La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, presentó antes del vencimiento del 31 de agosto su nueva declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción. Según los datos correspondientes a agosto de 2026, informó bienes por un total de $194.345.904.
La cifra representa un incremento del 223% respecto del período fiscal anterior y volvió a colocar la evolución patrimonial de la funcionaria bajo observación pública, especialmente porque el crecimiento informado superó ampliamente la inflación acumulada durante el mismo período.
Un patrimonio de más de $194 millones
De acuerdo con los datos declarados, el aumento patrimonial se explica principalmente por la revalorización estatal de inmuebles y automóviles, los ingresos percibidos por Pettovello en su función pública, el cobro de alquileres y otros conceptos financieros.
Entre los elementos que despertaron mayor atención figura un vehículo declarado con una valuación fiscal de cero pesos ($0). Esa particularidad administrativa generó cuestionamientos respecto de la consistencia formal de la documentación patrimonial presentada por funcionarios nacionales.
El crecimiento adquiere además relevancia política por el área que conduce Pettovello. El Ministerio de Capital Humano estuvo atravesado durante los últimos meses por controversias relacionadas con la distribución de alimentos, la administración de programas sociales y la asistencia a sectores vulnerables.
Ese contexto aumentó el impacto de la información patrimonial de la ministra y reforzó el seguimiento público sobre la evolución de sus bienes declarados.
El antecedente del aumento del 60%
No es la primera vez que las declaraciones juradas de Pettovello generan repercusiones. En la presentación correspondiente al período 2024, su patrimonio había registrado un incremento del 60%, al pasar de poco más de $60 millones a $96.059.423.
Tras las críticas que surgieron entonces, la ministra publicó un mensaje en la red social X bajo el título «Mendaces», término utilizado para referirse a mentirosos o embusteros, y cuestionó las interpretaciones realizadas sobre el crecimiento de sus bienes.
«Mi patrimonio no aumentó porque adquirí bienes o robé, puedo decirlo ante todos los ciudadanos a viva voz, aumentó por mi sueldo como ministra […] y por la revalorización que hace el Estado todos los años de los bienes en general».
En aquella declaración, Pettovello había informado la propiedad de tres departamentos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: uno destinado a vivienda y otros dos a alquiler. Esos inmuebles habían registrado una importante actualización en su valuación.
También declaró fondos de inversión y vehículos, entre ellos un Mini Cooper y un Volkswagen Fox.
Además, dentro de la categoría «Bienes recibidos por Herencia, Legado o Donación», había consignado $5.600.000, suma que atribuyó a la cuota alimentaria recibida por su hijo.
Las declaraciones juradas, nuevamente bajo escrutinio
La presentación correspondiente a 2026 confirma una nueva suba nominal en los activos declarados por la titular de Capital Humano y vuelve a poner el foco sobre la evolución patrimonial de funcionarios del Gobierno nacional.
El incremento del 223%, junto con aspectos particulares de la documentación como la valuación fiscal en cero pesos de uno de los vehículos, mantiene abierta la discusión política sobre las declaraciones juradas y los mecanismos utilizados para reflejar el valor de los bienes.
La evolución patrimonial de Pettovello seguirá así formando parte del escrutinio público sobre los principales integrantes del gabinete nacional, especialmente en un contexto atravesado por políticas de ajuste fiscal y debates vinculados con la asistencia estatal.
La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, declaró en agosto de 2026 un patrimonio de $194.345.904, lo que representa un incremento del 223% respecto del período fiscal anterior. La presentación, realizada antes del vencimiento del 31 de agosto, también generó cuestionamientos por la inclusión de un vehículo valuado fiscalmente en cero pesos.
Las declaraciones juradas suelen ser documentos capaces de provocar sueño incluso en una escribanía, hasta que aparece un patrimonio que sube 223% y un vehículo valuado en exactamente cero pesos. Ahí la burocracia abandona su habitual vocación anestésica y se convierte, por unos minutos, en una serie financiera con suspenso. Sandra Pettovello presentó su documentación antes del plazo del 31 de agosto y consiguió que una planilla patrimonial tuviera más capacidad de generar debate que varios discursos políticos completos.
El patrimonio informado llegó a $194.345.904, impulsado, según los datos declarados, por revalorizaciones de bienes, ingresos salariales, alquileres y otros conceptos financieros. La cifra quedó además por encima de la inflación acumulada del período, detalle suficiente para garantizar que cada columna de la declaración sea examinada con una intensidad normalmente reservada para auditorías, balances empresariales y grupos familiares de WhatsApp cuando aparece una cuenta que nadie reconoce.
Pero el verdadero protagonista administrativo fue un vehículo con valuación fiscal de $0. No significa necesariamente que el automóvil haya ingresado en una dimensión metafísica donde los bienes dejan de tener precio, aunque la imagen resulte tentadora. Sí alcanza, en cambio, para convertir una casilla contable en combustible político y despertar cuestionamientos opositores sobre la consistencia formal de las declaraciones patrimoniales.
Pettovello ya había atravesado una controversia similar un año antes, cuando su patrimonio había aumentado 60%. Entonces respondió en X con un mensaje titulado «Mendaces» y explicó que el crecimiento respondía a su remuneración como ministra y a la revaluación estatal de sus bienes. El episodio dejó una enseñanza bastante argentina: en la política nacional, hasta la actualización fiscal de un departamento puede terminar necesitando comunicado, réplica, contrarréplica y probablemente una interpretación semántica del latín.
La sensibilidad política aumenta porque Pettovello conduce Capital Humano, un ministerio atravesado por discusiones sobre asistencia social, alimentos y programas destinados a sectores vulnerables. En ese escenario, cualquier modificación patrimonial de su titular adquiere automáticamente una potencia política superior a la que tendría en otras áreas. Las cifras podrán pertenecer a una declaración jurada; la discusión, en cambio, ya está completamente instalada en el terreno público.