Estados Unidos volvió a presionar al Reino Unido para que aumente su inversión militar hasta alcanzar el 5% del Producto Bruto Interno, en línea con las metas planteadas dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
En ese contexto, la cuestión de las Islas Malvinas volvió a aparecer en la conversación diplomática, luego de que un funcionario estadounidense dejara abierta la posibilidad de discutir distintas alternativas para lograr un mayor reparto de la carga militar entre los aliados.
La presión de Washington sobre Londres
La intención de la Casa Blanca es forzar a Burnham a elevar la inversión militar hasta el 5% del PBI, tal como exige la OTAN.
Según el funcionario citado por el diario británico, la iniciativa británica avanzó en la dirección correcta, aunque sin alcanzar todavía el nivel reclamado por la administración republicana.
La misma fuente expresó: “Hemos visto el plan de inversión en defensa, y es un paso en la dirección correcta. Pero un paso en la dirección correcta no es suficiente”.
Malvinas volvió a aparecer en la discusión
Consultado sobre la posibilidad de un cambio de postura de Estados Unidos respecto de las Islas Malvinas, el funcionario respondió: “Puedo afirmar que las conversaciones son francas y no se descarta ninguna opción para fomentar el tipo de reparto de la carga que buscamos”.
Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, mientras que el Gobierno británico reafirmó este año que considera al archipiélago como un territorio británico de ultramar soberano.
Esa posición fue ratificada por un portavoz de Starmer.
El Gobierno argentino pide cautela
En el plano local, la postura del Gobierno de Javier Milei es mantener la “cautela y prudencia”.
Desde el Poder Ejecutivo consideran que las declaraciones deben interpretarse dentro de una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para presionar a sus aliados de la OTAN y no necesariamente como un cambio formal en la política exterior estadounidense respecto de las Islas Malvinas.
En ese sentido, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, había afirmado a mediados de agosto que no existió una modificación en la posición de Washington sobre la disputa y que la Casa Blanca continúa sosteniendo una postura neutral.
“Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”, señaló.
Por ahora, la posición oficial de Washington continúa siendo la neutralidad, mientras la Casa Blanca incrementa la presión sobre el Reino Unido para que eleve su gasto en defensa dentro de la OTAN.
Estados Unidos presiona al Reino Unido para que eleve su inversión militar hasta el 5% del PBI, en línea con las metas de la OTAN. En ese contexto, un funcionario estadounidense afirmó que no se descarta ninguna opción respecto de Malvinas, aunque el Gobierno argentino mantiene cautela y Washington sostiene oficialmente una posición de neutralidad sobre la disputa.
Estados Unidos quiere que el Reino Unido lleve el gasto militar al 5% del PBI y, en plena presión, apareció Malvinas dentro de la conversación. No es exactamente una negociación de sobremesa: hay OTAN, presupuesto de defensa y una disputa de soberanía que lleva décadas esperando algo más que frases diplomáticas con corbata.
Desde Washington dijeron que el plan británico va “en la dirección correcta”, pero que todavía no alcanza. Traducido al idioma de cualquier padre revisando un boletín: mejoraste, pero ni se te ocurra festejar porque falta bastante.
Lo más sensible llegó cuando un funcionario estadounidense fue consultado sobre una eventual modificación de la posición de Estados Unidos respecto de las islas. La respuesta dejó la puerta entornada: “Puedo afirmar que las conversaciones son francas y no se descarta ninguna opción para fomentar el tipo de reparto de la carga que buscamos”.
En Buenos Aires, sin embargo, la orden es no sacar todavía la bandera del placard. El Gobierno mantiene “cautela y prudencia” y entiende que la frase debe leerse dentro de la presión de Trump sobre sus aliados de la OTAN, no como un cambio formal sobre Malvinas.
Además, el embajador estadounidense Peter Lamelas había señalado días atrás que la neutralidad de Washington sigue vigente. Es decir: una frase abre una puerta y otra recuerda que todavía tiene cadena.
Malvinas volvió a aparecer en el tablero. Por ahora, el tablero sigue teniendo más casilleros que movimientos.