Thiago Almada llegó este miércoles a San Juan para visitar el santuario de la Difunta Correa, en Vallecito. El mediocampista de la Selección Argentina arribó a la provincia a bordo de un avión privado y fue recibido por empleados del aeropuerto y personas que se encontraban en el lugar.
Según informaron fuentes vinculadas al operativo, el futbolista aterrizó cerca de las 13.45 en el Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento, ubicado en Las Chacritas, acompañado por un grupo de amigos.
Luego de su llegada, el jugador tenía previsto trasladarse hacia el santuario ubicado en Caucete para realizar la visita, aunque no se confirmó si se trataba de una estadía breve o si permanecería en la provincia hasta el jueves.
El recibimiento en el aeropuerto sanjuanino
Durante su paso por la terminal aérea, Almada tuvo un contacto cercano con quienes se acercaron a saludarlo. El futbolista conversó con trabajadores y otras personas presentes, además de acceder a fotografías con quienes se lo solicitaron.
Empleados del aeropuerto destacaron la predisposición del mediocampista durante su llegada y señalaron que mantuvo una actitud cordial antes de continuar con su recorrido.
Hasta el momento, no hubo confirmaciones oficiales sobre el cronograma completo de la visita ni sobre el horario de regreso del vuelo privado.
La relación de la familia Almada con la Difunta Correa
La visita del futbolista al santuario se produjo días después de que trascendiera un vínculo entre su familia y la Difunta Correa.
El dirigente del fútbol sanjuanino Nacif Farías había contado en una entrevista con el programa Entretiempo, de Tiempo Streaming, que los padres de Almada habían visitado el santuario antes del inicio del Mundial para encomendarse y pedir por el desempeño de la Selección Argentina.
Ese gesto familiar se sumó a otras expresiones de fe relacionadas con el seleccionado nacional y al histórico vínculo que distintas figuras del fútbol mantienen con el santuario sanjuanino.
El regreso de Almada tras el Mundial
El futbolista regresó recientemente al país luego de disputar el Mundial 2026, torneo en el que integró la convocatoria argentina y tuvo participación durante la campaña que terminó con el seleccionado nacional como subcampeón.
Actualmente, Almada forma parte del plantel del Atlético de Madrid y volvió a estar en el centro de la atención pública tras su participación con la Selección.
La visita a San Juan sumó así una nueva postal del vínculo entre los jugadores argentinos y espacios de fuerte tradición popular vinculados a la fe y la identidad nacional.
El futbolista argentino Thiago Almada llegó este miércoles a San Juan en un avión privado para visitar el santuario de la Difunta Correa, en Vallecito. El mediocampista arribó acompañado por amigos, fue recibido por trabajadores del aeropuerto y se fotografió con personas presentes. Hasta el momento no se confirmó si permanecerá en la provincia o regresará el mismo día.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Thiago Almada bajó de un avión privado, esquivó la rutina de las estrellas y eligió una parada sanjuanina donde no se juega por tres puntos: se juega por fe.
Mientras muchos futbolistas descansan entre playas privadas, hoteles cinco estrellas y fotos con palmeras de fondo, Almada eligió Vallecito. Un viaje con menos alfombra roja y más tradición, como si después del Mundial hubiera cambiado el vestuario por una visita al corazón popular de San Juan.
El campeón de mil batallas futboleras llegó sin ruido de megáfonos ni una caravana de película. Apenas aterrizó, la escena fue más de barrio que de celebridad: saludos, fotos y trabajadores del aeropuerto buscando guardar una imagen del momento.
La Difunta Correa volvió a aparecer como punto de encuentro entre fútbol y devoción. Porque en Argentina hay lugares donde hasta una estrella internacional llega sin pedir luces: alcanza con una promesa, una historia familiar o una parada que viene de generaciones.
