La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, Anmat, prohibió este jueves el uso, la comercialización y la distribución en todo el territorio nacional de dos lotes de la crema Átomo desinflamante, luego de que fueran denunciados como robados por la empresa fabricante.
La medida fue establecida mediante la disposición 4753/2026, publicada en el Boletín Oficial. Según el documento, la firma Gramon Millet S.A. informó sobre un robo ocurrido en la planta industrial de Dalban Pharma S.A., ubicada en Haedo.
Cuáles son los lotes prohibidos
Entre los productos sustraídos se encuentran dos partidas de la conocida crema antiinflamatoria utilizada para aliviar dolores musculares:
- Átomo desinflamante Forte x 100 gramos, crema. Lote 00023, vencimiento 05/28, Certificado N.º 45.531.
- Átomo desinflamante clásico x 110 gramos, crema. Lote 00214, vencimiento 05/28, Certificado N.º 47.463.
La empresa indicó que los lotes “fueron robados como productos terminados” y aclaró que no habían sido comercializados previamente.
Además, informó que “los remanentes de los productos se enviaron a destrucción”.
Por qué la Anmat ordenó la prohibición
La autoridad sanitaria resolvió impedir la circulación de ambos lotes con el objetivo de “proteger a eventuales adquirentes y usuarios del producto”.
La Anmat explicó que se trata de “unidades individualizadas de las que se desconoce su condición y estado de conservación”, por lo que “no es posible acreditar su seguridad”.
La prohibición alcanza al uso, la venta y la distribución de los lotes mencionados en farmacias, comercios, plataformas digitales y cualquier otro canal de comercialización dentro del país.
La Anmat prohibió este jueves el uso, la comercialización y la distribución en todo el país de dos lotes de crema Átomo desinflamante. La medida fue adoptada luego de que el fabricante denunciara el robo de los productos en una planta de Haedo, debido a que se desconoce su estado de conservación y no puede garantizarse su seguridad.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La burocracia sanitaria argentina sumó este jueves un episodio digno de una serie policial escrita por un traumatólogo: dos lotes de crema antiinflamatoria fueron robados antes de llegar al mercado y ahora son buscados no por su capacidad para aliviar contracturas, sino por el pequeño detalle de que nadie sabe dónde estuvieron ni bajo qué condiciones fueron conservados. Una situación ideal para quienes consideran que la trazabilidad es una sugerencia decorativa y que la cadena de frío es apenas una metáfora empresarial.
La Anmat decidió prohibirlos en todo el país, una determinación razonable frente a productos medicinales que abandonaron la planta por una vía logística bastante menos formal que la habitual. Porque una crema puede prometer alivio muscular, pero cuando su recorrido incluye un robo, almacenamiento desconocido y eventual reventa clandestina, el único efecto comprobable es el dolor de cabeza regulatorio.
Los lotes involucrados no habían sido comercializados previamente, por lo que cualquier aparición en farmacias, plataformas digitales, ferias o circuitos alternativos debería despertar más sospechas que una promoción de tres pomos por el precio de uno ofrecida desde el baúl de un automóvil. El envase podrá parecer impecable, la fecha de vencimiento podrá estar vigente y el prospecto podrá conservar toda su solemnidad científica, pero el historial del producto permanece en una zona más oscura que la letra pequeña de algunos contratos.
La autoridad sanitaria advirtió que no es posible acreditar la seguridad de las unidades robadas. Traducido al lenguaje cotidiano: podrán decir “desinflamante” en letras grandes, pero nadie garantiza que hayan sobrevivido intactas a su excursión fuera del circuito autorizado. En consecuencia, el mejor tratamiento ante uno de estos lotes no consiste en masajear la zona afectada, sino en mantener el producto cerrado, evitar su uso y notificar a las autoridades. La contractura puede esperar; una crema con pasado clandestino, no.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, Anmat, prohibió este jueves el uso, la comercialización y la distribución en todo el territorio nacional de dos lotes de la crema Átomo desinflamante, luego de que fueran denunciados como robados por la empresa fabricante.
La medida fue establecida mediante la disposición 4753/2026, publicada en el Boletín Oficial. Según el documento, la firma Gramon Millet S.A. informó sobre un robo ocurrido en la planta industrial de Dalban Pharma S.A., ubicada en Haedo.
Cuáles son los lotes prohibidos
Entre los productos sustraídos se encuentran dos partidas de la conocida crema antiinflamatoria utilizada para aliviar dolores musculares:
- Átomo desinflamante Forte x 100 gramos, crema. Lote 00023, vencimiento 05/28, Certificado N.º 45.531.
- Átomo desinflamante clásico x 110 gramos, crema. Lote 00214, vencimiento 05/28, Certificado N.º 47.463.
La empresa indicó que los lotes “fueron robados como productos terminados” y aclaró que no habían sido comercializados previamente.
Además, informó que “los remanentes de los productos se enviaron a destrucción”.
Por qué la Anmat ordenó la prohibición
La autoridad sanitaria resolvió impedir la circulación de ambos lotes con el objetivo de “proteger a eventuales adquirentes y usuarios del producto”.
La Anmat explicó que se trata de “unidades individualizadas de las que se desconoce su condición y estado de conservación”, por lo que “no es posible acreditar su seguridad”.
La prohibición alcanza al uso, la venta y la distribución de los lotes mencionados en farmacias, comercios, plataformas digitales y cualquier otro canal de comercialización dentro del país.
La Anmat prohibió este jueves el uso, la comercialización y la distribución en todo el país de dos lotes de crema Átomo desinflamante. La medida fue adoptada luego de que el fabricante denunciara el robo de los productos en una planta de Haedo, debido a que se desconoce su estado de conservación y no puede garantizarse su seguridad.
La burocracia sanitaria argentina sumó este jueves un episodio digno de una serie policial escrita por un traumatólogo: dos lotes de crema antiinflamatoria fueron robados antes de llegar al mercado y ahora son buscados no por su capacidad para aliviar contracturas, sino por el pequeño detalle de que nadie sabe dónde estuvieron ni bajo qué condiciones fueron conservados. Una situación ideal para quienes consideran que la trazabilidad es una sugerencia decorativa y que la cadena de frío es apenas una metáfora empresarial.
La Anmat decidió prohibirlos en todo el país, una determinación razonable frente a productos medicinales que abandonaron la planta por una vía logística bastante menos formal que la habitual. Porque una crema puede prometer alivio muscular, pero cuando su recorrido incluye un robo, almacenamiento desconocido y eventual reventa clandestina, el único efecto comprobable es el dolor de cabeza regulatorio.
Los lotes involucrados no habían sido comercializados previamente, por lo que cualquier aparición en farmacias, plataformas digitales, ferias o circuitos alternativos debería despertar más sospechas que una promoción de tres pomos por el precio de uno ofrecida desde el baúl de un automóvil. El envase podrá parecer impecable, la fecha de vencimiento podrá estar vigente y el prospecto podrá conservar toda su solemnidad científica, pero el historial del producto permanece en una zona más oscura que la letra pequeña de algunos contratos.
La autoridad sanitaria advirtió que no es posible acreditar la seguridad de las unidades robadas. Traducido al lenguaje cotidiano: podrán decir “desinflamante” en letras grandes, pero nadie garantiza que hayan sobrevivido intactas a su excursión fuera del circuito autorizado. En consecuencia, el mejor tratamiento ante uno de estos lotes no consiste en masajear la zona afectada, sino en mantener el producto cerrado, evitar su uso y notificar a las autoridades. La contractura puede esperar; una crema con pasado clandestino, no.