Telecentro acordó la compra de iPlan por aproximadamente US$260 millones, en una operación de fuerte impacto para el mercado argentino de las telecomunicaciones. El acuerdo ya fue firmado y el cierre efectivo de la transacción, que contempla la transferencia de las acciones y el pago, está previsto para dentro de aproximadamente 30 días.
La adquisición permitirá a la compañía cuyo principal accionista es Alberto Pierri incorporar uno de los operadores con fuerte presencia en conexiones de fibra óptica del país y ampliar su cobertura en diferentes mercados.
Telecentro acumula 35 años de actividad y presta servicios de televisión por cable, banda ancha, internet y telefonía fija. Actualmente cuenta con más de 6 millones de hogares “pasados”, es decir, domicilios en los que posee infraestructura disponible para brindar sus servicios, y registra una tasa de penetración cercana al 30%.
Una operación por US$260 millones
La transacción fue acordada por aproximadamente US$260 millones. El principal financiamiento para concretar la adquisición provino de un préstamo sindicado a cinco años en pesos otorgado por ICBC, Banco Galicia y Banco Santander.
La compra se produce en un mercado de telecomunicaciones caracterizado por la presencia de grandes operadores y refuerza la posición de Telecentro junto a compañías como Telecom y Claro.
Durante 2025, Telecentro alcanzó ingresos superiores a US$600 millones. Con la incorporación de iPlan, las estimaciones ubican los ingresos consolidados en alrededor de US$750 millones.
Qué incorpora Telecentro con iPlan
iPlan fue fundada en 1999 por Pablo Saubidet y Daniel Nofal. La empresa dispone de una red neutral 100% subterránea y desarrolla actividades tanto en el segmento residencial como corporativo.
Entre sus servicios se encuentran la conectividad mediante fibra óptica, soluciones de IT, datacenter e internet de alta velocidad mediante tecnología FTTH. La compañía alcanza más de 1 millón de hogares y registra una tasa de penetración del 11% en el segmento residencial y del 17% en el corporativo.
Durante el último año, iPlan registró ingresos cercanos a US$130 millones. Su incorporación no solamente incrementa la escala de Telecentro, sino que también complementa su posicionamiento en el mercado residencial con la experiencia de iPlan en clientes corporativos.
Además, la operación le proporciona a Telecentro acceso inmediato a mercados donde iPlan ya posee presencia, entre ellos Rosario, Córdoba y Tucumán, además de permitirle ampliar su cobertura en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El cierre definitivo será dentro de unos 30 días
Aunque la documentación legal correspondiente a la operación ya fue firmada, el cierre efectivo todavía no se concretó. La transferencia de las acciones y el pago del precio acordado están previstos para dentro de aproximadamente 30 días.
Por parte de los vendedores, JP Morgan actuó como asesor financiero, mientras que Cleary Gottlieb Steen & Hamilton y Mitrani Caballero participaron como asesores legales. Del lado de Telecentro, F&G Advisors intervino como asesor financiero y DLA Piper como asesor legal.
La adquisición amplía la escala y el alcance territorial de Telecentro y suma un nuevo capítulo al proceso de concentración y reconfiguración que atraviesa el mercado argentino de las telecomunicaciones, con Telecom, Telecentro y Claro entre los principales jugadores del sector.
Telecentro compró iPlan por unos US$260 millones en una operación que modifica el escenario de las telecomunicaciones argentinas. La compañía controlada por Alberto Pierri incorporará la red y las operaciones del proveedor de fibra óptica, ampliará su cobertura territorial y superará los 6 millones de hogares alcanzados. El cierre definitivo se concretaría dentro de aproximadamente 30 días.
El mercado argentino de internet amaneció con una actualización que nadie encontró en el menú de configuración: Telecentro compró iPlan por unos US$260 millones. La operación coloca a la empresa de Alberto Pierri frente a una transformación bastante más ambiciosa que reiniciar el módem durante treinta segundos. Mientras millones de argentinos continúan desarrollando sofisticados rituales domésticos para conseguir señal en el dormitorio, las compañías del sector directamente están comprando otras compañías.
La adquisición incorpora un operador con fuerte presencia en fibra óptica y le permite a Telecentro ampliar su alcance hacia nuevas plazas. Es decir, mientras el ciudadano promedio celebra cuando el test de velocidad arroja exactamente lo que contrató, en las oficinas corporativas alguien abrió una planilla, escribió US$260 millones y decidió que la solución para tener más cobertura era adquirir una empresa completa. Técnicamente impecable. Probablemente más eficiente que acercar el router a la ventana.
Con el negocio, Telecentro fortalece su posición en un mercado donde también pisan fuerte Telecom y Claro. El sector argentino de las telecomunicaciones continúa así su particular versión de un torneo de supervivencia empresarial: cada vez quedan jugadores de mayor tamaño, redes más extensas y operaciones con cifras capaces de hacer que cualquier factura mensual de internet parezca, por unos segundos, un gasto perfectamente razonable.
La documentación de la transacción ya fue firmada, aunque todavía falta el episodio final: la transferencia de las acciones y el pago se esperan para dentro de unos 30 días. Hasta entonces, jurídicamente hablando, estamos frente a ese momento extraordinario en el que alguien acordó gastar US$260 millones pero todavía falta pasar por caja. Una situación cotidiana, siempre que la cotidianeidad de uno incluya bancos, abogados, asesores financieros y suficientes ceros como para provocar vértigo.
Después llegará la integración y comenzará la verdadera prueba de fuego: transformar una gigantesca operación corporativa en redes, cobertura y servicios. Porque uno puede comprar empresas por cientos de millones de dólares, conquistar mercados y reorganizar el mapa nacional de las telecomunicaciones, pero el consumidor conservará intacto su derecho ancestral a formular la pregunta que une generaciones, provincias y clases sociales: ¿por qué hay una sola rayita de WiFi justo acá?