La IA dio otro salto: robots que pelean, drones que cazan insectos y el inesperado dispositivo de OpenAI

Redacción Cuyo News
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La inteligencia artificial comenzó a extenderse con mayor velocidad desde las plataformas digitales hacia dispositivos físicos, producciones audiovisuales, robots humanoides y sistemas autónomos. En apenas una semana, distintas empresas presentaron desarrollos que reflejan ese cambio y anticipan nuevos usos, pero también debates relacionados con la seguridad, el empleo y la responsabilidad frente a posibles accidentes.

Entre las novedades se encuentran el primer controlador físico desarrollado para OpenAI Codex, una competencia de robots humanoides de combate realizada en China, un pequeño dron diseñado para interceptar insectos y una utilización creciente de inteligencia artificial generativa en producciones de Netflix.

OpenAI presentó un controlador físico para Codex

OpenAI y la empresa Work Louder lanzaron Codex Micro, un dispositivo de escritorio dirigido a programadores que trabajan con agentes de inteligencia artificial.

El equipo incorpora teclas configurables y luces que permiten identificar si un agente se encuentra trabajando o requiere la intervención del usuario. También cuenta con una palanca y una perilla destinada a modificar el nivel de razonamiento utilizado por Codex.

Además, el controlador permite administrar de manera simultánea hasta seis conversaciones o tareas, con el objetivo de facilitar el seguimiento de distintos procesos de programación.

Codex Micro fue comercializado como una edición limitada a 230 dólares y se agotó rápidamente. Aunque fue presentado como el primer hardware relacionado directamente con OpenAI, se trata de un accesorio fabricado en conjunto con Work Louder y no del dispositivo de consumo que la compañía desarrolla con el diseñador Jony Ive.

China inauguró una liga de robots humanoides de combate

En Shenzhen comenzó a funcionar URKL, una competencia organizada por la empresa china EngineAI en la que robots humanoides de tamaño completo se enfrentan dentro de un espacio similar a una jaula de artes marciales mixtas.

La presentación inaugural se realizó el 16 de julio. Durante el encuentro, dos robots disputaron cinco asaltos mediante golpes, patadas y maniobras defensivas. El combate terminó con una victoria por decisión de tres rondas contra dos.

En esta etapa, las máquinas utilizadas en la competencia son controladas por operadores humanos. Sin embargo, el torneo funciona como un campo de prueba para perfeccionar aspectos como el equilibrio, la movilidad, la resistencia a los impactos y la velocidad de respuesta.

La exhibición también abrió interrogantes sobre el futuro de estos sistemas. Las tecnologías empleadas para mantener el equilibrio, reconocer movimientos y reaccionar frente a otro robot podrían utilizarse en actividades industriales, operaciones de rescate, tareas de seguridad o aplicaciones vinculadas con la defensa.

Drones contra insectos e inteligencia artificial en Netflix

La empresa Tornyol difundió una demostración en la que un pequeño dron de 40 gramos detectó, persiguió e interceptó una polilla mientras se encontraba en vuelo. Aunque el objetivo final del proyecto es combatir mosquitos, la prueba fue presentada como la primera intercepción autónoma de un insecto en el aire realizada por el sistema.

El dispositivo utiliza sensores ultrasónicos, micrófonos y algoritmos capaces de reconocer insectos mediante la frecuencia del movimiento de sus alas. Una vez localizado el objetivo, el sistema calcula su trayectoria y dirige el dron hacia el punto de intercepción.

La compañía busca aplicar esta tecnología al control de enfermedades transmitidas por mosquitos sin recurrir a insecticidas. No obstante, el producto todavía se encuentra en desarrollo y deberá superar pruebas de seguridad y controles regulatorios antes de alcanzar una eventual etapa comercial.

En paralelo, Netflix informó que alrededor de 300 títulos disponibles en su plataforma utilizaron inteligencia artificial generativa en alguna parte del proceso de producción, principalmente durante la posproducción.

La tecnología fue empleada para crear multitudes, recrear batallas históricas, construir escenarios y producir efectos visuales que, mediante procedimientos tradicionales, requerirían mayores niveles de tiempo y presupuesto.

La empresa sostiene que estas herramientas permiten desarrollar imágenes que algunas producciones no podrían financiar a través de métodos convencionales. Sin embargo, su expansión también genera resistencia entre actores, guionistas, técnicos y artistas visuales.

Los trabajadores del sector reclaman reglas claras sobre derechos de autor, consentimiento, utilización de voces e imágenes y eventuales pérdidas de puestos laborales. El debate acompaña el crecimiento de una tecnología que ya no se limita a generar textos o imágenes, sino que también comienza a participar de manera directa en procesos productivos y sistemas capaces de actuar sobre objetos reales.

La autonomía de las máquinas, la responsabilidad frente a un accidente, el desplazamiento laboral y el posible uso militar de algunas tecnologías aparecen entre los principales desafíos. Son discusiones que avanzan casi a la misma velocidad que los dispositivos y aplicaciones presentados por las compañías.

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