Un apagón dejó a oscuras al Hospital Zonal de Esquel mientras se realizaban dos cirugías simultáneas y obligó a los médicos a completar las intervenciones iluminados con las linternas de sus teléfonos celulares. El sistema eléctrico de respaldo tardó más de 20 minutos en activarse y no respondió de manera automática en todas las áreas.
El episodio, ocurrido en el establecimiento sanitario de la provincia de Chubut, derivó en una denuncia formal, la suspensión de las operaciones programadas y un reclamo de los profesionales para que se ejecuten obras urgentes en el edificio.
La falla no afectó únicamente la iluminación. Durante el corte también quedaron interrumpidos la ventilación mecánica anestésica, los monitores multiparamétricos, las torres de laparoscopía y los sistemas de aspiración. Para restablecer parcialmente el suministro, el personal debió “puentear” una llave térmica con un cable.
El Servicio de Cirugía calificó lo ocurrido como un “hecho de extrema gravedad que comprometió seriamente la seguridad de los pacientes y del equipo de salud”. En la presentación, los profesionales también deslindaron responsabilidades civiles, penales, administrativas y éticas ante eventuales complicaciones vinculadas con la precariedad técnica y edilicia del hospital.
Dos cirugías en simultáneo durante el apagón
El corte se produjo mientras se desarrollaban dos intervenciones en simultáneo en la planta quirúrgica, compuesta por tres quirófanos. Uno de los pacientes era sometido a una reintervención, mientras que en la sala contigua se realizaba una cirugía biliar compleja.
El cirujano Hernán Navarro explicó que su procedimiento laparoscópico se encontraba en la etapa final cuando se interrumpió la energía. “Por suerte ya estaba terminando la laparoscopía y estábamos en la etapa de cierre de las incisiones, pero toda la parte de reanimación y recuperación del paciente se tuvo que hacer con la luz del celular”.
En el quirófano contiguo, la situación era más delicada debido a que la operación se encontraba aproximadamente en la mitad de su desarrollo. “Por suerte era una cirugía convencional y se pudo terminar así, como se ve en las imágenes”, señaló Navarro.
El médico indicó que el apagón general se produjo como consecuencia de una intensa nevada que afectó a toda la ciudad, aunque remarcó que el problema principal fue la vulnerabilidad del sistema interno de emergencia. “En la Patagonia estamos acostumbrados a que se corte la luz. El problema fue que el dispositivo de emergencia tardó más de 20 minutos en activarse y, cuando volvió, solo funcionó en una de las plantas quirúrgicas”.
Navarro agregó que en terapia intensiva también fue necesario conectar otro cable y asistir manualmente a pacientes que se encontraban con soporte respiratorio. “Fue una eternidad”, resumió.
Denuncia, suspensión de operaciones y reclamos
El Hospital Zonal de Esquel es un centro provincial de referencia del que dependen 14 localidades del noroeste de Chubut. Según explicó el cirujano, la población de la región aumentó durante los últimos años, mientras que el establecimiento arrastra desde hace décadas problemas edilicios que todavía no fueron resueltos.
Tras el incidente, el Servicio de Cirugía reclamó la apertura de una investigación administrativa y la elaboración de un informe técnico independiente para determinar las causas de la falla del sistema eléctrico principal y del equipo de emergencia.
Los profesionales solicitaron además una evaluación integral del equipamiento biomédico de alta complejidad que pudo haber resultado afectado por las oscilaciones y las caídas de tensión. El pedido comprende torres de laparoscopía, arco en C, equipos de anestesia, monitores multiparamétricos, electrobisturíes, mesas eléctricas y equipos de esterilización.
También exigieron una certificación técnica formal del sistema eléctrico general antes de retomar la actividad quirúrgica habitual. Hasta que existan garantías de seguridad, el equipo médico pidió suspender las operaciones programadas y disponer de los medios necesarios para derivar pacientes hacia otro establecimiento.
La presentación incluyó un pedido para que la denuncia sea elevada a la Secretaría de Salud y al gobernador de Chubut. Los profesionales reclamaron obras y refacciones urgentes para garantizar que el bloque quirúrgico cuente con un suministro eléctrico seguro, continuo y automático, sin depender de maniobras manuales durante una emergencia.
