El emblemático Teatro Colón se vistió de gala este lunes 27 de julio para celebrar la primera edición de los Premios Pinti, una distinción creada por la Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales (AADET).
La ceremonia fue conducida por Agustín “Soy Rada” Aristarán y reconoció lo mejor de la cartelera porteña producida entre agosto de 2025 y julio de 2026. La velada estuvo marcada por la emoción y por el recuerdo de Enrique Pinti, una de las figuras más importantes del teatro y el humor argentino.
A lo largo de la noche se entregaron 19 galardones, destinados a reconocer tanto el éxito de taquilla como la excelencia artística en diferentes rubros de la actividad teatral.
Entre los momentos más destacados aparecieron los reconocimientos a la trayectoria y la premiación de producciones como Charlie y la fábrica de chocolate y Rocky, que se ubicaron entre las más ganadoras de la ceremonia.
La lista completa de ganadores
Espectáculo favorito del público: Annie.
Musical más convocante: Charlie y la fábrica de chocolate.
Drama o comedia dramática más convocante: Rocky.
Comedia más convocante: El jefe del jefe.
Premios a la Trayectoria: Moria Casán y Carlos Rottemberg.
Premio a la trayectoria en actuación teatral masculina: Guillermo Francella.
Mejor actriz de comedia: Verónica Llinás, por Una navidad de mierda.
Mejor actor de comedia: Juan Pablo Geretto, por Berlín Berlín.
Mejor actor en musical: Agustín “Rada” Aristarán, por Charlie y la Fábrica de Chocolate.
Mejor actriz en musical: Alejandra Radano, por Company.
Mejor actor de reparto: Mariano Saborido, por Lo que el río hace.
Mejor actriz de reparto: Lucía Adúriz Bravo, por Berlín Berlín.
Mejor actriz de drama o comedia dramática: Lorena Vega, por Imprenteros y La vida extraordinaria.
Mejor actor de drama o comedia dramática: Roberto Peloni, por El brote.
Mejor comedia: Una Navidad de Mierda.
Mejor musical: Charlie y la Fábrica de Chocolate.
Mejor drama o comedia dramática: Las Hijas.
Mejor obra de autoría nacional: Lo que el río hace, de María y Paula Marull.
Mejor coreografía: Vanesa García Millán, por Hairspray.
Mejor unipersonal, espectáculo de humor, stand up o formato alternativo: Suavecita.
Mejor diseño de escenografía y/o audiovisual: Julieta Kompel y Gonzalo Córdoba Estévez, por Desde el jardín.
Mejor diseño de iluminación, sonido y/o música original: Mariano Demaría y Santiago Cámara, por la iluminación de Rocky.
Mejor diseño de vestuario, caracterización y/o maquillaje: Gustavo Alderete para La Polilla, por el vestuario de Hairspray.
Mejor producción: Preludio y RGB Entertainment, por Rocky.
El reconocimiento a Moria Casán
Al recibir el premio a la Trayectoria Teatral Femenina, Moria Casán protagonizó uno de los momentos más memorables de la ceremonia con un discurso contundente ante los artistas y productores reunidos en el Teatro Colón.
La entrega también reconoció la trayectoria de Carlos Rottemberg y distinguió a Guillermo Francella por su recorrido en la actuación teatral masculina.
El legado de Enrique Pinti
Durante la década de 1970, Enrique Pinti comenzó a destacarse como guionista y se incorporó de lleno al formato de café-concert. Con el paso de los años se convirtió en uno de los grandes precursores del stand up en la Argentina.
Una de las obras centrales de su carrera fue Salsa Criolla, estrenada en 1985. El espectáculo cómico-musical permaneció durante 10 temporadas ininterrumpidas en cartel, alcanzó las 3.000 funciones y fue visto por más de dos millones de espectadores.
En esa producción, Pinti repasaba la historia argentina desde el descubrimiento de América hasta la actualidad mediante una combinación de música, baile y sus característicos monólogos.
El número final incluía la canción «Quedan los artistas», una de las piezas más recordadas de su trayectoria y de un espectáculo que marcó una época en el teatro argentino.
El Teatro Colón fue escenario este lunes 27 de julio de la primera edición de los Premios Pinti, organizados por AADET para reconocer la actividad teatral porteña. La ceremonia entregó 19 galardones, distinguió a figuras como Moria Casán, Carlos Rottemberg y Guillermo Francella, y tuvo a Charlie y la fábrica de chocolate y Rocky entre las producciones más premiadas.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El Teatro Colón abrió sus puertas para una ceremonia en la que el teatro argentino decidió premiarse a sí mismo, pero con la elegancia suficiente como para que nadie pudiera llamarlo reunión de consorcio con vestuario de gala. La primera edición de los Premios Pinti reunió sobre el escenario a productores, actores, directores y artistas que durante un año enfrentaron el desafío de llenar salas, emocionar al público y sobrevivir a la frase “después vemos qué hacemos con las entradas”.