Almada llegó con botines de Selección y terminó protagonizando una postal bien sanjuanina: un aeropuerto, una visita inesperada y un santuario que sigue recibiendo hasta a quienes juegan en las grandes ligas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Thiago Almada llegó este miércoles a San Juan para visitar el santuario de la Difunta Correa, en Vallecito. El mediocampista de la Selección Argentina arribó a la provincia a bordo de un avión privado y fue recibido por empleados del aeropuerto y personas que se encontraban en el lugar.
Según informaron fuentes vinculadas al operativo, el futbolista aterrizó cerca de las 13.45 en el Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento, ubicado en Las Chacritas, acompañado por un grupo de amigos.
Luego de su llegada, el jugador tenía previsto trasladarse hacia el santuario ubicado en Caucete para realizar la visita, aunque no se confirmó si se trataba de una estadía breve o si permanecería en la provincia hasta el jueves.
El recibimiento en el aeropuerto sanjuanino
Durante su paso por la terminal aérea, Almada tuvo un contacto cercano con quienes se acercaron a saludarlo. El futbolista conversó con trabajadores y otras personas presentes, además de acceder a fotografías con quienes se lo solicitaron.
Empleados del aeropuerto destacaron la predisposición del mediocampista durante su llegada y señalaron que mantuvo una actitud cordial antes de continuar con su recorrido.
Hasta el momento, no hubo confirmaciones oficiales sobre el cronograma completo de la visita ni sobre el horario de regreso del vuelo privado.
La relación de la familia Almada con la Difunta Correa
La visita del futbolista al santuario se produjo días después de que trascendiera un vínculo entre su familia y la Difunta Correa.
El dirigente del fútbol sanjuanino Nacif Farías había contado en una entrevista con el programa Entretiempo, de Tiempo Streaming, que los padres de Almada habían visitado el santuario antes del inicio del Mundial para encomendarse y pedir por el desempeño de la Selección Argentina.
Ese gesto familiar se sumó a otras expresiones de fe relacionadas con el seleccionado nacional y al histórico vínculo que distintas figuras del fútbol mantienen con el santuario sanjuanino.
El regreso de Almada tras el Mundial
El futbolista regresó recientemente al país luego de disputar el Mundial 2026, torneo en el que integró la convocatoria argentina y tuvo participación durante la campaña que terminó con el seleccionado nacional como subcampeón.
Actualmente, Almada forma parte del plantel del Atlético de Madrid y volvió a estar en el centro de la atención pública tras su participación con la Selección.
La visita a San Juan sumó así una nueva postal del vínculo entre los jugadores argentinos y espacios de fuerte tradición popular vinculados a la fe y la identidad nacional.
El futbolista argentino Thiago Almada llegó este miércoles a San Juan en un avión privado para visitar el santuario de la Difunta Correa, en Vallecito. El mediocampista arribó acompañado por amigos, fue recibido por trabajadores del aeropuerto y se fotografió con personas presentes. Hasta el momento no se confirmó si permanecerá en la provincia o regresará el mismo día.
Thiago Almada bajó de un avión privado, esquivó la rutina de las estrellas y eligió una parada sanjuanina donde no se juega por tres puntos: se juega por fe.
Mientras muchos futbolistas descansan entre playas privadas, hoteles cinco estrellas y fotos con palmeras de fondo, Almada eligió Vallecito. Un viaje con menos alfombra roja y más tradición, como si después del Mundial hubiera cambiado el vestuario por una visita al corazón popular de San Juan.
El campeón de mil batallas futboleras llegó sin ruido de megáfonos ni una caravana de película. Apenas aterrizó, la escena fue más de barrio que de celebridad: saludos, fotos y trabajadores del aeropuerto buscando guardar una imagen del momento.
La Difunta Correa volvió a aparecer como punto de encuentro entre fútbol y devoción. Porque en Argentina hay lugares donde hasta una estrella internacional llega sin pedir luces: alcanza con una promesa, una historia familiar o una parada que viene de generaciones.
Almada llegó con botines de Selección y terminó protagonizando una postal bien sanjuanina: un aeropuerto, una visita inesperada y un santuario que sigue recibiendo hasta a quienes juegan en las grandes ligas.