Como respuesta provisoria, se organizó una guardia destinada a intentar que el motor arranque con mayor rapidez ante un nuevo corte y se estableció un protocolo de derivación hacia un centro privado. Para Navarro, esas disposiciones no solucionan el problema estructural. “La solución real todavía no está. La verdadera solución va a llegar cuando hagan un hospital nuevo”.
La respuesta del Gobierno de Chubut
El secretario de Salud de Chubut, Sergio Wisky, calificó el episodio como “una situación absolutamente excepcional, provocada por un evento climático extraordinario que afectó a toda la ciudad”.
El funcionario precisó que “lo más importante es que el paciente se encuentra en buen estado de salud y que el equipo médico pudo completar la intervención quirúrgica siguiendo los protocolos establecidos para este tipo de contingencias”.
Tras lo ocurrido, la Secretaría de Salud provincial dispuso un refuerzo de los turnos del personal de Servicios Generales y alcanzó un acuerdo con el sector privado de Esquel para disponer de quirófanos ante eventuales emergencias. También incorporó equipamiento adicional de generación eléctrica para las áreas críticas del hospital.
El Gobierno provincial tramita, además, la compra de un nuevo sistema eléctrico de emergencia para el establecimiento. Se trata de un grupo electrógeno de 330 KVA en régimen de espera y 300 KVA en régimen continuo, cuya adquisición, traslado e instalación demandarán una inversión de $86.629.545.
A diferencia del equipamiento actual, el nuevo sistema abastecerá la totalidad de los servicios del hospital e incorporará un tablero de transferencia automática para activar el suministro de respaldo de manera inmediata ante cualquier interrupción de la red.
“Nuestro objetivo es aprender de lo sucedido, reforzar los sistemas de respuesta y seguir invirtiendo para que nuestros hospitales cuenten con la mejor infraestructura posible”, sostuvo Wisky.
Un apagón dejó sin energía al Hospital Zonal de Esquel mientras se realizaban dos cirugías simultáneas y obligó al personal médico a completar las intervenciones con la iluminación de teléfonos celulares. La demora del sistema eléctrico de emergencia provocó una denuncia formal, la suspensión de operaciones programadas y un reclamo por obras urgentes en el establecimiento de Chubut.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En el Hospital Zonal de Esquel, dos cirugías atravesaron una contingencia que parecía diseñada por un guionista especializado en suspenso hospitalario con presupuesto municipal: se cortó la electricidad, el sistema de emergencia decidió tomarse más de 20 minutos para reflexionar sobre su verdadera vocación y los médicos terminaron trabajando con las linternas de sus celulares. La medicina de alta complejidad, de pronto, quedó dependiendo del porcentaje de batería y de que ninguna notificación interrumpiera el momento menos indicado.
Mientras los equipos de anestesia, los monitores y las torres de laparoscopía dejaban de funcionar, el personal debió recurrir a una maniobra que difícilmente figure en los folletos institucionales: “puentear” una llave térmica con un cable. El hospital pasó así de centro sanitario de referencia para 14 localidades a una versión extrema de programa de supervivencia, donde la misión consistía en completar una operación sin electricidad, sin aspiración y sin que el generador continuara meditando acerca del sentido de la corriente alterna.
La nevada explicó el corte general, pero no que el respaldo automático reaccionara con la velocidad administrativa de un expediente olvidado. En terapia intensiva también hubo que conectar cables y asistir manualmente a pacientes con soporte respiratorio. Todo ocurrió mientras el edificio recordaba, con una contundencia difícil de ignorar, que décadas de problemas estructurales no desaparecen mediante comunicados, sino que suelen reaparecer en el momento exacto en que alguien sostiene un bisturí.
Después llegaron las medidas transitorias: una guardia para intentar que el motor arranque más rápido, acuerdos para utilizar quirófanos privados y la promesa de incorporar equipamiento. Una solución provisoria para un problema permanente, porque en la infraestructura pública argentina la emergencia suele tener protocolo, comisión investigadora y presupuesto futuro, pero rara vez la cortesía de esperar a que termine la cirugía.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un apagón dejó a oscuras al Hospital Zonal de Esquel mientras se realizaban dos cirugías simultáneas y obligó a los médicos a completar las intervenciones iluminados con las linternas de sus teléfonos celulares. El sistema eléctrico de respaldo tardó más de 20 minutos en activarse y no respondió de manera automática en todas las áreas.