Agustín “Soy Rada” Aristarán condujo una noche atravesada por el recuerdo de Enrique Pinti, figura capaz de explicar décadas de historia argentina en un monólogo sin que el país quedara mejor parado, aunque sí considerablemente mejor retratado. El homenaje fue oportuno: pocas personas entendieron con tanta precisión que la realidad nacional no necesita ser exagerada, apenas necesita un escenario, un micrófono y alguien con suficiente capacidad respiratoria para narrarla.
Charlie y la fábrica de chocolate y Rocky estuvieron entre las producciones más reconocidas, demostrando que el público argentino puede pasar sin escalas de una fábrica de golosinas a un cuadrilátero. Una transición cultural perfectamente razonable para un país acostumbrado a desayunar optimismo y terminar el día discutiendo contra las cuerdas. Annie fue elegida como el espectáculo favorito del público, mientras Una Navidad de Mierda obtuvo el premio a mejor comedia, título que además podría competir con ventaja como descripción administrativa de cualquier diciembre.
La gala también reservó espacio para los reconocimientos a la trayectoria. Moria Casán, Carlos Rottemberg y Guillermo Francella fueron distinguidos por carreras construidas durante décadas, una unidad de tiempo que en el espectáculo suele medirse entre el primer aplauso y la aparición de alguien anunciando que el teatro está en crisis. Casán protagonizó uno de los momentos más comentados de la noche con un discurso contundente, porque entregar un micrófono a Moria y esperar una intervención protocolar sería como invitar a Rocky a una ceremonia y pedirle que evite los golpes.
Los Premios Pinti nacieron para distinguir la excelencia y la convocatoria de la cartelera porteña, dos conceptos que a veces conviven y otras apenas se saludan desde veredas opuestas. Durante una noche, sin embargo, productores, intérpretes y equipos técnicos compartieron el mismo escenario para recordar que detrás de cada función hay meses de trabajo, decisiones imposibles, ensayos interminables y la esperanza inquebrantable de que el público apague el teléfono antes de que se levante el telón.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El emblemático Teatro Colón se vistió de gala este lunes 27 de julio para celebrar la primera edición de los Premios Pinti, una distinción creada por la Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales (AADET).
La ceremonia fue conducida por Agustín “Soy Rada” Aristarán y reconoció lo mejor de la cartelera porteña producida entre agosto de 2025 y julio de 2026. La velada estuvo marcada por la emoción y por el recuerdo de Enrique Pinti, una de las figuras más importantes del teatro y el humor argentino.
A lo largo de la noche se entregaron 19 galardones, destinados a reconocer tanto el éxito de taquilla como la excelencia artística en diferentes rubros de la actividad teatral.
Entre los momentos más destacados aparecieron los reconocimientos a la trayectoria y la premiación de producciones como Charlie y la fábrica de chocolate y Rocky, que se ubicaron entre las más ganadoras de la ceremonia.
La lista completa de ganadores
Espectáculo favorito del público: Annie.
Musical más convocante: Charlie y la fábrica de chocolate.
Drama o comedia dramática más convocante: Rocky.
Comedia más convocante: El jefe del jefe.
Premios a la Trayectoria: Moria Casán y Carlos Rottemberg.
Premio a la trayectoria en actuación teatral masculina: Guillermo Francella.
Mejor actriz de comedia: Verónica Llinás, por Una navidad de mierda.
Mejor actor de comedia: Juan Pablo Geretto, por Berlín Berlín.
Mejor actor en musical: Agustín “Rada” Aristarán, por Charlie y la Fábrica de Chocolate.
Mejor actriz en musical: Alejandra Radano, por Company.
Mejor actor de reparto: Mariano Saborido, por Lo que el río hace.
Mejor actriz de reparto: Lucía Adúriz Bravo, por Berlín Berlín.
Mejor actriz de drama o comedia dramática: Lorena Vega, por Imprenteros y La vida extraordinaria.
Mejor actor de drama o comedia dramática: Roberto Peloni, por El brote.
Mejor comedia: Una Navidad de Mierda.
Mejor musical: Charlie y la Fábrica de Chocolate.
Mejor drama o comedia dramática: Las Hijas.
Mejor obra de autoría nacional: Lo que el río hace, de María y Paula Marull.
Mejor coreografía: Vanesa García Millán, por Hairspray.
