Las dudas sobre la evolución de la economía comienzan a extenderse más allá del denominado Círculo Rojo y alcanzan también a sectores de la política. En ese escenario, un informe mensual del consultor Jorge Giacobbe ubicó por primera vez a nivel nacional a Axel Kicillof en el primer lugar de sus mediciones.

El resultado llamó la atención dentro del escenario político por el perfil del gobernador bonaerense, que mantiene características particulares incluso dentro del propio peronismo.

Giacobbe ya había realizado advertencias electorales durante 2018, cuando sostenía que Mauricio Macri llegaría debilitado a la elección presidencial si Juntos por el Cambio no modificaba su candidatura y proponía a María Eugenia Vidal como alternativa.

Las dudas también aparecen alrededor de Vaca Muerta

Una sensación similar de incertidumbre sobre el éxito o fracaso del programa económico apareció durante un encuentro de la industria del gas y el petróleo realizado la semana pasada en el Hotel Hilton de la Ciudad de Buenos Aires.

La actividad contó con un espacio dedicado especialmente a Vaca Muerta y a Añelo, localidad neuquina ubicada en el corazón del desarrollo hidrocarburífero y por donde circula una parte sustancial de la producción provincial.

“Estamos todos vendiendo o invitando a invertir pero no hay compradores o inversores”, razonaba en medio de la actividad relacionada con Vaca Muerta uno de los expositores, que había realizado una importante inversión para participar del encuentro.

Entre las principales figuras de la actividad estuvieron el presidente de YPF, Horacio Marín, y representantes de empresas concesionarias de áreas actualmente en explotación.

En Neuquén también existe preocupación por la demora en obras de infraestructura y mejoras previstas sobre rutas consideradas necesarias para acompañar el crecimiento de la producción.

El costo de trasladar trabajadores en Añelo

Otro de los puntos de discusión gira alrededor del traslado diario de trabajadores petroleros. Prestadores de servicios y compañías comenzaron a instalar personal cerca de los pozos, mientras desde distintos sectores se plantean cuestionamientos sobre las condiciones impuestas para sostener la denominada “paz social”.

Una de las situaciones señaladas es que trabajadores con residencia en Rincón de los Sauces, a casi cien kilómetros de Añelo, deben ser trasladados diariamente desde las áreas de producción hacia esa localidad o hacia Neuquén capital, situada aproximadamente a 90 kilómetros.

Según distintos relevamientos citados, un departamento para cuatro personas en Añelo puede costar entre $2,5 millones y $3,5 millones mensuales, incluidos servicios y limpieza.

Darío Díaz, exintendente de Añelo, planteó que debería compararse ese valor con el costo que representa para las empresas transportar diariamente al personal.

“¿Por qué tenemos casi 10.000 trabajadores arriba de la ruta, 120 traffics y más de 60 colectivos? Salen a las 4 de la mañana y vuelven a las 11 de la noche”, cuestionó el exjefe comunal.

Según versiones atribuidas a las propias operadoras, el traslado cotidiano del personal sería una condición vinculada con el mantenimiento de la “paz social”.

En paralelo, un grupo empresario dedicado al transporte urbano en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano tendría interés en ofrecer a las compañías hasta 1.000 unidades importadas desde China. También se menciona la utilización de viviendas importadas para campamentos vinculados con la actividad petrolera.

De acuerdo con las estimaciones utilizadas por Díaz desde su actividad en el mercado inmobiliario, el traslado en colectivo de 19 trabajadores podría representar unos $56 millones mensuales, mientras que alojar a unas 20 personas en cinco departamentos tendría un costo cercano a $20 millones mensuales.

“Entonces, que alguien me explique por qué dicen que Añelo es caro y es más barato el transporte de la gente todos los días, con lo que conlleva toda la deficiencia que se pierde y el riesgo que se corre en la ruta”, sentenció el propio Díaz.

Uno de los expositores del encuentro, al conocer esta situación, manifestó que trasladaría el planteo al presidente Javier Milei y al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

Preocupación entre dirigentes libertarios

Las dudas sobre que la “economía no pegue la vuelta” también comienzan a aparecer, según los testimonios recogidos, entre votantes y referentes territoriales vinculados con La Libertad Avanza.

En algunos barrios privados se registraron episodios de tensión con sectores vecinos afectados por dificultades económicas. En determinados casos, caminos cercanos a countries fueron bloqueados con piedras u otros elementos.

“Nos piden para comer”, le dijo a MDZ un empresario de medios que eligió hablar con habitantes de la zona antes de recurrir a la policía.

También existen inquietudes dentro de la estructura libertaria del Gran Buenos Aires. “Si no se desata del mástil donde eligió atarse vamos a estar en problemas”, le confesó a este cronista un coordinador libertario que observa que su preocupación es similar en el resto de sus colegas del Gran Buenos Aires.

Según esos dirigentes, parte del electorado original del oficialismo comienza a reclamar una respuesta más flexible frente al deterioro económico. En ese marco, advierten que “además de arreglar con la casta y con los del PRO ahora también deberán ser pragmáticos en la economía”.

El problema adquiere una dinámica circular. Cuando las actividades “nuevas” no generan un impacto suficiente en los territorios y las “tradicionales” pierden peso, aumenta la cantidad de familias con dificultades económicas en relación con aquellas que logran incorporarse a los sectores más dinámicos.

Ese escenario también genera consecuencias sobre la actividad comercial. Algunos comerciantes y proveedores prefieren operaciones en efectivo o mediante transferencias bancarias sin emitir comprobantes, lo que contribuye al crecimiento de la economía “en negro” o marginal.

La menor formalización reduce los ingresos tributarios y, al mismo tiempo, limita la capacidad del Estado para ampliar el gasto o “soltar algo de plata”, como reclaman algunos referentes de La Libertad Avanza.

El cuadro combina así expectativas moderadas entre empresarios, dificultades de infraestructura en sectores estratégicos como Vaca Muerta, tensiones sociales y una creciente preocupación política sobre la velocidad con la que la recuperación económica puede llegar a los distintos sectores de la población.