Un operativo especial con más de 200 efectivos policiales acompañó los festejos de unos 30 mil hinchas que se concentraron en las inmediaciones de la Plaza 25 de Mayo tras la histórica victoria de la Selección Argentina ante Inglaterra. El dispositivo de seguridad estuvo a cargo de la Dirección de Operaciones D-3 y se extendió durante gran parte de la jornada.
Las tareas preventivas comenzaron en las primeras horas de la tarde y finalizaron a las 22:00. Durante ese período se implementaron distintos anillos de seguridad y cortes de circulación vehicular en los principales puntos de concentración para resguardar el desarrollo de los festejos.
Balance del operativo
Como resultado de los procedimientos, 24 personas fueron demoradas por distintas infracciones. De ese total, 20 fueron trasladadas por protagonizar disturbios en la vía pública y por consumir alcohol en espacios no autorizados.
Además, dos personas fueron detenidas en flagrancia luego de intentar sustraer mercadería de un comercio de grandes superficies ubicado en el sector céntrico.
Controles viales
En el marco de los controles de tránsito realizados durante la jornada, la Policía también detectó a dos automovilistas que circulaban bajo los efectos del alcohol, situación que derivó en la retención inmediata de ambos vehículos.
Respecto del balance general del operativo, desde la Dirección de Operaciones D-3 señalaron que «el operativo se desarrolló con normalidad en su mayor parte» y remarcaron que «el objetivo fue garantizar la seguridad de todos los sanjuaninos que salieron a festejar».
Un operativo especial con más de 200 policías acompañó los festejos de unos 30 mil hinchas en la Plaza 25 de Mayo tras la victoria de la Selección Argentina ante Inglaterra. El procedimiento dejó 24 personas demoradas por disturbios, dos detenidos por un intento de robo y dos conductores alcoholizados con sus vehículos retenidos.
Treinta mil personas salieron a celebrar y el operativo terminó con 24 demorados, dos detenidos por un intento de robo y dos automovilistas que confundieron el festejo con un control de alcoholemia opcional. Más de 200 policías custodiaron una plaza donde la euforia también hizo fila.
Hay celebraciones que parecen un álbum familiar y otras que se transforman en una terminal de ómnibus un fin de semana largo. Entre banderas, bocinazos y abrazos, siempre aparece alguien convencido de que las reglas quedaron suspendidas hasta nuevo aviso, como si el Código de Faltas hubiera pedido licencia por entusiasmo.
El despliegue de seguridad armó anillos, cortó calles y acompañó durante varias horas una concentración multitudinaria. Una logística que recuerda a esos recitales donde el escenario funciona perfecto, pero siempre hay quien decide que el verdadero espectáculo está en empujar al de al lado.
La mayoría de las demoras respondió a disturbios y consumo de alcohol en espacios no autorizados. También hubo quienes intentaron aprovechar la multitud para llevarse mercadería ajena, como si la celebración incluyera un «dos por uno» que nadie había anunciado.
Mientras tanto, los controles viales encontraron a dos conductores que eligieron combinar volante y alcohol, una receta que nunca mejora con el resultado de un partido. La fiesta terminó, los operativos se levantaron y la plaza volvió a la rutina. La euforia dura unas horas; las actas, bastante más.