Mejor unipersonal, espectáculo de humor, stand up o formato alternativo: Suavecita.
Mejor diseño de escenografía y/o audiovisual: Julieta Kompel y Gonzalo Córdoba Estévez, por Desde el jardín.
Mejor diseño de iluminación, sonido y/o música original: Mariano Demaría y Santiago Cámara, por la iluminación de Rocky.
Mejor diseño de vestuario, caracterización y/o maquillaje: Gustavo Alderete para La Polilla, por el vestuario de Hairspray.
Mejor producción: Preludio y RGB Entertainment, por Rocky.
El reconocimiento a Moria Casán
Al recibir el premio a la Trayectoria Teatral Femenina, Moria Casán protagonizó uno de los momentos más memorables de la ceremonia con un discurso contundente ante los artistas y productores reunidos en el Teatro Colón.
La entrega también reconoció la trayectoria de Carlos Rottemberg y distinguió a Guillermo Francella por su recorrido en la actuación teatral masculina.
El legado de Enrique Pinti
Durante la década de 1970, Enrique Pinti comenzó a destacarse como guionista y se incorporó de lleno al formato de café-concert. Con el paso de los años se convirtió en uno de los grandes precursores del stand up en la Argentina.
Una de las obras centrales de su carrera fue Salsa Criolla, estrenada en 1985. El espectáculo cómico-musical permaneció durante 10 temporadas ininterrumpidas en cartel, alcanzó las 3.000 funciones y fue visto por más de dos millones de espectadores.
En esa producción, Pinti repasaba la historia argentina desde el descubrimiento de América hasta la actualidad mediante una combinación de música, baile y sus característicos monólogos.
El número final incluía la canción «Quedan los artistas», una de las piezas más recordadas de su trayectoria y de un espectáculo que marcó una época en el teatro argentino.
El Teatro Colón fue escenario este lunes 27 de julio de la primera edición de los Premios Pinti, organizados por AADET para reconocer la actividad teatral porteña. La ceremonia entregó 19 galardones, distinguió a figuras como Moria Casán, Carlos Rottemberg y Guillermo Francella, y tuvo a Charlie y la fábrica de chocolate y Rocky entre las producciones más premiadas.
El Teatro Colón abrió sus puertas para una ceremonia en la que el teatro argentino decidió premiarse a sí mismo, pero con la elegancia suficiente como para que nadie pudiera llamarlo reunión de consorcio con vestuario de gala. La primera edición de los Premios Pinti reunió sobre el escenario a productores, actores, directores y artistas que durante un año enfrentaron el desafío de llenar salas, emocionar al público y sobrevivir a la frase “después vemos qué hacemos con las entradas”.
Agustín “Soy Rada” Aristarán condujo una noche atravesada por el recuerdo de Enrique Pinti, figura capaz de explicar décadas de historia argentina en un monólogo sin que el país quedara mejor parado, aunque sí considerablemente mejor retratado. El homenaje fue oportuno: pocas personas entendieron con tanta precisión que la realidad nacional no necesita ser exagerada, apenas necesita un escenario, un micrófono y alguien con suficiente capacidad respiratoria para narrarla.
Charlie y la fábrica de chocolate y Rocky estuvieron entre las producciones más reconocidas, demostrando que el público argentino puede pasar sin escalas de una fábrica de golosinas a un cuadrilátero. Una transición cultural perfectamente razonable para un país acostumbrado a desayunar optimismo y terminar el día discutiendo contra las cuerdas. Annie fue elegida como el espectáculo favorito del público, mientras Una Navidad de Mierda obtuvo el premio a mejor comedia, título que además podría competir con ventaja como descripción administrativa de cualquier diciembre.
La gala también reservó espacio para los reconocimientos a la trayectoria. Moria Casán, Carlos Rottemberg y Guillermo Francella fueron distinguidos por carreras construidas durante décadas, una unidad de tiempo que en el espectáculo suele medirse entre el primer aplauso y la aparición de alguien anunciando que el teatro está en crisis. Casán protagonizó uno de los momentos más comentados de la noche con un discurso contundente, porque entregar un micrófono a Moria y esperar una intervención protocolar sería como invitar a Rocky a una ceremonia y pedirle que evite los golpes.
Los Premios Pinti nacieron para distinguir la excelencia y la convocatoria de la cartelera porteña, dos conceptos que a veces conviven y otras apenas se saludan desde veredas opuestas. Durante una noche, sin embargo, productores, intérpretes y equipos técnicos compartieron el mismo escenario para recordar que detrás de cada función hay meses de trabajo, decisiones imposibles, ensayos interminables y la esperanza inquebrantable de que el público apague el teléfono antes de que se levante el telón.