 millones y compromisos bancarios que superan los $1.000 millones, según registros del Banco Central. La empresa atribuyó el origen de la crisis a un embargo de cuentas derivado de un plan de pagos tributario presentado fuera de término.
386 cheques sin fondos y casi $680 millones en rojo. Una cifra que alcanza para llenar una carpeta bancaria más gruesa que el manual de instrucciones de un Fiat Duna y que deja a una de las bodegas más importantes de San Juan en el centro de una tormenta financiera.
Mientras el vino intenta abrirse paso en un mercado con consumo flojo, exportaciones que no despegan y costos que siguen subiendo, las cuentas parecen haber decidido hacer la vendimia por separado. El sistema financiero tiene menos paciencia que una fila en Rentas un lunes a las ocho de la mañana.
Casa Montes no aparece sola en el mapa de las dificultades que atraviesa la industria vitivinícola. En los últimos meses también quedaron expuestas las complicaciones de otras bodegas relevantes, reflejo de un escenario donde producir ya no alcanza y vender tampoco garantiza tranquilidad. El resultado es una cadena donde cada eslabón depende del siguiente, pero cualquier tropiezo termina golpeando a todos.
Según los registros oficiales, los rechazos de cheques comenzaron a acumularse desde mediados del año pasado y continúan hasta la actualidad. La empresa sostiene que buena parte de esos compromisos fueron regularizados, aunque los registros del Banco Central todavía reflejan el impacto de aquella secuencia. Como suele ocurrir con ciertos trámites, la realidad puede avanzar a una velocidad y los papeles a otra bastante más contemplativa.
La explicación de la firma apunta a un embargo de cuentas bancarias provocado por una demora en la adhesión a un plan de pagos tributario. Con las cuentas inmovilizadas, los cheques empezaron a rebotar, los bancos dejaron de renovar acuerdos de descubierto y la rueda financiera terminó girando en sentido contrario. Es el efecto dominó, pero con sellos, formularios y ejecutivos de cuenta.
En una actividad donde todo se mide en cosechas y paciencia, los números decidieron fermentar antes que el vino. Y las planillas no distinguen entre reserva, varietal o etiqueta premium.