El gobernador Alfredo Cornejo cuestionó públicamente a la Sala Penal II de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza por la demora de casi seis años en resolver un recurso dentro de la causa por la muerte de Alan Villouta y anunció que impulsará una modificación legislativa destinada a establecer plazos perentorios para este tipo de expedientes.
El pronunciamiento se produjo después de que un juzgado penal declarara extinguida la acción penal y sobreseyera a Alejandro Verdenelli, el conductor que había sido condenado por atropellar a Villouta en el Acceso Sur en 2017.
La decisión provocó una fuerte reacción de la familia del joven y reabrió la discusión sobre las demoras dentro del sistema judicial provincial.
Cornejo recibió en Casa de Gobierno a Andrés Villouta y Andrea Bazán, padres de Alan, quienes además mantuvieron una reunión con el procurador general Alejandro Gullé para analizar los próximos pasos.
“Acompañamos a la familia de Alan Villouta en su lucha por justicia. Nadie que haya perdido un hijo debería atravesar, además, la angustia de que una causa llegue a este punto por dilaciones judiciales”, expresó Cornejo.

Las críticas a la Sala Penal II de la Suprema Corte
El principal cuestionamiento del gobernador estuvo dirigido a la Sala Penal II del máximo tribunal provincial, integrada por Omar Palermo, Mario Adaro y José Valerio.
El recurso permaneció casi seis años pendiente de resolución en esa instancia, una demora que, según Cornejo, terminó teniendo efectos concretos dentro del proceso.
“Lamentamos la demora incomprensible de la Sala Penal II de la Suprema Corte, que terminó teniendo consecuencias muy graves para el proceso”, sostuvo.
La crítica se suma a los cuestionamientos planteados por la familia Villouta y por representantes del Ministerio Público Fiscal respecto de la duración del trámite.
El caso también se produce en un contexto de diferencias políticas previas entre Cornejo y los tres ministros de la Corte que integran esa Sala.
Andrés Villouta señaló después de la reunión en Casa de Gobierno que el mandatario manifestó una “indignación similar” a la de la familia por el tiempo que demandó la resolución judicial.
Cornejo anunció una reforma para limitar los plazos
Además de respaldar las nuevas presentaciones judiciales, el gobernador anunció que enviará una propuesta para modificar la legislación vigente y establecer límites temporales concretos para que la Suprema Corte resuelva determinados recursos.
“Vamos a proponer una modificación de la legislación vigente para que los plazos que tiene la Corte para resolver este tipo de recursos sean perentorios”, anunció.
Por el momento no se difundieron detalles específicos sobre la redacción de la iniciativa ni sobre los plazos que se establecerían.
Desde el entorno del Ejecutivo señalaron que el objetivo será impedir que expedientes permanezcan durante períodos extraordinariamente prolongados sin resolución y que esas demoras terminen generando consecuencias sobre las causas.
El caso Villouta volvió así a instalar la discusión sobre la duración razonable de los procesos y la responsabilidad de los distintos organismos judiciales para evitar que el paso del tiempo condicione las decisiones.
El Gobierno acompañará a la familia
Cornejo confirmó además que el Ejecutivo provincial acompañará a la familia Villouta en las próximas instancias judiciales.
El Ministerio Público Fiscal impulsará un recurso de casación, que contará con la adhesión de la querella y el respaldo institucional del Gobierno de Mendoza.
“Vamos a acompañar a la familia en las instancias que vienen”, señaló el mandatario.
La estrategia fue analizada durante los encuentros mantenidos por los padres de Alan con Cornejo y con el procurador Alejandro Gullé.
El gobernador vinculó además el episodio con una discusión más amplia sobre el funcionamiento del sistema judicial y la obligación de brindar respuestas dentro de plazos razonables.
“La Justicia debe brindar respuestas en tiempo y forma. Cuando llega tarde deja de cumplir con su función”, afirmó.
La controversia por el caso Alan Villouta derivará así en una nueva batalla judicial y, al mismo tiempo, en una propuesta legislativa que buscará establecer límites concretos a las demoras de la Suprema Corte, con el objetivo declarado de impedir que situaciones similares vuelvan a repetirse.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, cuestionó a la Sala Penal II de la Suprema Corte por haber demorado casi seis años en resolver un recurso dentro de la causa por la muerte de Alan Villouta. Tras el sobreseimiento del conductor involucrado, anunció que impulsará una reforma para establecer plazos perentorios y acompañará a la familia en las próximas instancias judiciales.
Casi seis años tardó la Sala Penal II de la Suprema Corte en resolver un recurso y el expediente terminó con la acción penal declarada extinguida. Alfredo Cornejo salió a respaldar a la familia de Alan Villouta y apuntó directamente contra los tiempos judiciales, porque cuando una resolución demora más que una carrera universitaria, el concepto de “pronta administración de justicia” empieza a necesitar subtítulos.
El gobernador puso nombre al problema: la Sala integrada por Omar Palermo, Mario Adaro y José Valerio. La demora terminó teniendo consecuencias concretas sobre una causa iniciada por la muerte de un joven atropellado en 2017, una situación demasiado grave como para reducirla a la clásica explicación institucional de que “los tiempos de la Justicia son otros”.
Cornejo anunció ahora una reforma para que los plazos de la Corte sean perentorios en este tipo de recursos. La propuesta llega después del caso que expuso el agujero, ese método argentino bastante conocido en el que primero el techo se cae y después alguien presenta el proyecto para revisar las vigas.
La familia de Alan también se reunió con el procurador Alejandro Gullé y prepara nuevas presentaciones. El Ejecutivo provincial confirmó que acompañará la estrategia judicial junto con la Fiscalía y la querella, en un expediente que todavía genera indignación por una paradoja difícil de maquillar: hubo condena, pero la demora terminó modificando el escenario procesal.
Detrás de la discusión también existe una tensión política previa entre Cornejo y los ministros que integran esa Sala, pero el planteo central ahora excede esa disputa. El interrogante es más básico: cuánto tiempo puede tardar un tribunal en resolver antes de que el propio reloj empiece a decidir el resultado.
La Justicia tiene balanza, martillo y expediente. Después de este caso, Mendoza también quiere ponerle cronómetro.