José Luis Espert presentó un nuevo descargo y pidió su sobreseimiento en la causa por presunto lavado de dinero vinculada a los US$200.000 que recibió de una empresa relacionada con Fred Machado. La defensa quedó plasmada en un escrito compuesto por 65 páginas y otros anexos de 76 páginas, un total de 141.
El exdiputado difundió los principales argumentos de su presentación y sostuvo que respondió los cuestionamientos formulados en el expediente mediante documentación. “No pido que me crean. Solo que me lean”, escribió.
La existencia de una transferencia por US$200.000 vinculada a Machado y la explicación de Espert sobre un trabajo de asesoramiento ya habían formado parte pública de la controversia alrededor del economista.
El destino de los US$200.000, uno de los ejes de la defensa
Uno de los principales argumentos presentados por Espert apunta a lo que ocurrió con el dinero después de la transferencia. Según su postura, Machado nunca recuperó los fondos que fueron depositados.
“¿Saben cuánta plata volvió a Machado? CERO. Ni un dólar”, escribió.
A partir de ese punto, Espert plantea que no pudo haber existido una maniobra de lavado en beneficio de Machado debido a que el empresario no recuperó el dinero y los fondos quedaron en poder del economista.
La hipótesis que investiga la Fiscalía, sin embargo, no se limita a determinar si el dinero regresó a Machado. Según consta en el planteo incorporado al expediente, se busca establecer cuál fue el origen de esos US$200.000 y si posteriormente fueron incorporados al circuito legal a través de distintas operaciones.
Entre los movimientos que aparecen bajo análisis se encuentran la compra de un BMW y un Lexus, además de operaciones relacionadas con un fideicomiso en Costa Esmeralda. El fiscal Fernando Domínguez considera que esos movimientos deben ser esclarecidos dentro de la investigación.
Qué sostuvo Espert sobre su relación con Fred Machado
Otro punto central del descargo está relacionado con el momento en que Espert asegura haber conocido las actividades ilícitas atribuidas a Machado. El exdiputado sostiene que hasta abril de 2021 desconocía la verdadera situación del empresario y cuestiona que se le exija haber tenido en 2019 información que, según afirma, todavía no era pública.
“¿Cómo iba a saber yo en 2019 lo que no sabía NADIE?”, planteó.
Espert también indicó que Machado era investigado de manera reservada en Estados Unidos desde años antes, pero afirmó que esa información recién tomó estado público en abril de 2021.
La relación entre ambos, de todos modos, se remontaba a la campaña presidencial de 2019. Durante ese período, Espert utilizó aviones pertenecientes a empresas relacionadas con Machado. En su nueva presentación sostuvo que el empresario lo acompañó solamente en dos vuelos.
El vínculo entre Espert y Machado durante la campaña de 2019, incluidos los traslados en aeronaves vinculadas al empresario, ya había sido documentado públicamente antes de este nuevo descargo.
El contrato de consultoría bajo análisis
La defensa insiste en que los US$200.000 correspondieron a un contrato de asesoramiento con Minas del Pueblo S.A., una empresa minera guatemalteca vinculada a Machado.
Según la explicación de Espert, el acuerdo fue formalizado ante escribano y establecía honorarios totales por US$1 millón. La transferencia investigada habría correspondido a una parte de ese monto.
La existencia de esa explicación contractual también había sido expuesta públicamente por Espert cuando reconoció haber recibido los US$200.000 y sostuvo que se trataba de una actividad profesional privada.
El exdiputado también defendió las rectificaciones realizadas ante el fisco. De acuerdo con su versión, una vez que conoció la situación de Machado declaró los fondos y abonó los impuestos correspondientes.
La cuestión impositiva y la investigación sobre el eventual origen ilícito del dinero constituyen aspectos diferentes. La Fiscalía intenta determinar, entre otros puntos, si el contrato fue efectivamente ejecutado o si pudo haber funcionado como justificación del ingreso de los fondos.
Dentro de la investigación también se encuentra un audio enviado por Espert en abril de 2021, pocos días después de la detención de Machado. Ese elemento es analizado para intentar reconstruir qué información tenía el economista y cómo se desarrolló la relación comercial.
El argumento sobre el supuesto mecanismo de lavado
Espert cuestionó además la lógica de la acusación. Su planteo es que, si el objetivo hubiera sido lavar dinero, no tendría sentido haber realizado una transferencia identificable hacia una cuenta bancaria registrada a nombre del propio economista.
La investigación apunta a otra cuestión: determinar si los US$200.000 tenían un origen ilícito y si posteriormente fueron utilizados en operaciones capaces de incorporarlos al circuito formal.
Con el nuevo escrito, Espert solicitó formalmente su sobreseimiento y también cuestionó la actuación del fiscal Fernando Domínguez.
La decisión sobre los próximos pasos quedará ahora en manos del juez federal Lino Mirabelli, quien deberá resolver cómo continúa el expediente y cuál será la situación procesal de Espert.
José Luis Espert presentó este 19 de agosto un descargo de 141 páginas y pidió su sobreseimiento en la causa que investiga los US$200.000 que recibió de una empresa vinculada a Fred Machado. El exdiputado sostiene que el dinero correspondió a un contrato de consultoría, mientras la Fiscalía analiza el origen de los fondos y las operaciones realizadas posteriormente.
141 páginas para explicar US$200.000. José Luis Espert reapareció con un descargo judicial de dimensiones suficientes como para trabar una puerta y pidió su sobreseimiento en la causa que investiga el dinero recibido de una empresa vinculada a Fred Machado.
La defensa sostiene que el pago correspondió a una consultoría, que existió un contrato por US$1 millón y que Machado nunca recuperó un dólar de los US$200.000 transferidos. En esa lógica, el argumento funciona como esos comprobantes que uno guarda durante años por si algún día aparece ARCA preguntando por una licuadora comprada en 2018: acá está todo, señor inspector.
El problema es que la Fiscalía mira otra película. No investiga solamente si el dinero volvió o no a Machado, sino su supuesto origen y qué ocurrió después de que ingresó al patrimonio de Espert, con operaciones que incluyen la compra de un BMW, un Lexus y movimientos vinculados a un fideicomiso en Costa Esmeralda.
Espert también plantea que en 2019 no podía conocer las actividades ilícitas que se le atribuyeron posteriormente a Machado. “¿Cómo iba a saber yo en 2019 lo que no sabía NADIE?”, escribió. Es una defensa que busca ponerle fecha de vencimiento al conocimiento: si la noticia todavía no estaba en Google, el pasado venía sin manual de instrucciones.
También aparece el contrato con Minas del Pueblo S.A., la minera guatemalteca vinculada a Machado. Para Espert, ese documento explica el pago; para la investigación, todavía resta establecer si la prestación efectivamente se realizó y si el contrato alcanza para justificar el movimiento bajo análisis.
El exdiputado resumió su estrategia con una frase: “No pido que me crean. Solo que me lean”. Son 141 páginas. La Justicia ahora tendrá que determinar si además de leerlo corresponde sobreseerlo.