El jefe de la Armada Argentina, almirante Juan Carlos Romay, afirmó que el Estrecho de Magallanes pertenece a Chile, en medio de la controversia diplomática generada durante los últimos días por declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Valverde.
La polémica había comenzado después de que Valverde se refiriera al Estrecho de Magallanes dentro de una exposición sobre soberanía y presencia argentina en el extremo sur del continente.
La situación provocó una reacción del gobierno de José Antonio Kast, que presentó una nota de protesta. Posteriormente, la Cancillería argentina ratificó la vigencia de los tratados de 1881 y 1984, que establecen el marco bilateral sobre la zona.
Romay afirmó que el Estrecho de Magallanes pertenece a Chile
En una entrevista en la que abordó el funcionamiento de la Armada Argentina y la importancia estratégica del Atlántico Sur, Romay se refirió directamente a la situación.
“El Atlántico Sur es un lugar estratégico, justamente porque en esta región tenemos los principales pasos bioceánicos para conectar el Atlántico con el Pacífico, ya sea a través del estrecho de Magallanes, que pertenece a Chile, o por el extremo sur, el Cabo de Hornos”, señaló el jefe de la Armada argentina.
La definición se produjo después de varios días de tensión por las declaraciones de Valverde y coincidió con la posición expresada oficialmente por el Gobierno argentino respecto de los acuerdos bilaterales vigentes.
Romay también explicó que el Atlántico Sur posee una importancia estratégica para la Argentina por su proyección hacia la Antártida y por el creciente interés internacional sobre los recursos disponibles en esa región.
“Explotar ahí tanto toda la cuestión científica como de recursos. A su vez, algo que por ahí antes no era tan palpable: el avance tecnológico permite que el obtener recursos del océano sea más viable para determinadas empresas o países, como está pasando con la explotación de petróleo al Norte de Malvinas. Entonces, es vital tener una buena vigilancia y control de todos nuestros espacios marítimos y poder de disuasión”, remarcó.
La situación de la Armada Argentina
Durante la entrevista, el almirante también analizó el estado actual de la fuerza y sostuvo que, pese a las dificultades existentes, “miramos con optimismo hacia adelante”.
Romay consideró fundamental establecer una planificación sostenida que permita recuperar capacidades militares más allá de los cambios políticos.
“Quisiera recalcar la necesidad de que existan políticas de Estado que trasciendan las distintas gestiones de gobierno. Mencioné las capacidades que perdimos; en ese contexto, por más que una gestión tenga la mejor voluntad, no se puede recuperar todo en poco tiempo”, explicó.
Uno de los principales problemas mencionados por el jefe naval fue la antigüedad de parte del equipamiento disponible.
En ese sentido, enfatizó que los buques de la Armada argentina “tienen 40 años. O sea, tecnológicamente están bastante desactualizados”.
Las declaraciones volvieron a colocar el foco sobre la necesidad de modernizar las capacidades de vigilancia y defensa del país en el Atlántico Sur, una región que la conducción naval considera estratégica por su conexión con los pasos bioceánicos, la Antártida y los recursos marítimos.
Al mismo tiempo, la definición de Romay sobre el Estrecho de Magallanes buscó despejar cualquier ambigüedad después de la controversia diplomática abierta entre Argentina y Chile durante los últimos días.
El jefe de la Armada Argentina, almirante Juan Carlos Romay, afirmó que el Estrecho de Magallanes pertenece a Chile, luego de la polémica generada por declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Valverde. El episodio había provocado una protesta del gobierno chileno y una aclaración de la Cancillería argentina sobre la vigencia de los tratados bilaterales de 1881 y 1984.
Después de varios días en los que una frase consiguió poner a las cancillerías de Argentina y Chile a revisar tratados firmados cuando todavía no existían ni los aviones, el jefe de la Armada Argentina decidió aportar una definición bastante menos abierta a interpretaciones. Juan Carlos Romay habló del Estrecho de Magallanes y señaló que “pertenece a Chile”, una precisión geográfica que normalmente podría resolverse mirando un mapa, pero que esta vez necesitó declaraciones militares, protesta diplomática y documentos internacionales del siglo XIX.
La controversia había comenzado cuando Gustavo Valverde, jefe de la Fuerza Aérea Argentina, incluyó a Magallanes dentro de una referencia sobre soberanía y presencia estratégica. Chile respondió con una nota de protesta y la Cancillería argentina debió recordar públicamente que los tratados de 1881 y 1984 siguen vigentes. Una semana notable para la diplomacia austral: dos países que tienen delimitada la zona desde hace décadas terminaron explicándose mutuamente dónde termina cada uno.
Romay llevó la conversación hacia el verdadero eje estratégico argentino: el Atlántico Sur, la proyección antártica, los recursos naturales y la necesidad de contar con medios capaces de vigilar enormes extensiones marítimas. Allí apareció además otro dato menos diplomático y bastante más mecánico: buena parte de los buques argentinos tiene alrededor de 40 años. El debate pasó entonces de quién controla el estrecho a una pregunta igualmente importante para cualquier Armada: con qué se controla aquello que efectivamente corresponde controlar.
El almirante pidió políticas de Estado que sobrevivan a los cambios de gobierno y reconoció que recuperar capacidades perdidas requiere tiempo. Una conclusión razonable después de una polémica que comenzó con soberanía, siguió con tratados y terminó hablando de barcos veteranos. En el Cono Sur, hasta una discusión geopolítica puede terminar recordando una verdad universal: antes de proyectar poder hacia el horizonte conviene revisar cuándo fue el último service.