El episodio, ocurrido en el establecimiento sanitario de la provincia de Chubut, derivó en una denuncia formal, la suspensión de las operaciones programadas y un reclamo de los profesionales para que se ejecuten obras urgentes en el edificio.
La falla no afectó únicamente la iluminación. Durante el corte también quedaron interrumpidos la ventilación mecánica anestésica, los monitores multiparamétricos, las torres de laparoscopía y los sistemas de aspiración. Para restablecer parcialmente el suministro, el personal debió “puentear” una llave térmica con un cable.
El Servicio de Cirugía calificó lo ocurrido como un “hecho de extrema gravedad que comprometió seriamente la seguridad de los pacientes y del equipo de salud”. En la presentación, los profesionales también deslindaron responsabilidades civiles, penales, administrativas y éticas ante eventuales complicaciones vinculadas con la precariedad técnica y edilicia del hospital.
Dos cirugías en simultáneo durante el apagón
El corte se produjo mientras se desarrollaban dos intervenciones en simultáneo en la planta quirúrgica, compuesta por tres quirófanos. Uno de los pacientes era sometido a una reintervención, mientras que en la sala contigua se realizaba una cirugía biliar compleja.
El cirujano Hernán Navarro explicó que su procedimiento laparoscópico se encontraba en la etapa final cuando se interrumpió la energía. “Por suerte ya estaba terminando la laparoscopía y estábamos en la etapa de cierre de las incisiones, pero toda la parte de reanimación y recuperación del paciente se tuvo que hacer con la luz del celular”.
En el quirófano contiguo, la situación era más delicada debido a que la operación se encontraba aproximadamente en la mitad de su desarrollo. “Por suerte era una cirugía convencional y se pudo terminar así, como se ve en las imágenes”, señaló Navarro.
El médico indicó que el apagón general se produjo como consecuencia de una intensa nevada que afectó a toda la ciudad, aunque remarcó que el problema principal fue la vulnerabilidad del sistema interno de emergencia. “En la Patagonia estamos acostumbrados a que se corte la luz. El problema fue que el dispositivo de emergencia tardó más de 20 minutos en activarse y, cuando volvió, solo funcionó en una de las plantas quirúrgicas”.
Navarro agregó que en terapia intensiva también fue necesario conectar otro cable y asistir manualmente a pacientes que se encontraban con soporte respiratorio. “Fue una eternidad”, resumió.
Denuncia, suspensión de operaciones y reclamos
El Hospital Zonal de Esquel es un centro provincial de referencia del que dependen 14 localidades del noroeste de Chubut. Según explicó el cirujano, la población de la región aumentó durante los últimos años, mientras que el establecimiento arrastra desde hace décadas problemas edilicios que todavía no fueron resueltos.
Tras el incidente, el Servicio de Cirugía reclamó la apertura de una investigación administrativa y la elaboración de un informe técnico independiente para determinar las causas de la falla del sistema eléctrico principal y del equipo de emergencia.
Los profesionales solicitaron además una evaluación integral del equipamiento biomédico de alta complejidad que pudo haber resultado afectado por las oscilaciones y las caídas de tensión. El pedido comprende torres de laparoscopía, arco en C, equipos de anestesia, monitores multiparamétricos, electrobisturíes, mesas eléctricas y equipos de esterilización.
También exigieron una certificación técnica formal del sistema eléctrico general antes de retomar la actividad quirúrgica habitual. Hasta que existan garantías de seguridad, el equipo médico pidió suspender las operaciones programadas y disponer de los medios necesarios para derivar pacientes hacia otro establecimiento.
La presentación incluyó un pedido para que la denuncia sea elevada a la Secretaría de Salud y al gobernador de Chubut. Los profesionales reclamaron obras y refacciones urgentes para garantizar que el bloque quirúrgico cuente con un suministro eléctrico seguro, continuo y automático, sin depender de maniobras manuales durante una emergencia.
