Estados Unidos e Irán retomaron los ataques militares directos y volvieron a elevar la tensión en Medio Oriente, después de que fuerzas estadounidenses atacaran posiciones iraníes en la estratégica isla de Larak y Teherán respondiera con misiles balísticos contra dos bases utilizadas por tropas norteamericanas en Jordania.

El presidente estadounidense, Donald Trump, anticipó una nueva represalia y endureció el tono frente a Teherán. “Vamos a golpearlos duro. Habrá una respuesta”, afirmó este lunes.

El nuevo cruce militar tuvo además consecuencias inmediatas en los mercados internacionales. El petróleo Brent cerró por encima de los US$90 por barril, en medio de los temores por posibles nuevas interrupciones en el estrecho de Ormuz.

El ataque estadounidense en Larak

La nueva escalada comenzó el domingo, cuando fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores iraníes ubicados en la isla de Larak, en pleno estrecho de Ormuz.

Según Washington, integrantes de la Guardia Revolucionaria iraní se preparaban para utilizar esos equipos en operaciones relacionadas con minas marítimas que podían representar una amenaza para la navegación internacional.

El Comando Central de Estados Unidos calificó la acción como “limitada y precisa” y sostuvo que buscó neutralizar una amenaza inminente.

La operación representó la primera acción militar estadounidense directa contra Irán desde fines de julio.

Medios iraníes informaron que tres personas murieron durante el ataque y que al menos dos de ellas pertenecían a la fuerza naval de la Guardia Revolucionaria.

La respuesta iraní sobre Jordania

Horas después, la Guardia Revolucionaria anunció el lanzamiento de misiles balísticos contra las bases King Hussein y Al Azraq, en Jordania, utilizadas por fuerzas estadounidenses.

Las defensas aéreas interceptaron los proyectiles y, según las primeras informaciones conocidas, no se registraron impactos significativos en las instalaciones.

Trump sostuvo que fueron derribados todos los misiles capaces de provocar daños.

El intercambio adquiere especial relevancia porque interrumpe aproximadamente un mes de relativa contención militar directa, período durante el cual la confrontación se había concentrado principalmente en sanciones económicas, bloqueos y presión sobre el transporte marítimo.

Trump promete otra respuesta

Lejos de reducir la tensión, el presidente estadounidense anticipó que Washington volverá a actuar.

“Vamos a golpearlos duro”, afirmó Trump al referirse a la respuesta prevista por el ataque iraní contra las bases en Jordania.

Al mismo tiempo, Estados Unidos continúa profundizando su estrategia de presión económica sobre Teherán.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anticipó que Washington podría comenzar a aplicar nuevas sanciones secundarias semanalmente, inicialmente dirigidas a bancos y estructuras financieras vinculadas con Irán.

La estrategia de la Casa Blanca apunta a aumentar el costo económico sobre el Gobierno iraní y forzar su regreso a una negociación.

La tensión llegó a Emiratos Árabes Unidos

El conflicto comenzó además a proyectarse sobre otros países de la región.

Este lunes, Emiratos Árabes Unidos informó que su Fuerza Aérea interceptó un dron proveniente de Irán sobre sus aguas territoriales y calificó el episodio como una peligrosa escalada.

Irán reiteró que responderá frente a nuevos ataques y mantiene su enfrentamiento con Washington por la navegación a través del estrecho de Ormuz.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sostuvo paralelamente que su país todavía busca una salida negociada y que prolongar la guerra no beneficia a ninguna de las partes.

El Brent superó los US$90

La reacción de los mercados fue inmediata. El barril de Brent subió 2,71% y cerró este lunes en US$90,49, después de alcanzar durante la jornada un máximo de US$91,52.

El West Texas Intermediate estadounidense, en tanto, avanzó 2,83% y terminó en US$85,76.

La preocupación de los operadores vuelve a concentrarse en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta y por donde, antes del inicio de la guerra, circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas comercializados a nivel mundial.

El tránsito permanece muy por debajo de los niveles habituales y las negociaciones destinadas a normalizar completamente la navegación continúan estancadas.

El nuevo intercambio militar también afectó a los mercados financieros, con retrocesos en las bolsas y mayores temores de que un nuevo incremento de los precios energéticos termine sumando presión inflacionaria a nivel global.

Una nueva fase de incertidumbre

La escalada se produce seis meses después del comienzo de la guerra y en momentos en que Estados Unidos e Irán mantienen profundas diferencias respecto del programa nuclear iraní, la circulación por Ormuz y las condiciones necesarias para alcanzar un acuerdo.

La principal incógnita pasa ahora por el alcance de la represalia prometida por Trump y por una eventual nueva respuesta iraní.

Después de varias semanas dominadas por sanciones económicas y presión diplomática, los ataques de las últimas horas volvieron a colocar el conflicto en una fase de mayor imprevisibilidad, con Washington y Teherán enfrentándose nuevamente de manera directa.