Como respuesta provisoria, se organizó una guardia destinada a intentar que el motor arranque con mayor rapidez ante un nuevo corte y se estableció un protocolo de derivación hacia un centro privado. Para Navarro, esas disposiciones no solucionan el problema estructural. “La solución real todavía no está. La verdadera solución va a llegar cuando hagan un hospital nuevo”.
La respuesta del Gobierno de Chubut
El secretario de Salud de Chubut, Sergio Wisky, calificó el episodio como “una situación absolutamente excepcional, provocada por un evento climático extraordinario que afectó a toda la ciudad”.
El funcionario precisó que “lo más importante es que el paciente se encuentra en buen estado de salud y que el equipo médico pudo completar la intervención quirúrgica siguiendo los protocolos establecidos para este tipo de contingencias”.
Tras lo ocurrido, la Secretaría de Salud provincial dispuso un refuerzo de los turnos del personal de Servicios Generales y alcanzó un acuerdo con el sector privado de Esquel para disponer de quirófanos ante eventuales emergencias. También incorporó equipamiento adicional de generación eléctrica para las áreas críticas del hospital.
El Gobierno provincial tramita, además, la compra de un nuevo sistema eléctrico de emergencia para el establecimiento. Se trata de un grupo electrógeno de 330 KVA en régimen de espera y 300 KVA en régimen continuo, cuya adquisición, traslado e instalación demandarán una inversión de $86.629.545.
A diferencia del equipamiento actual, el nuevo sistema abastecerá la totalidad de los servicios del hospital e incorporará un tablero de transferencia automática para activar el suministro de respaldo de manera inmediata ante cualquier interrupción de la red.
“Nuestro objetivo es aprender de lo sucedido, reforzar los sistemas de respuesta y seguir invirtiendo para que nuestros hospitales cuenten con la mejor infraestructura posible”, sostuvo Wisky.
Un apagón dejó sin energía al Hospital Zonal de Esquel mientras se realizaban dos cirugías simultáneas y obligó al personal médico a completar las intervenciones con la iluminación de teléfonos celulares. La demora del sistema eléctrico de emergencia provocó una denuncia formal, la suspensión de operaciones programadas y un reclamo por obras urgentes en el establecimiento de Chubut.
En el Hospital Zonal de Esquel, dos cirugías atravesaron una contingencia que parecía diseñada por un guionista especializado en suspenso hospitalario con presupuesto municipal: se cortó la electricidad, el sistema de emergencia decidió tomarse más de 20 minutos para reflexionar sobre su verdadera vocación y los médicos terminaron trabajando con las linternas de sus celulares. La medicina de alta complejidad, de pronto, quedó dependiendo del porcentaje de batería y de que ninguna notificación interrumpiera el momento menos indicado.
Mientras los equipos de anestesia, los monitores y las torres de laparoscopía dejaban de funcionar, el personal debió recurrir a una maniobra que difícilmente figure en los folletos institucionales: “puentear” una llave térmica con un cable. El hospital pasó así de centro sanitario de referencia para 14 localidades a una versión extrema de programa de supervivencia, donde la misión consistía en completar una operación sin electricidad, sin aspiración y sin que el generador continuara meditando acerca del sentido de la corriente alterna.
La nevada explicó el corte general, pero no que el respaldo automático reaccionara con la velocidad administrativa de un expediente olvidado. En terapia intensiva también hubo que conectar cables y asistir manualmente a pacientes con soporte respiratorio. Todo ocurrió mientras el edificio recordaba, con una contundencia difícil de ignorar, que décadas de problemas estructurales no desaparecen mediante comunicados, sino que suelen reaparecer en el momento exacto en que alguien sostiene un bisturí.
Después llegaron las medidas transitorias: una guardia para intentar que el motor arranque más rápido, acuerdos para utilizar quirófanos privados y la promesa de incorporar equipamiento. Una solución provisoria para un problema permanente, porque en la infraestructura pública argentina la emergencia suele tener protocolo, comisión investigadora y presupuesto futuro, pero rara vez la cortesía de esperar a que termine la cirugía.